Rocío Sandí.3 noviembre, 2019

Doña Sarita Soto Montero le pide a Dios que la deje conocer en sueños al bebé que esperaba su hija Yurey cuando fue asesinada.

La dolida mamá dice que nunca podrá superar el terrible golpe en el que un desalmado le arrancó a su muchacha y al nietico que esperaba con tanta ilusión.

“Vieras que yo a veces le digo a Dios: ‘¿por qué no me dejas conocer a ese bebé? ¿por qué no me lo muestras en un sueño? ¡déjame conocerlo!’. Yurey y el novio se parecían mucho, los dos tenían ojitos claros y era rubios y crespitos, así me imagino a ese bebé; ya hasta tenían los nombres, si era chiquita se llamaría Valentina y si era niño Aldo”, reveló doña Sarita mientras lloraba.

Yurey García estaba muy ilusionada con la llegada de su primer hijo. Foto: Rafael Pacheco.
Yurey García estaba muy ilusionada con la llegada de su primer hijo. Foto: Rafael Pacheco.

De la tragedia ya han pasado cuatro años, pero el dolor sigue intacto en el corazón de la familia de la víctima, ya que sus seres queridos sienten que también una parte de ellos murió el día que encontraron el cuerpo de la arquitecta.

Yurey García Soto perdió la vida al recibir dos balazos en la cabeza, tenía 33 años. Ella apareció muerta en el carro de su papá el 1° de abril del 2015 en un parqueo que está a la par del Mall San Pedro.

El hombre que la mató fue Manfred Báez Ramírez, con quien tuvo una relación corta luego de que García terminara con el novio de toda la vida, quien era también su socio en el trabajo.

Meses después Yurey decidió dejar a Manfred y retomar su noviazgo con Sebastián, el novio de siempre, ya que el amor que sentía por él era muy fuerte.

La pareja se comprometió y unos tres meses antes de la boda la felicidad que sentían los novios se hizo mayor, ya que descubrieron que esperaban un hijo.

Carlos García lleva siempre en su billetera la cédula de la hija que le arrebataron. Foto: Rafael Pacheco.
Carlos García lleva siempre en su billetera la cédula de la hija que le arrebataron. Foto: Rafael Pacheco.

Báez nunca aceptó que la arquitecta terminara con él y que quisiera formar una familia al lado de otro hombre, eso lo llenó de celos y furia, tanto así que planeo matarla.

Eva Morera Ulloa, de 19 años, se convirtió en la víctima de femicidio más reciente de lo que llevamos en el 2019, con su muerte se contabilizan 11 mujeres asesinadas a manos de sus parejas. En promedio cada 28 días una familia pierde a una mamá, hija o hermana.

Él alquilaba un cuarto en la casa de un amigo que tenía una pistola calibre nueve milímetros y el 31 de marzo del 2015 entró al cuarto de él para agarrarla sin permiso. Luego llamó a Yurey para pedirle que le fuera a dejar una ropa que ella le había guardado.

Ella agarró el carro del papá, que era el que tenía más a mano, y se fue para la casa en la que vivía Manfred, en Bello Horizonte de Escazú. Al llegar el hombre discutió con ella y le pegó dos balazos en la cabeza, luego la metió en el vehículo y se la llevó.

Varios testigos vieron a la mujer herida y dieron aviso a la policía, pero cuando las autoridades llegaron ya no había nadie, solo encontraron un charco de sangre.

2 meses de embarazo tenía Yurey
El asesino de la arquitecta descuenta 28 años de cárcel en el CAI Reynaldo Villalobos. Foto: Melissa Fernández Silva.
El asesino de la arquitecta descuenta 28 años de cárcel en el CAI Reynaldo Villalobos. Foto: Melissa Fernández Silva.
Una pesadilla

Doña Sarita recordó que ese día, en la mañana, su hija le dijo que iba a hacer una vuelta y volvería rápido a la casa para llevarla a hacer un mandado a San José, además, Yurey tenía pensado acompañar a su novio Sebastián a una cita médica.

Como ella no apareció el prometido se asustó y fue el primero en dar la voz de alerta; llamó a los suegros para preguntarles si sabían dónde estaba Yurey porque no podía contactarla y empezaron a buscarla desesperadamente.

“Ella conoció a ese hombre (Manfred) en un gimnasio, Yurey me contó que había un muchacho con problemas, que había perdido la casa y no tenía dónde guardar la ropa, entonces ella metió la ropa de él en un clóset aquí en la casa para guardársela.

“Cuando me di cuenta de que no aparecía, yo entré al cuarto de ella y vi encima de la cama un montón de bolsas de basura vacías y de una vez pensé en el tipo ese al que ella le guardaba la ropa. Desde que desapareció yo supe que algo le había pasado y que no la iba a volver a ver”, recordó Sarita entre lágrimas.

Carlos García López, papá de Yurey, contó que Sebastián llamó a la Policía para denunciar la desaparición y le dijeron que tenían reportado en Escazú un caso de una agresión contra una mujer que coincidía con las características de ella, por lo que la preocupación aumentó.

El asesino dejó abandonado el cuerpo de la mujer en este parqueo localizado a la par del Mall San Pedro. Foto: Grupo Nación.
El asesino dejó abandonado el cuerpo de la mujer en este parqueo localizado a la par del Mall San Pedro. Foto: Grupo Nación.

“Ya el OIJ andaba detrás del asunto y sabía que la víctima estaba herida porque en el lugar donde la encontraron había sangre, pero uno como papá quería pensar que estaba herida en una pierna o algo así y que la íbamos a encontrar con vida.

“Nos reunimos con varios familiares y amigos y nos fuimos a buscarla, bordeamos la montaña ahí por Bebedero, Bello Horizonte, Alajuelita, la buscamos en la tarde y parte de la noche, pero ya después los agentes judiciales nos dijeron que mejor volviéramos a la casa a tomar fuerzas”, recordó don Carlos.

Teléfono cantó al asesino

Mientras los familiares de la mujer esperaban noticias, los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) movían cielo y tierra para encontrarla.

Ivette Agüero, la investigadora que llevó el caso, relató que la primera pista que los llevó a pensar que Manfred era el responsable de la desaparición de García fue que el ataque contra ella ocurrió frente a su casa.

Luego empezaron a rastrear los teléfonos de él y de Yurey y vieron que los dos se movieron juntos de Escazú hasta San Pedro. Luego el celular de la arquitecta se quedó estático, mientras que el del sospechoso se fue movilizando hacia la zona norte del país.

“Los primeros días después de la muerte de mi hija sentía que estaba en una pesadilla y quería despertar, pero no podía”, Carlos García, papá de la víctima.
Los agentes judiciales detuvieron a Báez cuando ya estaba cerca de cruzar la frontera con Nicaragua. Foto: Cortesía para La Teja.
Los agentes judiciales detuvieron a Báez cuando ya estaba cerca de cruzar la frontera con Nicaragua. Foto: Cortesía para La Teja.
Confirmaron sus temores

La mañana del 1° de abril del 2015 los agentes judiciales llamaron a don Carlos para decirle que habían encontrado su carro en un parqueo que está a la par del Mall San Pedro y que había algo dentro, por lo que era mejor que se prepararan para lo peor.

Al abrir el vehículo confirmaron la tragedia, Yurey estaba muerta y sobre su cuerpo estaba la ropa que ella trató de devolverle a Báez.

“Como parte de la investigación revisamos los videos del edificio en el que apareció el carro y vimos que Manfred era el que iba manejando el vehículo cuando ingresó al lugar, el mismo día de la desaparición. Luego se ve cuando él baja a pie las gradas y sale del parqueo, dejando el carro ahí abandonado”, recordó la agente Agüero.

“Más tarde recibimos una llamada en la que nos decían que Manfred tenía planeado huir hacia Nicaragua y que se iba a hospedar en la casa de una mujer en Upala. Nos fuimos a buscarlo y lo encontramos”, añadió.

Don Carlos García dice que todos los días él y su familia cargan con el dolor de ya no tener a Yurey. Foto: Rafael Pacheco.
Don Carlos García dice que todos los días él y su familia cargan con el dolor de ya no tener a Yurey. Foto: Rafael Pacheco.

Los investigadores resolvieron el caso en solo dos días, ya que las evidencias que recogieron fueron suficientes para que en enero del 2016 el asesino fuera condenado a 28 años de cárcel que actualmente descuenta en el CAI Reinaldo Villalobos, en San Rafael de Alajuela.

El homicida relató en el juicio que la muerte de Yurey fue un accidente, él dice que el día del suceso los dos estaban en el carro del papá de ella y que él estaba tan deprimido que iba a pegarse un balazo, pero supuestamente García trató de quitarle el arma y en el forcejeo ella resultó herida.

28 años de condena descuenta el asesino
Viven con el dolor

Los papás de Yurey dicen que poco a poco han aprendido a vivir con dolor de no tener a su muchacha.

“Es algo que nunca podré superar, de hecho que yo quité todas las fotos de ella porque no puedo verlas, cuando veo esa sonrisa y esa mirada el dolor es espantoso”, expresó doña Sarita.

“Yo no entiendo como un hombre toma la vida de una mujer y no piensa en lo que hay detrás de ella, toda una familia que la apoyó, la sacó adelante, que batalló y luchó por ella. Fueron noches cuidándola enferma, días enteros sentados con ella estudiando para que saliera adelante, para que un día venga un tipo y decida acabar con ella”, agregó.

Cuando se dio el crimen, ya García y su novio tenían los trajes que usarían el día de su boda, por lo que Sebastián pidió permiso a los papás de Yurey para que ella fuera cremada con el vestido de novia.

La condena contra el asesino fue dictada en enero del 2016. Foto: Melissa Fernández Silva.
La condena contra el asesino fue dictada en enero del 2016. Foto: Melissa Fernández Silva.

En la ceremonia de despedida Sebastián también usó el traje con el que tenía pensado unirse en matrimonio a la mujer que tanto amaba.

La mamá de la arquitecta dice que su hija estaba muy ilusionada con la idea de ser mamá y aunque aún no sabía el sexo del bebé ya había comprado un montón de ropa rosada porque sentía que sería una niña.

Los papás de García aseguran que la ayuda de Dios es lo que los ha mantenido en pie y les ha permitido salir adelante en medio del dolor de no tener ya a su muchacha.

“Uno tiene dos caminos nada más, estar con Dios o sin Él. Si usted escoge estar con Dios le va a hablar, le va a ayudar y lo va a sacar adelante de cualquier situación por dura que sea”, aseguró el Carlos García.

“No me siento satisfecha con la condena, pero no porque yo quiera más años, sino porque ninguna condena me devuelve a mi nada”, Sarita Soto, mamá de Yurey: