Con 16 años, Kristen Solís López habla de su más reciente logro casi sorprendida.
Vecina de El Porvenir de Desamparados, la joven se fue sola a competir a São Paulo, Brasil, a medirse en la XIX Olimpiada Iberoamericana de Biología y regresó a Costa Rica con una medalla de oro colgada del pecho.
Su pasión por las ciencias no le venía de cuna ni por herencia familiar. Hizo la escuela en la Virgen María del Milagro y fue hasta que logró entrar al Colegio Científico Bilingüe Reina de los Ángeles que le picó el gusanillo de la ciencia.
Actualmente cursa el décimo año y, aparte de llevar las materias normales del colegio, ya hasta recibe un curso universitario de Química General en la Universidad Nacional.
“Yo no tenía como ningún interés por alguna ciencia hasta que entré al cole. Fue como que entré a sétimo, empecé a llevar clases y me empezó a gustar la biología. Ya en octavo me invitaron a la Olimpiada Nacional de Biología y ahí le agarré el gusto”, nos contó Kristen con la sonrisa que la caracteriza.
A partir de ese momento no paró de estudiar. Ganó en Costa Rica, lo que le dio el pase para irse el año pasado a República Dominicana a la Olimpiada Centroamericana y del Caribe, donde también se trajo la medalla de oro.
Ese triunfo caribeño le dio el boleto directo para la gran cita iberoamericana en suelo brasileño, donde tuvo que vérselas con 57 estudiantes de 17 países, incluyendo delegaciones muy fuertes de España y Portugal.
Para lograr semejante hazaña tuvo que quemarse las pestañas durísimo repasando laboratorios de bioquímica, ecología y zoología, pero siempre contando con el empujón incondicional de su familia en la casa.
“Siempre tuve ese apoyo de mis papás. Había un libro de zoología que era dificilísimo de hallar, no lo encontramos en ningún lado y ellos me lo compraron. Le saqué bastante jugo, lo aproveché al máximo y me sirvió mucho para los exámenes”, recordó la talentosa desamparadeña.
Un gran susto en la premiación
En territorio brasileño no andaba del todo sola, pues la acompañaron los profesores Federico Herrera Madrigal (de la UNA) y Alberto Escalante Vargas (asesor del MEP). Ahí la tica tuvo que ingeniárselas incluso con el idioma, pues como habla un inglés muy bueno, le tocó aplicarlo para comunicarse y hacer amistad con los estudiantes portugueses y brasileños, por ejemplo.
Tras varios días de exámenes extenuantes y de mucha tensión, llegó el momento de la entrega de medallas, pero los organizadores le sacaron un susto que casi la dejó fría del impacto.
“Llamaron a los primeros seis oros y dieron a entender que esas eran todas las medallas, entonces me sentí un poco desanimada porque creí que no había ganado nada.
“Y ya luego dijeron que entregarían el oro absoluto como una medalla aparte y dijeron mi nombre. Yo estaba incrédula, nunca había visto que lo hicieran así. Fue algo de mucha sorpresa”, dijo entre risas al recordar el momento.
Tanto fue el impacto por la emoción, que hasta se le olvidó subirse al podio con la bandera de Costa Rica en la mano.
“Es que fue tanto el impacto de que fuera oro y la nota más alta de todas, que en ese momento solo podía pensar en ir a recogerla, no se me ocurrió nada más. Ya después para las fotos sí andaba con la bandera para arriba y para abajo”, confesó.
Rockera, jugadora de Xbox y pura vida
Lejos de la imagen de alguien metida las 24 horas entre libros y cuadernos, Kristen es una muchacha normal: amigos, videojuegos, música.
En sus ratos libres le encanta jugar en su consola Xbox y escuchar la música de System of a Down, una banda de rock pesado que le fascina. También saca su tiempito libre para salir con las compas del cole; hace poco se fueron juntas a ver una obra de teatro y terminaron comiendo y jugando en las maquinitas de videojuegos en un mall.
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Además, manda un mensaje clarito a todos los jóvenes sobre salir adelante sin importar de dónde vengan: “La posición social no tiene nada que ver con la capacidad de una persona; de cualquier lugar sale alguien que se aplica en los estudios”.
Ahora sueña con estudiar Biotecnología en el TEC, pero antes le toca alistar las maletas para el siguiente gran reto: la Olimpiada Mundial de Biología del 2027 en Polonia, donde promete darlo todo para intentar volver a dejar la bandera de Costa Rica bien en alto.




