Yoel Frouluk Godínez, de 28 años y vecino de paseo Colón, es la prueba viviente de que con esfuerzo y pasión no hay meta imposible. Hoy es el primer finalista de tres que se enfrentarán en la final del reality creado por La Teja, “Guerra de Cócteles”.
Su historia comenzó mucho antes en cocinas improvisadas y vendiendo comida en las calles.
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Actualmente estudia Mixología en la Universidad Politécnica Internacional, y su relación con la cocina viene de familia. Su madre, quien falleció cuando él tenía solo 10 años, fue chef y cocinera. Tras su partida, Yoel tuvo que madurar muy rápido.
“Mis habilidades motoras siempre me han dado de comer. Primero fue el cuchillo en la cocina, y ahora son las cucharas y el shaker en la coctelería”, contó.
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Desde muy joven trabajó en el gremio de alimentos y bebidas. Comenzó como ayudante de cocina y pasó por restaurantes, siempre aprendiendo y perfeccionando su técnica.
“Aprendí a trabajar bajo presión, a manejar tiempos y a experimentar sabores, colores y texturas. Todo esto me ayudó para la mixología, que es un mundo totalmente diferente”, explicó.
Pandemia
La pandemia lo obligó a adaptarse. Cuando los restaurantes cerraron, Yoel salió a las calles a vender comida como vendedor ambulante, demostrando que su talento también se forjó en las dificultades.
“Siento que la etapa de los alimentos terminó, y hace dos años comencé con las bebidas. La mixología me deja expresarme de manera artística frente a las personas”, afirmó.
La oportunidad de brillar llegó con Guerra de Cócteles, un programa que puso a prueba sus habilidades y creatividad. Yoel enfrentó su primera competencia a nivel de coctelería, improvisando combinaciones de sabores sin haberlas probado antes.
“Era imaginar los sabores primero, para luego plasmarlos en el vaso. Fue todo un reto y estoy muy agradecido por la oportunidad”, dijo.
El primer programa grabado en Restaurante Higuerón Ciros estuvo cargado de emoción y compañerismo, ya que los participantes no se conocían, pero se ayudaron entre sí. Además de poner a prueba sus conocimientos, los concursantes se ayudaron con utensilios de Tips, experimentaron con las sales de Refisal y exploraron con el Ron Centenario y una gran variedad de frutas frescas de Corporación Quesada. Todo esto, bajo la mirada de los jueces, que evaluaron técnica, creatividad y presentación.
Su experiencia
Yoel también recordó su paso por restaurantes y salones, donde aprendió a combinar la atención al cliente con la cocina.
“Siempre quise salir de la cocina y conocer el servicio al cliente. Aprender coctelería fue otro desafío, y un maestro me dio la oportunidad. Eso fue el inicio de todo”, relató.
Hoy, Yoel no solo celebra su triunfo, sino que también tiene grandes sueños por cumplir: montar su propio restaurante con un menú de coctelería de autor, creado por él, y recibir a quienes crean en su proyecto.
“Cada pieza en un restaurante es importante, desde el pilero hasta el steward. Yo pasé por todas ellas, y ahora solo me falta completar la mixología y seguir mi sueño”, agregó.
El joven también compartió consejos para quienes quieren avanzar en la vida y en su carrera:
“No hay mal que por bien no venga. Siempre habrá contratiempos y gente envidiosa, pero uno debe buscar sus propios objetivos, no los de los demás. Hay que esforzarse, estudiar, practicar y no quedarse estancado”.
Actualmente trabaja como salonero en una crepería, un lugar que le permite estudiar y crecer sin perder estabilidad.
“El ambiente es familiar, las garantías sociales son buenas y uno puede aprender mucho. Cuando se encuentra un lugar así, hay que aprovecharlo y seguir creciendo”, contó.
El otro finalista se dio a conocer este lunes en nuestro canal de Youtube y próximamente se conocerá al tercero de estos gatos mixólogos.
La final de Guerra de Cócteles se realizará en Montaña de Fuego, un hotel ubicado en las faldas del volcán Arenal, donde Yoel seguirá demostrando su talento. Su historia, de vender comida en las calles a conquistar un escenario de coctelería, es un ejemplo de perseverancia y superación.
Todos los patrocinadores del programa, entre esos Corporación Quesada, Refisal y Ron Centenario, hicieron posible que los concursantes exploraran sus habilidades con ingredientes de calidad y herramientas profesionales. Yoel aprovechó al máximo estos recursos para crear su cóctel, dejando claro que el esfuerzo y la creatividad siempre dan frutos.






