Don Hernán Granados Araya es un adulto mayor de 73 años, vecino de Alajuela, que vivió un verdadero calvario médico, pero por una enorme “casualidad” de la vida, eso está por cambiar.
A La Teja llegó información de que él estaba viviendo una terrible angustia y desesperación porque tenía dos enormes hernias inguinales (en la ingle) que le causaban dolores a diario y que, pese a que su vida corría peligro, estaba en una lista de espera para la cirugía en la que había casi 5 mil personas por delante.
Contactamos a sus familiares para que nos contaran la situación y nos dijeron que ya hasta habían presentado un recurso de amparo para que don Hernán fuera atendido en el hospital San Rafael de Alajuela lo antes posible.
El 4 de marzo anterior, la Sala Constitucional resolvió el recurso y le dio la razón al paciente, ordenando al centro médico operarlo a más tardar en un mes, cosa que no ocurrió.
Como corresponde en la elaboración de una nota periodística, uno de los pasos antes de publicar la historia, fue consultar a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) por qué, pese a que había ya un recurso de amparo ganado por el paciente, aún no había sido atendido.
El jueves 4 de junio la Caja respondió el correo que enviamos, explicando que el paciente se encontraba dentro del proceso de programación quirúrgica en el centro hospitalario.
Este viernes, cuando estábamos terminando de redactar la nota, nos contactó Juliana Granados, una de las hijas de don Hernán, para contarnos que justamente un día después de que La Teja consultó a qué se debía el atraso en la cirugía, los llamaron del hospital alajuelense para decirle que debía internarse este mismo viernes a las 7 p. m. para que lo operaran. ¡Qué casualidad tan grande!
El sacrificio de un esposo y el avance de la enfermedad
La historia médica de don Hernán se remonta a hace 10 años cuando le aparecieron las dos hernias. En aquel momento, tras ser valorado en el hospital, el cirujano le ofreció la posibilidad de operarse; sin embargo, él tomó la decisión de posponer la cirugía por amor: su esposa padecía la enfermedad de Parkinson y él era su cuidador principal.
Al no presentar dolor en ese entonces, dejó pasar el tiempo. No obstante, la situación ha cambiado drásticamente. Las hernias crecieron a un tamaño desproporcionado, provocando dolores, problemas de circulación y limitando su movilidad.
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A finales de diciembre del año pasado, el adulto mayor acudió nuevamente al Ebais y fue referido al Hospital San Rafael de Alajuela, pero la respuesta fue desesperanzadora: lo ingresaron a una lista de espera en la que había casi 5 mil personas delante de él.
“Ya por el tamaño de las hernias, él no puede agacharse para ponerse medias o zapatos. La circulación no le trabaja bien, le duelen bastante las piernas y solo puede dar unos pasitos y tiene que descansar”, relató su hija Katia Granados.
Las limitaciones diarias de don Hernán
El impacto en su calidad de vida ha sido severo. Actualmente, don Hernán depende de la ayuda de su hija Juliana, con quien vive, para sus necesidades básicas.
Entre las principales afectaciones destacan problemas de circulación severos en sus extremidades inferiores y dolor constante que requiere medicación diaria.
También sufre incapacidad para agacharse, lo que le impide bañarse adecuadamente, lavarse las piernas o vestirse. Movilidad reducida, obligándolo a detenerse a descansar tras caminar tramos muy cortos. Por eso urgía la operación.
Si pasaba algo, había que correr al hospital
La cirugía de don Hernán no es estética ni electiva; es una urgencia latente. Durante la última valoración, el cirujano fue claro con la familia sobre los riesgos inminentes debido al tamaño desmedido de las hernias, las cuales ya amenazan con comprometer sus intestinos.
Katia recordó con preocupación las estrictas indicaciones de emergencia que les dio el médico, advirtiéndoles que un estrangulamiento de la hernia podría ser fatal. Les ordenó no pasar por el Ebais, sino ir directo a emergencias del hospital si se presentaba alguno de estos síntomas:
- Dolor abdominal intenso.
- Náuseas o vómitos repentinos.
- Estreñimiento severo.
- Cambio de coloración en la hernia (si se pone morada).
A este riesgo quirúrgico se le suma una complicación adicional: don Hernán padece de EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), por eso urgía que la operación fuera pronto, ya que entre más pasaba el tiempo, más riesgo había.
El clamor por humanidad en las listas de espera
El caso de la familia Granados pone un rostro a la crisis de las listas de espera de la CCSS. Para sus hijas, el sistema debe ser capaz de priorizar los casos según la gravedad y la edad del paciente.
“Si había que dar tiempo a que pasaran esas 4.000 personas para que operaran a mi papá, esperando en Dios que llegue con vida a los 80 u 85 años, ya no iba a aguantar una operación de esas.
“Deberían analizar y pasar a estas personas de primero por el tipo de enfermedad y por la edad”, concluyó Katia.



