La Defensoría de los Habitantes alzó la voz sobre un delicado tema que, en cuestión de días, podría golpear los hogares en los que hay alguna persona con una enfermedad terminal o un chiquito que se encuentra gravemente enfermo.
El problema está relacionado con la licencia especial de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), que les da un respiro económico a estas familias y que está a punto de agotarse.
Matemáticas que preocupan
La Defensoría de los Habitantes lanzó una alerta urgente este martes, advirtiendo que estos valiosos subsidios de cuido (amparados en la Ley N.º 7756) podrían dejar de pagarse a partir de noviembre.
¿Por qué se encendieron las alarmas? La propia CCSS confesó que, a principios de octubre, solo les quedaban unos ¢375 millones en la cuenta de este programa.
El gran problema es que, en promedio, ellos gastan más de ¢401 millones cada mes pagando estas licencias.
Esto significa que existe un grave riesgo de que no haya dinero para realizar los pagos de noviembre y diciembre de este año.
Problemas con la generación de datos
Lo que más preocupa en este asunto es que la Caja ya venía avisando de esta crisis desde enero.
Incluso, la presidencia de la institución calculó que le iba a hacer falta mucha plata, pero el trámite para pedir más recursos se quedó estancado en un papeleo administrativo.
Resulta que la Dirección General de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Desaf), que es de donde sale la plata, dice que no puede mandar más dinero hasta que la Caja les entregue unos informes contables y liquidaciones.
Por otro lado, la Caja se defiende diciendo que ha tenido broncas con sus sistemas informáticos y cierres contables, por lo que no sabe cuándo podrá entregar esa información.
“Las dificultades administrativas no deben poner en riesgo el bienestar”
La defensora de los habitantes, Angie Cruickshank Lambert, fue clara y les jaló las orejas a ambas instituciones.
“Las dificultades administrativas no deben poner en riesgo el bienestar de las familias que dependen de estas licencias”, señaló la funcionaria, pidiendo que se sienten a dialogar para solucionar esto lo antes posible.
El año pasado muchas familias sufrieron porque se suspendió temporalmente este beneficio y la Defensoría no quiere que esa pesadilla se repita.
Estos subsidios son la única fuente de ingresos que tienen muchas personas para comprar alimentos y mantener sus hogares mientras cuidan a su familiar enfermo.


