Vivir con diabetes requiere cuidados especiales para evitar complicaciones en la salud.
La doctora Nujelahe Neira, quien es fisiatra en el hospital San Juan de Dios de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), mandó una advertencia clara sobre un tema que puede afectar de forma seria a esta población: la neuropatía diabética.
Nuestro cuerpo tiene “cables” que se dañan
Para entender qué es este mal, la doctora da un ejemplo muy sencillo. En los brazos y las piernas tenemos nervios que funcionan igual a los cables eléctricos de una casa.
Estos nervios tienen una capa externa y una parte por dentro. “Cuando los cables eléctricos se dañan por culpa de la diabetes, decimos que hay una neuropatía diabética”, detalló la especialista.
¿Y cómo se siente cuando estos cables empiezan a fallar? La experta de la Caja explica que hay dos tipos de síntomas a los que debemos prestar mucha atención.
Primero están los sensitivos, donde la persona siente adormecimiento en la planta de los pies, hormigueo, calambres, sensación de quemazón o como si le clavaran agujas. Por otro lado, están los síntomas motores, que es cuando el paciente llega a sentir una gran debilidad.
El grave riesgo de no sentir las heridas
Aquí viene la parte más delicada y por la que usted debe revisarse los pies a diario. Esta enfermedad produce una grave pérdida de la sensibilidad, empezando por la planta del pie, luego sube a los tobillos y las piernas.
Al perder esa sensibilidad natural, el gran peligro es que el paciente puede pararse en algo filoso y no darse cuenta, advirtió con mucha preocupación la doctora Neira.
Ese pequeño raspón, herida o cortada se puede ir haciendo cada vez más grande y complicado en silencio, a tal punto que podría terminar en una amputación.
Así se dan cuenta los médicos
Si usted siente alguna de estas molestias, no se quede en la casa. En el hospital pueden hacerle un examen llamado velocidad de conducción nerviosa o electromiografía para salir de dudas y ver cómo están esos “cables”.
La doctora explicó que en este estudio le colocan unos electrodos en brazos y piernas, se aplican estímulos eléctricos y se analizan las respuestas en una computadora para saber si el paciente tiene o no la condición.
La neuropatía diabética no aparece de un día para otro, sino que se desarrolla a lo largo de los años. Por eso, la mejor forma de prevenirla es mantener siempre un control adecuado de la diabetes.



