Monseñor José Manuel Garita, obispo de Ciudad Quesada, se fue de gira a Roma y este miércoles, después de la primera audiencia del año, vio cara a cara al papa León XIV.
El religioso no llegó con las manos vacías, sino que le llevó un regalo muy tico. Además, trató de convencerlo de que visite Costa Rica.
El regalo que el obispo le llevó al Santo Padre fueron dos bolsas de café. Según contó el obispo, el Papa se puso todo feliz y apenas vio el café, le pidió a uno de sus ayudantes que se lo guardara bien para poder disfrutárselo después.
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“El Papa se sonrió y se alegró mucho. Yo le dije que el café era para que lo aprovechara y lo disfrute usted”, contó monseñor con una sonrisa de oreja a oreja.
Le pidió que orara por Costa Rica y las elecciones
Monseñor Garita aprovechó su acercamiento con el papa para pedirle que pusiera en sus oraciones a Costa Rica, especialmente porque ya casi nos toca ir a las urnas electorales. También le dejó la invitación abierta para que venga a conocer las bellezas de Tiquicia.
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Monseñor viajó a Roma con un grupo de 16 peregrinos costarricenses que fueron a ver el cierre de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, marcando el final del Año Santo.
Él relató que en setiembre próximo todos los obispos de Costa Rica tendrán que ir al Vaticano para participar en la “Visita Ad Limina”, donde le contarán al Papa cómo vive nuestro país la relación con Dios.
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El papa anterior, Francisco (qdDg), probó en varias ocasiones el café de Costa Rica. El mismo monseñor Garita le llevaba cada vez que iba a Roma y le encantaba; en varias ocasiones dijo que el café nuestro era el mejor del mundo. ¡Qué orgullo!



