Rodrigo Chaves, presidente de Costa Rica, ha sido mencionado ahora que el precio de los huevos y la gasolina están más baratos.
Como usted lo ha notado en el súper y en la bomba, ambos productos han bajado en las últimas semanas y muchos se preguntan si eso es mérito directo del Gobierno.
Por eso, La Teja consultó a un experto para que explique qué tan cierto es eso y cuáles factores influyen realmente en lo que usted paga.
Para entender el panorama, comenzamos con la gasolina, que registró una baja el jueves 22 de enero, cuando los nuevos montos empezaron a regir tras su publicación en el diario oficial La Gaceta.
Con el ajuste aprobado por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), la gasolina súper quedó en ¢636 por litro, la regular en ¢609 y el diésel en ¢541. La mayor rebaja la tuvo la regular, que bajó ¢23 por litro; el diésel disminuyó ¢8 y la súper ¢3. En contraste, el gas licuado de petróleo (GLP) subió ¢2 y ahora cuesta ¢245.
Conversamos con Leiner Vargas, economista de la Universidad Nacional (UNA), quien explicó que la estructura de costos de los combustibles se basa en dos factores principales: el precio internacional (porque Costa Rica importa todo el combustible) y los impuestos y subsidios locales.
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Detalló que los precios internacionales dependen de la oferta mundial de petróleo y de factores geopolíticos, como conflictos o decisiones de producción entre países.
En ese escenario, Costa Rica no tiene un papel relevante, ya que no es productor ni actor clave en ese mercado. El resto del precio responde a componentes internos como impuestos y costos locales.
El experto señaló que el precio final no es solo lo que cuesta el petróleo en el mundo. A ese valor se le suma un costo local (relacionado con transporte y distribución) y los impuestos, que representan una parte importante del monto que usted paga en la bomba.
“Es un mito que el presidente o el Gobierno puedan incidir directamente en los precios. Estos suben o bajan principalmente por razones internacionales”, afirmó.
Añadió que los precios relativamente favorables de los últimos años obedecen a condiciones externas y no a decisiones del gobierno actual ni de administraciones anteriores.
También explicó que el Poder Ejecutivo no fija el precio de los combustibles; esa función corresponde a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP), que aplica la fórmula técnica para los ajustes.
El Gobierno podría incidir si reduce impuestos, algo que no ha ocurrido según el experto, o si modifica costos dentro de Recope, pero eso no ha sido significativo.
Indicó que cerca del 60% del precio que usted paga proviene del valor internacional, fijado en dólares. Por eso, el tipo de cambio influye: cuando el colón se aprecia frente al dólar, el combustible resulta más barato en colones. Sin embargo, ese efecto responde a la política monetaria y no a decisiones directas del Poder Ejecutivo.
Sobre si el Gobierno podría frenar un aumento internacional, explicó que en teoría podría evitar trasladarlo, temporalmente, al consumidor, pero eso generaría un hueco financiero en Recope, que tendría que cubrirse con endeudamiento o subsidios. Sería una medida excepcional y de corto plazo, no sostenible.
Recordó además que Recope no produce petróleo ni fabrica combustibles; los compra en el exterior y los vende al por mayor en el país.
En cuanto al porcentaje del precio que corresponde a impuestos, indicó que depende del valor internacional. Como el impuesto por litro es casi fijo, cuando el precio internacional baja, el peso porcentual del impuesto aumenta; y cuando sube, disminuye. En promedio, alrededor del 45% del precio por litro son impuestos.
Consultamos sobre si el presidente puede modificar el precio sin pasar por el proceso regulatorio, y fue claro: no puede hacerlo.
“Sería violar la ley, ya que la normativa de Aresep está por encima de las potestades del Poder Ejecutivo. El Gobierno nombra a la junta directiva de la entidad y podría influir indirectamente, pero las decisiones de aumentos o rebajas no dependen directamente del presidente”, destacó.
Con los huevos
Luis Mesalles Jorba, vicepresidente de la Cámara Nacional de Avicultores (CANAVI), explicó que en el caso del huevo rige la oferta y la demanda.
Si hay más producción que demanda, el precio baja; si la demanda supera la oferta, sube. Aseguró que no existe intervención del Gobierno ni una ley que regule el precio del huevo.
Añadió que insumos como el maíz y la soya, que son importados, influyen en los costos de producción. Por eso, si esos productos bajan en el mercado internacional, el productor puede vender más barato; pero también hay momentos en que esos insumos suben y el precio del huevo baja, o viceversa.
“Es pura oferta y demanda”, resumió.
El experto advirtió que el precio actual no necesariamente es sostenible. Cuando los ingresos del productor son bajos, se limita la inversión en nuevas gallinas e infraestructura, lo que podría afectar la oferta en el futuro.




