Diana Rosich Quirós tiene 26 años, es de Escazú y antes de llegar a Irlanda ya había cumplido buena parte del camino que sus padres habían soñado para ella: había estudiado administración, había sacado una licenciatura en mercadeo y había trabajado en el sector corporativo.
Pero algo dentro de ella le decía que era hora de escoger su propio rumbo.
“Creo que llegó ese momento en el que dije: ‘tengo que escoger yo qué hacer con mi vida’. Hice todo lo que mis papás me enseñaron hasta cierto punto, como seguir este camino, pero llegué al momento en el que dije: ‘ok, creo que ya estoy donde tengo que tomar yo mi rumbo’”.
Empezó a ver videos de personas que se iban a estudiar al extranjero. Investigó Canadá, pero los costos y hasta la nieve la hicieron buscar otra opción.
“Empecé a consumir muchísimo contenido y di con Irlanda. Y dije: ‘ya me cansé de ver todos los videos, quiero ir yo. Quiero ir yo y quiero saber cómo me va a ir a mí y cuál es mi historia allá’”.
Llegó a Dublín a principios de año y asegura que la experiencia ha valido cada esfuerzo.
“Definitivamente, te saca de la zona de confort. Es algo superdistinto a lo que sea que haya vivido yo antes. Si me dicen si lo volvería a hacer, definitivamente volvería a venir. Siento que ha sido una de las mejores decisiones de mi vida”.
Llegó el momento
Diana descubrió que en Irlanda había ticos, pero no existía una coordinación constante para reunirse. La comunicación se daba principalmente por un grupo de WhatsApp en el que casi nadie escribía.
“Yo había ingresado al grupo de WhatsApp incluso antes de haber llegado a Irlanda. Estuve ahí unos meses para ver qué compartían y en todo este tiempo nunca se había hecho nada así de verdad, con tiempo y organización. A veces decían: ‘¿Qué, nos vemos en algún parque?’, y llegaban como tres gatos”.
Hasta que ella decidió dejar de esperar. “Yo dije: ‘bueno, ya llegó el momento de que alguien haga algo’”.
Así nació el Tour de ticos. Diana publicó la actividad en sus redes y poco a poco comenzaron a sumarse costarricenses. Al final fueron 37, la capacidad máxima del bus contratado.
Costa Rica metida en un paseo por Irlanda
El grupo viajó a Glendalough, compartió un pícnic y convirtió un paisaje irlandés con lagos inmensos en una pequeña esquina de Costa Rica.
LEA MÁS: Joven le cumplió promesa a su abuelita de ser enfermera e irse a trabajar a Alemania
“Llevaron guaro Cacique, chirulitos, yipys, galletas Chiky, Rice and Beans, empanadas saladas y dulces también. Fue muy bonito porque se prestó mucho para hablar entre nosotros e hicimos una linda familia”.
Cada persona contó de dónde venía, por qué estaba en Irlanda y cuáles eran sus planes. También hubo espacio para hablar de emprendimientos y proyectos para apoyarse entre compatriotas.
Después visitaron una granja de perros ovejeros, vieron corderitos y pasaron por lugares conocidos de la zona, incluidos el lago Guinness y un puente que apareció en la película “P.S. I Love You”.
Pero para Diana lo más importante ocurrió entre los propios ticos. “Sentimentalmente, fue como ese pedacito de Costa Rica. Nadie sabe lo que hace falta el país hasta que se va, y nadie mejor que otro tico que está afuera va a entenderlo a uno como se siente”.
Nostalgia en diciembre
La tica acepta que vivió su capítulo de gran nostalgia en diciembre pasado. “Fue el mes que me pegó a mí en extrañar la casa y Costa Rica. Sentí la ausencia de los míos y mi patria muy duro”.
Irlanda le gusta, pero sabe dónde está su casa.
Diana ya terminó sus estudios de inglés y trabaja de manera independiente en mercadeo, creación de contenido y asesoría de viajes. Su pareja, Sebastián Alfaro, la acompaña en esta aventura.
Irlanda le ha enseñado mucho, pero la escazuceña también ha aprendido que viajar lejos no significa necesariamente querer quedarse para siempre.
“Uno también tiene que reconocer en qué momento un país es para uno o no. Lo amo, lo amo y lo recomiendo, pero no me pienso quedar a vivir acá”.
LEA MÁS: Adolescente publica libro de poemas que comenzó como terapia tras la muerte de su abuela
Y quizás esa sea una de las cosas más bonitas que descubrió en Irlanda: que mientras buscaba su propio camino a miles de kilómetros de Costa Rica, terminó ayudando a otros ticos a encontrar un pedacito de casa entre las montañas, los lagos y el frío irlandés.
Y les tenemos chismecito fresco. Resulta que Sebastián, el novio, le ganó al frío irlandés hace dos semanas y con bastante calorcito tico le propuso matrimonio a Diana, quien ahora luce un tremendo anillo de compromiso.



