Aproveché la mañana del jueves 16 de abril para ir al EBAIS de Pavas a vacunarme, pero encontré algo indignante como persona sorda y usuaria de implante coclear, un dispositivo que me permite escuchar, distinto a un audífono.
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Antes de ir al EBAIS, tuve que ir al Hospital Psiquiátrico para sacarme sangre, algo que no es de mi agrado. Llegué al centro médico y esperé para pasar a la ventanilla y presentar la boleta.
Estaba un poco nerviosa porque no sabía cómo me iba a ir, pues suele costar que encuentren una vena para sacarme sangre. Cuando me llamaron, le indiqué a la encargada dónde me han sacado sangre otras veces con más facilidad. Esperaba toparme con esa suerte de nuevo y no tener que sufrir por las tantas punzadas que podrían hacerme. Sin embargo, todo salió superbién.
Cuando salí, vi que me quedaba tiempo de sobra para ir un toquecito al EBAIS y vacunarme contra el tétano, algo que tenía pendiente desde hace mucho tiempo. Le dije a mi papá, quien me llevó al Hospital Psiquiátrico a hacerme los exámenes de sangre, que fuéramos, aprovechando la mañana.
Llegamos al EBAIS, que fue inaugurado hace unos meses por el gobierno de Rodrigo Chaves, y manifestamos que queríamos vacunarnos. Nos dieron un papel con el número de consulta y otros datos.
Mientras esperábamos, noté algo muy importante que muy probablemente otros no se darían cuenta.
Sin insumos para personas sordas
Al mirar alrededor de la sala de espera, noté que no había pantallas donde se indicara el nombre de la persona —dato que no nos solicitaron cuando dijimos que queríamos vacunarnos—, ni el número de consulta, ni el número de consultorio que ayudara a las personas a guiarse.
Todo lo hacían por medio de un intercomunicador que decía el número de consulta y el consultorio al que debía dirigirse cada persona, según la atención médica que requería.
De hecho, noté que algunos miembros del personal médico salían a llamar a un paciente específico, pero durante el rato que estuve, eran muy pocas las veces que lo hacían. Prácticamente todo era por medio del intercomunicador.
Incluso, una persona se le acercó a un encargado de las citas y le dijo que no había visto que ya había pasado su turno, pues hay una pantalla que indica el número de la ficha. Le respondieron que se quitara los audífonos y prestara atención cuando llaman por el número de ficha. La persona justificó que la pantalla no mostró su número y que se saltó a otro.
Con el implante coclear logro escuchar todo, pero cosas como un intercomunicador, la radio u otros instrumentos que distorsionan la voz —al punto de que suena robótica— me dificultan captar bien lo que se dice. Para eso tendría que hacer un doble esfuerzo para escuchar y entender; en muchos casos prefiero tener apoyo visual en este tipo de servicio para asegurarme de que es mi turno.
En ese momento pensé que tengo la suerte de escuchar, pero ¿qué pasa con una persona sorda que no usa audífonos y solo se comunica por medio de la Lengua de Señas Costarricense (LESCO)?
En el EBAIS hay una pantalla, pero solamente muestra información publicitaria relacionada con la Caja y los servicios de salud.
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Me impresionó que un establecimiento de salud no respetara la Ley 7600, que garantiza la inclusión y el acceso sin discriminación a la educación, el trabajo, la salud, el transporte y los espacios públicos para las personas con discapacidad.
De hecho, esta ley señala que se debe garantizar que el entorno, los bienes, los servicios y las instalaciones de atención al público sean accesibles a las personas con discapacidad.
Esto me dijo el área de salud de Pavas
Después de vacunarme, entré a trabajar indignada por la situación y envié un correo a la CCSS para conocer la razón por la cual no había insumos para las personas sordas.
La Caja me respondió con una declaración de Laura Castro, directora del área de salud de Pavas Coopesain, quien agradeció el “interés en la mejora de los servicios dirigidos a la población usuaria”.
“Respecto a la tecnología señalada (las pantallas), es importante indicar que, si bien se reconoce su aporte en el fortalecimiento de la accesibilidad, actualmente su implementación no se encuentra dentro de las posibilidades operativas ni presupuestarias de este establecimiento”, indicó.
Castro afirmó que en el EBAIS hay personal capacitado en LESCO para brindar una atención accesible, oportuna e inclusiva a las personas sordas.


