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El costo oculto de las nuevas construcciones: ¿Por qué la fauna tica se está quedando sin hogar?

Construcción de carreteras, aumentos de vehículos y destrucción de zonas verdes han provocado que diversas especies silvestres migren a espacios que representan un peligro constante

El Zota resguarda gran biodiversidad de animales en su hábitat natural.
Al verse obligadas a desplazarse de sus hábitats naturales, las especies silvestres se ven expuestas a peligros como carreteras, cableados e incluso animales domésticos. (Raúl Zeledón/Fotógrafo)

Costa Rica ha sido por mucho tiempo uno de los mayores referentes en cuanto a biodiversidad a nivel mundial.

Según estudios del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), nuestro país alberga el 6 % de la biodiversidad del planeta. Sin embargo, esta gran riqueza se ha visto sumamente afectada desde hace varios años debido al incremento de la infraestructura vial.

Un estudio realizado por el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) en 2022 reveló que Costa Rica cuenta con 44.000 kilómetros de carreteras y registra la mayor densidad vial de América Latina, lo cual afecta de manera directa a nuestros ecosistemas y el estilo de vida de muchísimas especies en la región.

Debido a esto, los animales deben desplazarse de sus hábitats naturales para satisfacer necesidades básicas, como la búsqueda de alimento, agua, refugio o reproducción.

Pese a estas necesidades, la construcción de carreteras, edificios, el aumento vehicular y la destrucción de entornos naturales generan un riesgo enorme para la fauna, el cual analizamos hoy de la mano de un especialista en el tema.

Según explica el biólogo Pompilio Campos, las nuevas construcciones y el constante crecimiento urbano representan uno de los principales obstáculos para la conservación de la biodiversidad nacional, sobre todo cuando no hay una planificación ambiental que proteja a las diversas especies del país.

Al eliminar, fragmentar o modificar zonas silvestres, los animales corren el riesgo de perder sus áreas de alimentación, descanso, reproducción y desplazamiento.

Estas modificaciones provocan que diversas especies —como monos, aves, reptiles y felinos— se acerquen a zonas urbanas cargadas de peligros a los que no están adaptadas.

Al respecto, Campos afirma: “Somos nosotros quienes estamos expandiendo nuestras construcciones hacia los espacios que históricamente han sido su hábitat”.

Un felino falleció al ser atropellado en una carretera de Costa Rica.
El biólogo Pompilio Campos explica como las nuevas construcciones y el desarrollo urbano representan un verdadero peligro para la conservación de la biodiversidad nacional. (Esther Pomareda/Esther Pomareda)

Al consultarle sobre los tipos de riesgos que enfrentan las especies desplazadas al ingresar a zonas urbanas, Campos mencionó amenazas como atropellos, electrocuciones, ataques de animales domésticos, contaminación, pérdida de fuentes de agua y conflictos con las personas.

“Mi mensaje para la población es que el desarrollo y la conservación no tienen por qué ser enemigos. Podemos construir y desarrollarnos, pero debemos hacerlo de manera responsable, respetando las zonas de importancia ambiental, conservando árboles, diseñando infraestructuras amigables con el ambiente y protegiendo los corredores biológicos. Para esto es necesaria la orientación técnica profesional de un biólogo debidamente colegiado”.

Cada árbol, cada área verde y cada fragmento de bosque puede representar un refugio y una conexión vital para muchas especies.

“Debemos entender que conservar la biodiversidad no es solamente responsabilidad de las instituciones o de los centros de rescate: es una responsabilidad compartida de toda la sociedad.

La conciencia comienza cuando comprendemos que proteger la biodiversidad también es proteger nuestra calidad de vida y el futuro de las próximas generaciones", apuntó el experto.

Se recuerda a la población que está prohibido alimentar a la fauna silvestre.
Atropellos, electrocuciones, ataques de animales domésticos, contaminación, pérdida de fuentes de agua y conflictos con las personas son algunos de los retos que deben enfrentar las especies desplazadas por el crecimiento urbano. (Alonso Tenorio/La Nación)

Es importante recordar que cuidar la biodiversidad del país no depende únicamente del Gobierno, de los biólogos o de los especialistas en vida silvestre, sino también de nosotros mediante acciones sencillas que pueden salvar la vida de muchas especies.

  • Maneje con precaución y baje la velocidad: Al transitar por carreteras en zonas montañosas, ríos o áreas boscosas, reduzca la velocidad. Respete las señales de tránsito que indican la presencia de vida silvestre y manténgase atento, especialmente al amanecer y al anochecer, que es cuando los animales suelen desplazarse.
  • Cuidado con las mascotas en casa: De ser posible, mantenga a sus animales domésticos dentro de su propiedad o bajo supervisión. Recuerde que la fauna silvestre —como monos, perezosos e iguanas— con frecuencia sufre ataques de mascotas que los encuentran en jardines o áreas verdes, lo cual puede provocar un daño grave tanto para su mascota como para el inocente «intruso».
  • No alimente a los animales salvajes: Al darles comida, las especies silvestres se ven atraídas por los alimentos que les gustaron, pierden el miedo a los humanos y se acercan a zonas de peligro como carreteras y cables de alta tensión.
  • Deje las emergencias en manos de especialistas: Si encuentra un animal salvaje herido o desorientado en una zona urbana, no intente agarrarlo ni acercarse demasiado, ya que puede ser peligroso. Más bien, llame lo antes posible al 911, al SINAC o a grupos de rescate animal autorizados para manejar la situación, pues ellos sabrán qué hacer y tomarán las medidas necesarias.
La gente del Programa de Control de Fauna de AERIS, administradora del aeropuerto Juan Santamaría, confirmó el año pasado que un verdadero zoológico es vecino del aeropuerto. Después de 2.150 recorridos de vigilancia el año anterior el Control de Fauna observó a 14.539 animales de 65 especies diferentes.
Manejar con cuidado, estar atento a sus animales domésticos y dejar las emergencias en manos de los profesionales son medidas simples que pueden hacer la diferencia en proteger la fauna nacional. (Cortesía)