Todavía estaba oscuro cuando alguien llegó a tocarle la puerta a doña Juana Pirola, la partera de un muy nuevo pueblo, San Vito de Coto Brus.
Un hombre ocupaba ayuda. Su esposa estaba a punto de dar a luz y no había tiempo que perder.
Ella agarró el maletín donde llevaba sus instrumentos, consiguió que un vecino la llevara en un Jeep y salió de inmediato. El camino era de barro, pero eso nunca la detuvo.
Cuando llegó se dio cuenta de que no venía un bebé. Venían dos.
Los gemelos nacieron sanos y aquella madrugada quedó guardada en la memoria de quienes la conocieron.
Fue apenas una de las cerca de 3.000 veces que, según recuerdan vecinos y familiares, doña Juana ayudó a traer un niño al mundo en San Vito de Coto Brus.
Historias como esa llevaron al escritor Marconi Rojas Thiele a dedicar varios años a investigar la vida de la mujer que muchos todavía recuerdan como La mamá de San Vito, nombre que ahora también lleva el libro con el que busca rescatar su legado.
“Yo no escuché una sola crítica sobre doña Juana. Todo el mundo me hablaba de una mujer que vivía para servir. Regalaba medicamentos, ayudaba al que llegara y nunca hacía diferencias entre italianos, costarricenses, panameños o indígenas”, contó el autor en conversación con La Teja.
Llegó para ayudar... y ya nunca paró
Giovanna Rosa Rampinelli nació el 2 de enero de 1916 en un pueblo llamado Brembate, en la provincia de Bergamo, al norte de Italia.
Attilio Pirola, uno de sus hijos, según documenta la Embajada de Italia en Costa Rica, describió a su mamá así: “Mujer de carácter dulce y fuerte que alternaba según fuera la situación que enfrentaba, era además infatigable y religiosa.
“La caracterizó una sabia rebeldía, por la que no aceptaba las imposiciones tradicionales de su época, las que consideraba machistas, utilizadas para someter a las mujeres, creencia que la llevó a luchar con todos sus medios para que se reconocieran los derechos de la mujer”.
Durante la Segunda Guerra Mundial colaboró atendiendo heridos y, cuando todo terminó, se vino para Costa Rica.
“Ama de casa con cinco hijos y un esposo, comenzó también su emancipación femenina. No solo cuidar a la familia, sino dedicarse con pasión a realizar tareas de enfermería y partería en la clínica de San Vito colaborando y aprendiendo con los médicos Catarinella, Jesús Moreno y otros que llegaban por temporadas a la colonia.
LEA MÁS: Joven chef se ganó una Honda Navi con Los Zumbis y cambiará el bus por su nueva moto
“Pasaban tiempos en los que no se contaba con médico por lo que “doña Juana”, como fue conocida, se hacía cargo de la atención de la población", explica su hijo.
Todos la buscaban
Para aquellos años Coto Brus apenas comenzaba a levantarse. Había mucho barro, pocas carreteras y conseguir un médico no era nada fácil.
Sin proponérselo, la italiana empezó a convertirse en la persona a la que todos iban a buscar cuando había una emergencia.
Atendía partos, curaba heridas, sacaba muelas y hasta abrió una botica para que nadie se quedara sin medicinas. Si alguien no tenía con qué pagar el medicamento, ella simplemente respondía:
—Lléveselo. Cuando se cure me paga... y si no, Dios pagará.
Marconi reconstruyó esa historia hablando con familiares, pioneros de la zona y personas que todavía la recuerdan.
“Era una mujer todoterreno. En aquel tiempo no existían los recursos que hay ahora, pero ella siempre encontraba cómo ayudar.
“Si había que ir de madrugada a una casa en la montaña, iba. Si había que subir a una embarazada a una avioneta, también lo hacía”, describió.
La investigación también le permitió descubrir detalles que todavía hoy hacen sonreír a quienes la conocieron.
Más de una vez bajó a sus propios hijos de la cama para acostar ahí a una mujer que estaba a punto de dar a luz.
Una historia que no podía perderse
El escritor, vecino de la zona sur desde hace casi dos décadas, asegura que sintió la necesidad de rescatar esas historias antes de que desaparecieran con el paso del tiempo.
LEA MÁS: Pescadores artesanales de Isla Venado encontraron en la madera muerta una nueva forma de vida
Primero escribió sobre Ciudad Neily y luego quiso mirar hacia la parte alta de Coto Brus. Ahí se encontró con el nombre de Juana Pirola una y otra vez.
“Resume muy bien una frase que dice que la bondad es el único cultivo que nunca falla. Mientras el café tuvo años buenos y malos, ella sembró algo que todavía sigue vivo en la memoria de la gente”, aseguró.
Doña Juana siguió atendiendo partos hasta que ya estaba muy mayor.
Un 31 de diciembre, precisamente ya mayorcita, la llamaron para ayudar a una mujer con un embarazo de alto riesgo.
El bebé no sobrevivió. No fue por culpa de ella, pero ese día sintió que había llegado el momento de hacerse a un lado.
Agarró el maletín con el que durante tantos años había recorrido caminos de barro para recibir bebés, caminó hasta un río y lo lanzó al agua.
¿Dónde conseguir el libro?
La mamá de San Vito será presentado el 8 de julio, a las 4 de la tarde, en la Biblioteca Nacional.
Si quiere el libro pueden encontrarlo en las librerías Valbel y El Kiosko, en San Vito, así como en la Academia Dante Alighieri.
También pueden solicitarlo llamando o escribiendo al 8506-9423. Los envíos se hacen por Correos de Costa Rica.
LEA MÁS: Nicaragüense salió adelante a pesar de las adversidades y nos contó su secreto
Si desea más información puede escribir correo: marconi.rojas.thiele@mep.go.cr



