Estefanny Bonilla, pareja del candidato presidencial del Frente Amplio, Ariel Robles, conversó con La Teja sobre cómo vive la jornada electoral y el significado personal de este momento.
“Nos levantamos temprano después de una buena dormidita y a disfrutar, es lo que yo siempre digo, a vivir sin arrepentimientos y a esperar a que Costa Rica decida lo mejor, que es para todos nosotros”, expresó la joven.
Una participación política de larga data
Bonilla explicó que su cercanía con la política no es reciente, pues ha estado involucrada junto a Robles desde la etapa universitaria y aunque algunas personas ya la llaman Primera Dama, ella mantiene una postura crítica.
“El título como tal no me encanta, como por su percepción y todo su trasfondo, pero teniendo al alcance algunas herramientas creo que es muy importante aprovecharlas”, mencionó.
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Una agenda enfocada en mujeres y juventud
De llegar a asumir ese rol, Bonilla aseguró que impulsaría una agenda social con énfasis en sectores históricamente rezagados.
“Siempre hemos deseado transformar Costa Rica para las mujeres, para las personas jóvenes y las adultas con almas jóvenes. Hemos estado siempre acá de la mano”, recalcó.
Prioridad para mujeres en zonas rurales
La joven detalló que su propuesta tendría un enfoque claro en las problemáticas que enfrentan las mujeres, especialmente de las zonas rurales.
“Yo siempre me he sentido, quizás por mi género, bastante atravesada por los problemas que nos aquejan a las mujeres; sería una agenda muy fuerte. Me haría acompañar de muchas personas y muchos proyectos en este sentido, de mujeres para mujeres, sobre todo mujeres rurales, que es una de las cuestiones que muchas veces no entendemos”, indicó.
El significado personal de su imagen
En los últimos días, la imagen de Bonilla ha generado conversación pública, especialmente por su cabello.
Ella explicó que esta decisión está vinculada a la lucha de su madre contra el cáncer.
“Mi mamá siempre ha sido muy coqueta y alegre, y una de las primeras cosas que mi mamá consultó es ¿se me va a caer el cabello? Muchas personas creen que esta imagen que se proyecta no es más que eso, para mi mamá es la fuerza”, señaló.
Una lucha convertida en símbolo
Bonilla relató que decidió transformar ese proceso en un mensaje de acompañamiento y fortaleza.
“Me rapé el pelo, me lo pinté rosado porque es una lucha. Y si una de las cosas que nos causa más ruido en nuestra vida, frente a todo, es el cabello, entonces hagámoslo una herramienta de lucha, que sea llamativa, porque vamos por esa victoria. Mi mamá se sintió muy conmovida y vamos para adelante”, agregó.


