La Contraloría General de la República (CGR) acaba de publicar un informe que pone de manifiesto situaciones que preocupan y que deben atenderse por el bien de los costarricenses y por el uso correcto de sus fondos.
La entidad le hizo una auditoría al Consejo de Seguridad Vial (Cosevi) y lo que encontraron no es nada bueno. Resulta que, entre enero del 2023 y marzo del 2026, la institución hizo un montón de contrataciones “a dedo” (lo que llaman procedimientos de excepción) saltándose los concursos ordinarios de licitación.
Estamos hablando de palabras mayores: fueron 175 adjudicaciones que sumaron la millonada de ¢3.210 millones.
Compras sin justificación
La conclusión de la Contraloría es clara: el Cosevi incumple de forma generalizada el marco normativo de la Ley General de Contratación Pública (Ley N.° 9986).
Las compras por excepción sí existen, pero solo se deben usar en casos muy, pero muy especiales, por ejemplo, en urgencias reales o cuando solo hay un proveedor en todo el país que nos puede dar el servicio. En todos los demás casos debe seguirse el proceso normal, de acuerdo con los controles establecidos por la ley.
LEA MÁS: Trabajadoras domésticas recibirán un aumento extra en el 2027: esto es lo que deben saber
Pero la auditoría agarró a la institución “fuera de base”. Al revisar una muestra de 30 expedientes de estas compras, se topó con números que encienden las alertas:
- El 83% de esos expedientes no tenían informes de respaldo. No había ni un solo estudio legal o financiero que justificara por qué se hizo así.
- En un 80% de los casos, ni siquiera hicieron estudios de mercado para ver si estaban pagando un precio razonable.
- Y un 76% de estas compras se hicieron sin justificar el interés público, es decir, no demostraron por qué era mejor comprar “a dedo” en lugar de hacer un concurso normal.
Falta de capacitación y desorden interno
La Contraloría descubrió que muchos de estos errores se deben a que el personal no tiene el conocimiento. Existe una preocupante insuficiencia en la capacitación de los funcionarios que manejan las compras.
Además, señalaron una total falta de planificación y de controles previos. Esto es grave, porque usar mal estas excepciones abre la puerta al riesgo de sobrecostos (pagar carísimo por algo que vale menos) y hasta a posibles actos de corrupción.
Un jalón de orejas
Para poner orden en la casa, la Contraloría les ordenó a la Junta Directiva y al director ejecutivo del Cosevi, Jeffrey Cervantes Bermúdez, pellizcarse de inmediato.
Les ordenaron crear un reglamento interno bien estricto para definir quién es responsable de qué y armar controles para que no vuelva a pasar.
También los obligaron a implementar un plan de capacitación continua para todo el personal.

