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Estas señales silenciosas podrían alertar que su hijo sufre acoso, violencia o bullying y necesita ayuda

Aproveche las vacaciones para analizar el comportamiento de su hijo y detectar las señales de riesgo que muchas veces nadie nota

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Las vacaciones de medio año para los estudiantes del país representan mucho más que una pausa en el calendario escolar 2026; podría ser la ventana que necesitan los papás para detectar situaciones de riesgo.

Este período ofrece la oportunidad para que los papás observen con mayor detenimiento cambios en el comportamiento de niños y adolescentes que, debido a las exigencias de la rutina diaria, podrían haber pasado desapercibidos durante el primer semestre lectivo.

Joven adolescente recostado recostada con su celular viendo TikTok
Vacaciones podrían ayudar a los papás a detectar situaciones de riesgo en niños y jóvenes. (Shutterstock)

De acuerdo con Dulce Ramírez Jiménez, coordinadora del Programa Especializado SOS Niñez de Aldeas Infantiles SOS, durante las vacaciones aumenta el tiempo de convivio entre los padres de familia y sus hijos, por lo que es posible identificar señales relacionadas con afectaciones emocionales, situaciones de violencia, aislamiento, uso excesivo de dispositivos electrónicos o cambios en hábitos cotidianos, alertas que pueden convertirse en indicadores tempranos de situaciones de vulnerabilidad.

Ahora bien, las vacaciones también pueden aumentar la exposición de los menores a riesgos poco visibles. Uno de ellos es la limitada supervisión adulta.

Muchas familias continúan trabajando durante este período, por lo que los menores pasan horas solos o bajo el cuidado de personas que no necesariamente conocen en profundidad sus necesidades emocionales o su comportamiento habitual.

A esto se suma el incremento del tiempo frente a pantallas. Ramírez comentó que el mayor uso de teléfonos celulares, videojuegos e internet puede facilitar la exposición a situaciones como el ciberacoso, el contacto con personas desconocidas o el consumo de contenidos inadecuados para su edad.

Otro elemento relevante es la ausencia o disminución de rutinas que provoca la época de vacaciones. En este sentido, la falta de actividades estructuradas puede derivar en largos períodos de ocio, lo que incrementa el tiempo de exposición a entornos digitales y limita los espacios de interacción familiar.

Violencia entre adolescentes. Jóvenes graban agresión.
Esté atento a las señales que podrían indicar que su hijo sufre violencia. (Shutterstock)

La especialista señala que muchas dificultades emocionales que tienen los niños y jóvenes no se expresan con palabras, sino a través del comportamiento. Por ello, recomendó prestar atención a cambios que resulten poco habituales en cada menor.

Entre las principales señales de alerta que destacó Ramírez, están:

- Aislamiento marcado o disminución del interés por interactuar con la familia.

- Pérdida de interés en actividades que anteriormente disfrutaba.

- Alteraciones en los patrones de sueño o alimentación.

- Irritabilidad constante o cambios significativos en el estado de ánimo.

Ramírez añadió que es importante comprender que estos comportamientos no necesariamente significan que exista una situación de riesgo, pero sí constituyen indicadores que ameritan una observación más cercana y una conversación abierta con las personas menores de edad.

“El comportamiento muchas veces comunica aquello que el niño, niña o adolescente todavía no puede expresar con palabras. Por eso es tan importante que las personas adultas aprendan a observar esos cambios y no los minimicen”, afirmó la experta.

Ansiedad en niños y adolescentes
Escuche a su hijo y no lo juzgue. (Shutterstock)

La especialista comentó que cuando un papá o una mamá detecta cambios importantes en el comportamiento de los niños o adolescentes, la primera recomendación es escuchar con calma y evitar emitir juicios apresurados. Crear un espacio de confianza facilita que las personas menores de edad expresen aquello que les preocupa.

Si las conductas persisten o generan preocupación, también es recomendable buscar orientación profesional mediante servicios de psicología, en los centros educativos, servicios de salud o las redes comunitarias disponibles en cada localidad.

“Proteger a niños, niñas y adolescentes no depende únicamente de reaccionar cuando ya existe un problema. La protección comienza cuando observamos, escuchamos y fortalecemos cada día esas relaciones seguras que les permiten saber que siempre habrá una persona adulta disponible para acompañarlos”, concluyó Ramírez.

Rocío Sandí

Rocío Sandí

Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Americana; Periodista de la Universidad Internacional de las Américas, con experiencia en Sucesos, Judiciales y Nacionales. Antes trabajó en La Nación y ADN Radio.

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