A las 3 de la tarde con 12 minutos, por primera vez en todo lo que llevaba el domingo 1 de febrero, en Pavas, afuera de la Escuela Carlos Sanabria, Álvaro Ramos Chaves, candidato presidencial del Partido Liberación Nacional (PLN) lo dijo: “Sí se puede. Vamos a ganar”.
Retrocedamos ocho horas ese mismo 1 de febrero, a las 7 de la mañana cuando comenzó el “Día E”, el Día de las Elecciones, para Ramos Chaves. El liberacionista dio una conferencia de prensa desayuno, en el hotel Crowne Plaza, a la cual llegó puntual y ya con su dosis de café.
Sus primeras palabras hablaron de unión, de patria, de paz, diálogo y entendimiento. Aseguró que un eventual gobierno suyo podría incluir, sin ningún problema, un gabinete con personas de otros partidos políticos. “Porque es por el bien de Costa Rica”, aseguró.
Aquí tienes la revisión manteniendo tu estilo, pero corrigiendo la fluidez y el pequeño error de concordancia en el nombre del partido:
“Algo importante pasó: la gente dejó de tener miedo. Había en el ambiente como un miedo por hablar de su voto y de las elecciones; ese miedo desapareció en los últimos días”, comentó el candidato presidencial del PLN quien a esa hora, antes de las 8 de la mañana, no hablaba de victorias sino de salir a votar. No adelantó pronósticos, solo uno: que creía que podían lograr unos 22 diputados.
A misa con sacerdote chileno
A las 9:30 de la mañana, Ramos participó en la misa que celebró el padre chileno Pablo Gajardo Figueroa, en el Santuario Schoenstatt, en Santa Ana, quien en su homilía dijo: “Siempre me ha gustado la idea de que los cristianos estamos llamados a ser alma de nuestros países, alma de nuestra patria”.
“En otras partes de la Biblia, Jesús nos dice que somos sal y levadura de nuestro mundo. Cada uno está llamado a darle alma a la nación. María Santísima no forma hombres y mujeres soberbios, sino personas de corazón sencillo, dóciles a Dios”.
Después de misa, junto a su esposa, Cristie Castro, y sus dos hijas, Mariana (8 años) y Fátima (5 años), Ramos se fue derechito a San Antonio de Escazú. Eran como las 10:30 de la mañana cuando llegó a la Escuela Juan XXIII, en donde votaron él y doña Cristie. Tras votar, siguió insistiendo en ir a las urnas y no dejar el voto para última hora.
Mariana habló sin miedo
Luego del voto Ramos se fue con su familia para que las pequeñitas votaran en las Votaciones Infantiles del Museo de los Niños. Mariana habló después de sufragar: “Nosotros somos la generación del futuro, así que estamos orgullosos porque algún día podremos votar al igual que hoy, y que esta democracia siga para que siempre todos podamos hacerlo”, dijo.
Muy importantes las palabras de Mariana. Recordemos que en diciembre pasado en un video la pequeñita dio un discurso y eso provocó que el PANI abriera una investigación.
Fueron tan importantes que el propio Ramos publicó en Instagram lo siguiente: “Quisieron callarla, pero Mariana tiene voz propia. Para que las generaciones futuras vivan en democracia, vote”.
“Vamos a ganar”
Doce minutos después de las 3 de la tarde, Ramos llegó a la escuela de Pavas y mientras avanzaba entre un mar de gente que quería tomarse fotos con él, abrazarlo, decirle que votó por él o simplemente acompañarlo, algo había cambiado en su semblante.
Volvió a animar a todos para que no dejaran de votar y lanzó, por primera vez, una frase cargada de gran sentimiento, pero creemos que también llena de datos que ya le habían suministrado: “Sí se puede. Vamos a ganar”.
Le encantó a Ramos poder ver las calles llenas de banderas “porque eso demuestra el amor por Costa Rica”, que la gente lo buscara para los selfies “porque se acabó el miedo” y compartir en Escazú, hasta subiéndose en un pick-up para abrazar a la gente, “porque llegó el tiempo del diálogo y el respeto”, explicó.
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Dos escuelas visitadas más en los Hatillos y directo a esperar los resultados tras el cierre de las urnas a las 6 de la tarde. “Gracias Costa Rica por este movimiento que nace desde el corazón para sanar a Costa Rica”, aseguró luego de un día de demasiado agitado, lleno de “te queremos Ramos, te queremos”.






