El Ministerio de Educación Pública (MEP) anunció un cambio dentro de las aulas a partir de este curso lectivo.
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Resulta que las autoridades educativas tomaron la decisión de reducir la cantidad de estudiantes en cada nivel.
Por ejemplo, en preescolar pasará de grupos de 25 estudiantes a grupos de 18. En el caso de primaria, bajará de grupos de 35 estudiantes a un máximo de 25 niños en una misma aula.
En secundaria, pasará de grupos de 40 jóvenes a grupos de 25 estudiantes.
Leonardo Sánchez, ministro de Educación Pública, indicó que los funcionarios tenían preocupación por los rangos de matrícula, por lo que decidió modificarlos.
“Los rangos de matrícula que hemos venido usando no se actualizan desde el 2017; desde entonces el país ha cambiado muchísimo, hay baja natalidad y la realidad de las aulas hoy es distinta”, dijo.
El ministro señaló que esta es una oportunidad para apoyar al docente y para mejorar la calidad de la educación.
“La evidencia pedagógica y la neurociencia educativa son clarísimas en estos temas. El aprendizaje mejora cuando el docente puede conocer mejor a cada estudiante, dar retroalimentación oportuna y generar un vínculo más cercano en el aula”, comentó Sánchez.
Asimismo, mencionó que no se despedirá al docente si un centro educativo no tiene matrícula suficiente, sino que será reubicado a otra escuela o colegio que requiere más apoyo.
¿Mejorará la educación?
La exviceministra del MEP, Karla Salguero, señaló que es una medida pedagógicamente correcta y necesaria; sin embargo, también implica riesgos que deben ser atendidos con responsabilidad.
“Durante años, los docentes han trabajado con aulas saturadas de hasta 40 estudiantes, lo que limita la atención individualizada, dificulta la evaluación formativa y afecta la calidad del proceso educativo. Grupos más pequeños permiten un acompañamiento más cercano, mejores condiciones de aprendizaje y un entorno más propicio para atender el rezago educativo que arrastra el país”, dijo.
Salguero indicó que si esta medida no se acompaña de inversión en infraestructura, contratación suficiente de docentes y una adecuada planificación, existe el riesgo de que algunos centros educativos no tengan capacidad para abrir nuevos grupos, lo que podría limitar el acceso de estudiantes o generar traslados forzados.
“Si la reorganización no se hace correctamente, podría aumentar la fragmentación de la jornada docente, afectando la estabilidad laboral y la continuidad pedagógica”, comentó la exviceministra.
Por su parte, Jafeth Mora, docente del MEP, opinó que esta medida es acertada en cuanto a la mediación pedagógica, la estabilidad para los docentes y el aprovechamiento de los recursos.
“Esto viene a beneficiar la interacción entre el docente con cada estudiante. Es muy difícil impartir una clase de calidad cuando los grupos son de 30, 35 o 40 estudiantes”, dijo.
Mora señaló que se permitiría una mejor mediación pedagógica, mejor atención y una mejor identificación de necesidades de los estudiantes.
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