Un reflejo. Un dron. Un satélite. Una estrella fugaz. Antes de pensar en cualquier otra posibilidad, Melanie Vargas fue descartando, una por una, todas las explicaciones que parecían lógicas para no creer en un objeto volador no identificado (ovni).
El problema fue que ninguna coincidía con lo que aparecía en el video que grabó por accidente.
La joven, de 26 años, criada en Coronado y vecina de Santa Ana, jamás imaginó que una sencilla prueba de cámara terminaría convirtiéndose en uno de los videos más extraños que ha registrado durante su trabajo en producción audiovisual.
Todo ocurrió durante una gira de trabajo en Macaw Lodge, en el cerro Turrubares. El objetivo era muy sencillo: captar un timelapse (esas grabaciones durante muchos minutos en un mismo punto que después se pasan a gran velocidad) del amanecer.
Eran cerca de las 4:45 de la madrugada cuando dejó la cámara grabando mientras terminaba de alistar el equipo. Lo que nadie sabía era que, durante ese breve minuto de prueba, un objeto brillante atravesó el cielo y realizó un giro cercano a los 90 grados antes de desaparecer detrás de las montañas.
Lo descubrieron horas después
Lo más curioso es que nadie lo vio en ese momento. El hallazgo apareció muchas horas después, durante la revisión del material en la computadora.
“Yo siempre soy de buscarle el sentido más lógico a todo. Ni siquiera fui yo quien encontró el objeto. Mi novio estaba revisando el material y me llamó para enseñarme lo que había salido.
“Lo primero que pensé fue que seguramente era una estrella fugaz o cualquier otra cosa con una explicación sencilla, pero cuando vimos el video una y otra vez nos dimos cuenta de que había algo raro. Ese giro no parecía normal”, recordó Melanie.
La joven explicó que el video donde aparece el objeto corresponde únicamente a una prueba previa al timelapse principal. Posteriormente grabaron durante más tiempo y esas imágenes sirvieron para comparar el tamaño de las montañas y calcular la trayectoria del extraño punto luminoso.
Acostumbrada a trabajar con cámaras y drones, Melanie asegura que ese también fue uno de los primeros objetos que descartó.
“Nosotros trabajamos constantemente con drones y sabemos perfectamente cómo se comportan, cómo iluminan y hasta dónde pueden llegar. Además, hablamos con personas que viven en la zona y nos dijeron que a esa hora prácticamente nadie utiliza drones porque está completamente oscuro.
“También revisamos si podía ser un reflejo, pero tampoco coincidía. Uno siempre intenta encontrar primero una explicación lógica”, comentó.
Siempre, la duda
Aunque reconoce que siempre ha mantenido una mente abierta sobre la posibilidad de que exista vida fuera de la Tierra, insiste en que nunca ha sido una persona conspiracionista, de esas que están convencidas de que no estamos solos y cree a ojos cerrados en ovnis.
“Sería muy egocéntrico pensar que en un universo tan inmenso estamos completamente solos. Eso siempre lo he creído, pero una cosa es pensar que podría existir vida en otros lugares y otra muy distinta asegurar que uno tiene pruebas.
“No puedo decir qué fue lo que grabamos. Solo sé que no hemos encontrado una explicación que nos convenza”, aseguró.
Experto sí cree que es un ovni
El video fue analizado por Marco González, investigador del fenómeno ovni, quien considera que las características del desplazamiento llaman especialmente la atención.
Según explicó, el objeto no presenta una trayectoria balística como la que tendría un meteorito o un fragmento de roca espacial. Por el contrario, el cambio de dirección observado durante la grabación le hace pensar que existe un movimiento controlado.
“El objeto realiza un giro coordinado de alta velocidad y posteriormente cambia de dirección para internarse entre las montañas. Ese comportamiento no es compatible con un meteorito, que mantiene una trayectoria recta.
“Desde el punto de vista del análisis del video, puede catalogarse como un objeto volador no identificado”, afirmó González.
Para Melanie, más allá de cualquier teoría, lo que más le impacta es pensar que todo ocurrió durante los pocos segundos en que la cámara permaneció grabando sin que nadie estuviera observando el cielo.
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“Yo le decía a mi novio que, si me hubiera quedado un ratito más afuera, tal vez lo habría visto con mis propios ojos. Eso es lo que más vueltas me da. No sé qué era, pero sí sé que ese pequeño momento terminó dejándonos una pregunta que todavía hoy nadie ha podido responder”.




