Ricardo Morales García, vecino de San Rafael Arriba de Desamparados, creció con dos pasiones: el fútbol y los videojuegos. El problema era que en su casa no había plata para comprar las consolas que tenían sus amigos, así que durante años le tocó ver jugar a otros y aprovechar los ratitos en que algún primo le prestaba un control.
“Yo realmente un PlayStation fue hasta la pandemia que tuve acceso a uno. Un primo compró y ahí empecé a usarlo. Me lo prestaba por ratos”, contó Ricardo, quien es conocido en el mundo gamer futbolístico como KeysarMG.
Su primer acercamiento serio fue con un PlayStation 2 que consiguió en el 2019, cuando ya a nivel competitivo se utilizaban consolas más modernas.
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“Ya a nivel competitivo había PlayStation 4 (que salió en el 2013). Yo no sabía absolutamente qué era eso de los torneos o que había gente a la que le pagaban por vivir de eso”, recordó el
“Yo lo que hacía era ver videos de gente jugando. Para mí eso era la gran diversión. En ese momento yo estaba pequeño. En el colegio solo tenía teléfono, entonces lo que hacía era ver videos de gente jugando”, explicó.
Les ganaba a todos
Cuando por fin tenía un control en las manos, había algo que se repetía: ganaba. Los juegos de fútbol se le daban especialmente bien.
“Siempre tuve eso de que se me hacía muy fácil jugar en los juegos de fútbol. Era como que tenía una habilidad”, recordó. Tan bueno era que sus amigos y primos hasta ponían condiciones para enfrentarlo.
“Para que me dejaran jugar, porque les ganaba a todos, entonces tenía que dejarme ganar. Incluso con mis primos me pasaba lo mismo, porque si no ellos decían que no, que yo era muy bueno”, contó entre risas.
En aquel momento, eso era simplemente una vacilón. Ricardo jamás imaginó que aquella habilidad que hacía que los demás evitaran jugar contra él terminaría llevándolo a representar a Costa Rica en un evento mundial.
La pandemia cambió el juego
Durante la pandemia (2020) comenzó a participar en torneos. Ganó algunos premios y, con ese dinero y la ayuda de su hermana, pudo comprar un PlayStation 4 usado por ¢140 mil.
Ahí descubrió que detrás de los juegos había todo un mundo competitivo.
“No entendía qué eran las competencias. Ellos dejaban un link y ahí ya decía: vamos por regiones. Estaba Oceanía, Europa del Este, Europa, Latinoamérica, Norteamérica, Sudamérica”, aclaró.
Dos meses después de comenzar a competir en serio consiguió una clasificación que le confirmó que podía medirse con jugadores de alto nivel.
“En mi primer juego logré verificarme (demostró el nivel que se necesita para esas competencias) En Costa Rica solo hubo como 10 verificados ese año”, dijo.
“Del 2021 al 2024, no perdí ni un solo torneo en Costa Rica. He ido por varias partes del país. A donde haya un torneo de FIFA, yo voy y participo”, agregó.
De jugar por vacilón a vivir el sueño
En ese camino también conoció a personas que le ayudaron a entender que los videojuegos podían convertirse en algo más que una diversión.
Uno de ellos fue Javier Álvarez, un jugador que, según Ricardo, vivía profesionalmente de los videojuegos y fue quien lo acompañó durante sus primeros pasos.
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Ricardo, incluso, llegó a participar junto con la Fedefútbol en una competencia oficial de FIFA de Concacaf en Los Ángeles.
Actualmente trabaja en el BCR y estudia ciberseguridad, además de llevar estudios de ingeniería en sistemas. Los videojuegos siguen siendo parte de su vida, aunque ahora debe repartir el tiempo entre trabajo, estudios y competencias.
Ahora va por Costa Rica
El siguiente capítulo es todavía más grande. Ricardo clasificó al Esports Nations Cup, competencia que reúne alrededor de 16 videojuegos diferentes y jugadores de distintos países.
En EAFC 26, el videojuego que antes se conocía como FIFA, tuvo que superar una preinscripción, varias etapas de clasificación y un torneo final que entregó seis cupos al mundial. Ricardo consiguió uno de ellos.
“Clasifiqué como primero por Costa Rica. Otro jugador clasificó también, Josué Abarca. Somos los únicos representantes en ese mundial de videojuegos de países y directamente soy el único que clasifiqué por el torneo, por llegar tan lejos”, explicó.
Ricardo y Abarca son, además, los únicos centroamericanos que llegaron mediante clasificación; un jugador hondureño estará en el evento por invitación.
El mundial se disputará en noviembre del 2027 en Riad, Arabia Saudita.
Cuando Ricardo recuerda de dónde comenzó, la historia parece sacada de uno de los videojuegos que tanto disfrutaba.
“Siempre me ha gustado demasiado jugar. Nunca imaginé que había competencias nacionales, menos internacionales. Mucho menos que existía un mundial y que clasificaría representando a mi país. Me tengo que preparar muy bien porque iré con todo. Quiero salir campeón”, aseguró.





