Enrique Guadamuz, nicaragüense, de 51 años y vecino de Escazú, tomó hace 32 años una de las decisiones más difíciles de su vida: Dejar atrás su hogar en busca de mejores oportunidades en Costa Rica.
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Aquí no solo encontró familia, sino también una oportunidad de sacar adelante su zapatería, una pasión que descubrió desde que era adolescente.
“Vine en agosto de 1994 y pensaba en quedarme solo seis meses e irme en diciembre para Nicaragua. Pero me gustó y empecé a trabajar. La situación en Nicaragua es diferente”, contó.
Con ayuda de un amigo, pudo abrir un taller en el país hace 20 años y recibir ingresos extras por medio de la venta del calzado.
“Empecé en Guatuso de Patarrá y luego en Tibás. Un amigo de Sagrada Familia se fue retirando de la zapatería y me vendió una máquina industrial y materiales. Entonces abrí la zapatería”, comentó.
Por medio de la venta y arreglo de los zapatos y su trabajo en una empresa de construcción, don Enrique trata de salir adelante en Costa Rica, que también se convirtió en su hogar.
Aprendió a hacer zapatos a los 12 años
Don Enrique aprendió a hacer este oficio cuando tenía 12 años, pues su papá tenía un taller.
“El taller estaba en la casa y aprendí con los muchachos que trabajaban allí y me encantó aprender ese oficio. Me quedé ahí y ahora me ha ayudado mucho también porque es una entradita extra”, contó.
Él nunca recibió un curso fuera del taller de su papá; aprendió viendo cómo lo hacían los colaboradores y practicando.
“Me encantó y me gustaba ver cuando me hacían los zapatos. Luego, empecé a hacerlos para mí. Me gusta tener creatividad e ir superando en eso”, comentó don Enrique.
El cansancio no lo desanima
Además del taller de zapatos, don Enrique trabaja en una empresa constructora desde hace seis años.
A pesar del cansancio de pasar el día en una bodega distribuyendo materiales a diferentes contratistas, no deja de lado su pasión. Cada vez que sale de su trabajo en la empresa, le pican las manos de hacer los zapatos. Apenas llega a su casa, se mete a su taller.
“Me encanta, es como una persona que practica un deporte; por ejemplo, con la bicicleta y aunque esté cansada, la agarra y se va a cletear”, dijo.
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Él también aprovecha los fines de semana para hacer unos pares. En un mes, como promedio, vende entre 15 y 20 pares de zapatos.
“Hago sandalias de mujer, tenis, burros y otros estilos de botas, de diferentes colores y telas”, contó don Enrique.
Como todo en la vida, él ha cometido errores mientras hacía los zapatos, pero eso nunca lo desanimó. Siempre está dispuesto a intentarlo de nuevo.
El zapatero nos contó que uno de sus grandes sueños es tener un taller fuera de su casa, con un equipo de trabajo.
Querían tanto sus zapatos que se quedó sin ellos
Una de las divertidas anécdotas que don Enrique tiene de su oficio es que un día se quedó sin sus zapatos.
Contó que un cliente vio sus zapatos y se enamoró de ellos tanto que se los tuvo que vender.
“Me hago zapatos para mí y un cliente me los ve puestos y me dice: ‘¿Por qué no me vende esos?’ Terminé vendiéndoselos y me quedé sin zapatos. Luego, los hago de nuevo", compartió.
Agradecido por las oportunidades
El zapatero nicaragüense vive agradecido por las oportunidades que Costa Rica le ha dado, pues su situación en Nicaragua habría sido distinta.
“Allá en Nicaragua difícilmente una persona puede hacerse esas cositas como en Costa Rica. Aquí hay más facilidad. Imagínese que tengo un cuñado que vino de allá hace dos años y ya alquila una casa, acondicionada con una pantalla en la sala, otra en el cuarto, la refrigeradora. Allá no se puede tener eso uno, cuesta mucho”, expresó.
Don Enrique alienta a otras personas a cumplir sus sueños y nunca rendirse. Para él, uno tiene que mirar hacia adelante, con la frente en alto.
“Todo es de lucha en este mundo. Si a uno le gusta lo que hace, tiene que seguir luchando hasta lograrlo. También llegar a superarlo”, dijo.
Una persona que no da el primer paso y lucha por sus sueños, puede arrepentirse después, según el zapatero.
Si usted quiere encargarle zapatos a don Enrique, lo puede contactar al 6103-6642.
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