La Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep)reveló en su estudio que el abandono de rutas de bus genera grandes brechas en el desarrollo social por la falta de transporte público.
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Una de las principales consecuencias es la afectación económica, ya que impacta la movilidad laboral, el comercio local y la articulación productiva, afectando sectores como el agro, turismo y servicios.
Ante la falta de rutas, las personas han recurrido a otros medios como carros (32%), motocicletas (23%) y transporte informal (17%) para realizar compras, acudir a citas médicas y hacer trámites. La institución consultó a más de 3.000 usuarios para determinar las causas del abandono y plantear acciones que fortalezcan el transporte público.
¿Cuáles comunidades son las más afectadas?
Según la Aresep, las regiones rurales Huetar Norte, Chorotega, Brunca y Atlántica son las más impactadas, ya que dependen en mayor medida del autobús.
“La situación más grave es para personas usuarias de 23 rutas que no tienen ningún otro servicio que comparta parte del recorrido con la ruta abandonada. Esas rutas se concentran en Huetar Norte y Chorotega”, indicó.
La región con mayor impacto es la Huetar Norte, debido a sus comunidades dispersas, economía agropecuaria dependiente del transporte, población migrante y limitada oferta alternativa, lo que aumenta el aislamiento cuando una ruta se abandona.
En la región Brunca, la falta de transporte limita el acceso a salud y educación, mientras que la incidencia del transporte informal habría reducido la demanda formal.
En la Huetar Atlántica, comunidades indígenas dependen altamente del autobús y también señalaron alta presencia de transporte informal.
En la región Chorotega, las comunidades costeras y rurales son las más afectadas, situación que se agrava por el deterioro de vías cantonales.
En el Pacífico Central, la falta de rutas limita la movilidad de trabajadores del sector turístico y la accesibilidad hacia centros urbanos y playas, con impacto en Jacó, Quepos y Parrita.
La región menos afectada es la Central, por su alta densidad de rutas y mayor conectividad.
Meses atrás, este medio consultó al Consejo de Transporte Público (CTP) sobre rutas abandonadas, entre ellas Cariari-San José (432), Cartago-Barrio Fátima (315), Ciudad Quesada-Buena Vista (1201), San Ramón-Santiago (275), Orotina-Playa Guacalillo (1209) y Las Juntas de Abangares-San Rafael (586).
Dentro de la GAM también se abandonaron interlíneas como La Valencia, I-5 La Uruca-Escazú-La Uruca e I-4 Uruca-Guadalupe. El CTP señaló que dejaron de funcionar por baja demanda y pérdidas financieras.
Usuarios afirman brecha
Natalia Vargas, estudiante universitaria, señaló que existe una brecha entre zonas rurales y urbanas, pues servicios como DiDi o Uber son costosos y no tienen cobertura total en áreas rurales.
“El impacto social se nota porque en zonas rurales no hay acceso a otros medios; no hay trenes y el servicio de Uber o DiDi no llega fácilmente, aparte de que es muy costoso. Las distancias son más largas”, comentó.
Agregó que en zonas urbanas es más sencillo elegir entre tren o bus, mientras que en áreas rurales las opciones son limitadas.
Cristel Acuña indicó que en Puriscal los horarios son muy restringidos, al punto de que los domingos no hay servicio.
“Ahorita estamos solo con tres carreras: 7:30 a.m., mediodía y 5:00 p.m. Los sábados solo hay dos”, contó.
Explicó que cuando viaja desde San Pedro, debe tomar el bus de 4:30 a.m. desde Puriscal; si lo pierde, no puede visitar a su familia ese fin de semana.
¿Qué recomienda la Aresep?
La institución dio recomendaciones para mejorar el transporte en zonas afectadas:
- Incorporar esquemas adaptados por territorio, ajustando frecuencias, unidades y tarifas según el perfil territorial.
- Establecer rutas de baja demanda o microbuses en horarios clave.
- Garantizar conectividad con hospitales, ebais y centros educativos en horarios adecuados, además de promover transporte integrado con bicicletas, taxis autorizados y paradas estratégicas.
- Mejorar la infraestructura vial en zonas de mayor riesgo.
- Impulsar procesos participativos para analizar la movilidad y buscar soluciones.
Se consultó al CTP sobre el estudio. Indicó que el abandono es multifactorial y se agravó tras la pandemia, cuando muchas personas hicieron teletrabajo o cambiaron de medio de transporte, afectando la demanda.
Debido a eso, la operación se volvió insostenible. El CTP explicó que las tarifas varían según la demanda: si baja, la tarifa sube.
Para atender la problemática se requieren ajustes operativos por parte del CTP o tarifarios por parte de la Aresep.
“El CTP ha aprobado herramientas como la integración de servicios. En comunidades con baja demanda, y previo estudio técnico, se modifican recorridos en horarios específicos de rutas cercanas para garantizar un mínimo de servicio y procurar la sostenibilidad”, comentó.
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