Karen Fernández.7 octubre, 2018

Por años nos han dicho que debemos hacernos el autoexamen de mamas cada mes para detectarnos cualquier pelotita que pueda tratarse de un cáncer.

Cecilia Chavarría es sobreviviente de cáncer de mama y vecina de Alajuelita.
Cecilia Chavarría es sobreviviente de cáncer de mama y vecina de Alajuelita.

Sin embargo, tanto el senólogo Medji Yodeiri como la vocera de la Fundación Anna Ross, Victoria Gamboa consideran que el autoexamen no es suficiente.

Para que una lesión sea palpable, se requiere que tenga un tamaño considerable, lo que implica que la estamos detectando de forma avanzada, por eso, ambos profesionales hacen un llamado a que las mujeres se hagan la mamografía y el ultrasonido para detectarlo con buena ventaja.

“Si el cáncer se detecta en la etapa uno, hay altísimas probabilidades de que la paciente se cure”, explicó el doctor Yodeiri.

El cáncer de mama en etapas tempranas es un enfermedad completamente silenciosa. No da síntomas, no se siente ningún bulto, no hay cambios en el seno, ni en el estado de ánimo. El peso no varía, ni hay cambios físicos en el pezón.

Una que puede testificar de la importancia de hacerse la mamografía es doña Cecilia Chavarría, una ama de casa vecina San Felipe de Alajuelita, quien fue diagnosticada en agosto del 2014 gracias a que acudió a su control anual en la clínica Solón Núñez.

1.400 mujeres son diagnosticadas al año en Costa Rica con cáncer de mama

“La doctora me detectó una pelotita y me refirió al San Juan de Dios donde después de agotar todos los estudios, me operaron en enero del 2015. La pelotita medía 2,5 centímetros y pese al tamaño, se detectó en una etapa temprana”, explicó doña Ceci.

La mamografía y el ultrasonido son los métodos más eficaces para detectar el cáncer de mama de manera temprana. Foto: Cortesía de la Clínica Bíblica.
La mamografía y el ultrasonido son los métodos más eficaces para detectar el cáncer de mama de manera temprana. Foto: Cortesía de la Clínica Bíblica.

En abril del 2015, le detectaron dos tumores más en el mismo busto, que estaban escondidos. La operaron dos meses después.

“Seguir promoviendo el autoexamen, me parece que solo sirve para autoengañar a las pacientes porque al detectarse algo, ya va a ser tarde”, agregó el médico.

Para bajar la mortalidad, se debe detectar la enfermedad en la etapa 1 y la sensibilidad que tienen las manos de una persona común y corriente para detectar cualquier anormalidad, son de tan solo 15% de probabilidades, añadió el doctor Yodeiri.

Autoconocimiento es mejor

La presidenta de la fundación Anna Ross nos contó que ellos tienen una campaña denominada “Con tocarte no basta” que busca crear consciencia en las mujeres para no confiarse en el autoexamen.

“El autoexamen lo que hace es enseñarle a las mujeres a buscar una pelotita y hay tipos de cáncer de mama que no son de pelotita como es el inflamatorio, por lo que a una mujer que tiene de este tipo de cáncer de mama, si busca eso nunca lo va a encontrar”, explicó Gamboa.

La fundación promueve el autoconocimiento que es un mejor concepto y se conforma de cuatro componentes grandes:

  • Acciones preventivas: Llevar una vida activa. Hacer más de 30 minutos de ejercicio al día. Mantener un peso saludable. Comer saludable. No fumar. Reducir o eliminar el consumo de alcohol.
  • Conocer nuestra historia familiar: Hay dos mutaciones genéticas importantes que tienen una alta carga cancerígena, el BRCA 1 y BRCA2. Las mujeres que tienen esta mutación genética tienen 85% de posibilidades de desarrollar cáncer de mama durante su vida, lo que las pone en un altísimo riesgo. De las que son detectadas, entre un 5% y un 10% tienen esta mutación. Las señales de alerta que nos pueden indicar que podríamos tener dicha mutación son: cuando hay varias mujeres en la familia, tanto paterna como materna que han tenido cáncer. Mujeres que hayan tenido cáncer de mama, más si lo tuvo antes de los 40 años. Cuando hay algún hombre que lo haya sufrido (la incidencia en ellos es de 1%). El riesgo familiar hace que puedan variar las circunstancias personales de cuándo y qué chequearse.
  • Conocer nuestra propia anatomía: Ver si tiene pelotas. Si el pezón se hunde. Si tiene secreción anormal de algún líquido. Piel de naranja, o irritada que parece una alergia que no se va. En cualquiera de esos casos debe ir al médico a revisarse.
  • Hacerse los exámenes cuando toca. Para la mayoría de las mujeres sin riesgo específico tienen que hacerse la mamografía y el ultrasonido a partir de los 40 años. Idealmente anual, máximo cada dos años.