Si usted anda por Curridabat y ve movimiento “electoral” fuera de una urna oficial, tranquilo, porque se trata de una iniciativa organizada por el Restaurante El Pescadito, un negocio familiar con casi 60 años de historia que decidió volver a poner a votar a su clientela, pero de forma simbólica.
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La idea comenzó hace varios años, cuando en el local le preguntaban a la gente por quién pensaba votar. Sin embargo, hace cuatro años el administrador del restaurante decidió ir más allá: mandó a imprimir papeletas con los nombres de los candidatos presidenciales y habilitó un espacio para que las personas pudieran votar en privado, como en una elección formal.
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Este año la actividad tomó más fuerza. Si en la edición anterior imprimieron 100 papeletas, ahora encargaron más de 300. “Hasta el momento, ya han participado alrededor de 240 personas”, dijo Fernan Quirós, encargado del restaurante.
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Lo más bonito de todo fue que arrancaron desde el viernes, lo que permitió mayor asistencia durante el fin de semana.
La dinámica no es solo para adultos. Aunque el premio principal está dirigido a mayores de edad, este año también prepararon una papeleta especial para niños, con dibujos, para que los más pequeños pudieran sumarse a la experiencia. En su caso, reciben confites y pequeños detalles por participar.
Más ambiente que hace cuatro años
Según el administrador, el ambiente en esta ocasión ha sido mucho más movido que en la elección pasada.
Asegura que ahora se nota a las personas llegar con camisas alusivas a sus partidos, banderas y hasta vehículos decorados, algo que no fue tan evidente hace cuatro años, cuando el panorama fue más calmado.
El restaurante está ubicado en Curridabat, frente a Multiplaza del Este, en una calle sin salida contigua a Tienda Alice. Actualmente, es administrado por la misma familia y ha estado bajo la dirección del actual encargado desde hace más de 12 años.
Para motivar la participación, cuentan con el apoyo de una marca cervecera que donó el premio principal: una sombrilla, una caja de cervezas y varios accesorios adicionales, que se rifarán entre quienes emitan su voto simbólico.
Mientras tanto, los colaboradores del restaurante han estado bastante ocupados debido al aumento en la clientela que se acerca tanto a comer como a participar en la bonita actividad.
Así, entre platillos y papeletas, este tradicional negocio le pone su propio sabor a la jornada electoral.






