Para los cientos de venezolanos que viven en Costa Rica, la madrugada de este 3 de enero de 2026 no fue de descanso.
Entre llamadas internacionales de los familiares que viven en Venezuela y las noticias de última hora, la comunidad pasó horas en vela luego de que empezaran los bombardeos en Caracas.
Fueron unas tres o cuatro horas después de que se iniciara la intervención armada que se confirmó que se trataba de un operativo del gobierno de Estados Unidos para capturar a Nicolás Maduro y llevarlo al país norteamericano a que enfrente la justicia.
Luego de confirmarse la detención de Maduro por parte de fuerzas estadounidenses, millones de venezolanos respiraron llenos de esperanza.
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Yula Pavón es una venezolana que llegó a Costa Rica hace unos años. Ella es comunicadora y cuenta que este sábado ha sido un día lleno de emociones encontradas.
“Me sorprendió bastante, aunque ya sabíamos por declaraciones de Donald Trump en diciembre que el ataque venía sí o sí”, relató.
Emociones encontradas y temor por la familia
Ella cuenta que sus familiares viven cerca de las zonas que fueron blanco de los ataques aéreos en Caracas entre las 2 y 3 de la mañana.
A pesar de que las imágenes de los helicópteros sugerían desde temprano la participación de Estados Unidos, la confirmación oficial no llegó hasta pasadas las 6 de la mañana. Para ella, la noticia trae una mezcla de alivio y preocupación.
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“Siento alegría, pero no total. Es el paso más importante que había que dar, pero todavía quedan figuras del gobierno allá con características dictatoriales”, explicó.
Con familiares en la capital y en las fronteras, asegura que no hay paz absoluta.
“Pues a quienes tenemos todavía familia en la capital y en las fronteras, pues no es que haya tranquilidad total. De hecho, hay mucha gente resguardada; sí, es como una celebración en silencio. Y sí me siento feliz, contenta del paso importante, pero todavía falta.
“Da un poco de tranquilidad saber que quizás Estados Unidos dé ese acompañamiento de reconstrucción del país y eso da cierta paz, porque cuando uno piensa en que si esta gente se va o no (el régimen de Maduro) y uno pueda volver. Se tiene que dar una inversión de trabajo, maquinaria, etcétera, para reconstruir un país y más uno petrolero.
Por ahora, el sentimiento general es de agradecimiento a Dios por lo que consideran un milagro, pero manteniendo “los pies sobre la tierra”.
La advertencia de Trump de que podrían venir más ataques si no se consolida la salida del resto del régimen mantiene a todos en alerta máxima.



