Hay frases que se le quedan grabadas a la gente en el alma. Basta un par de parlantes a todo volumen en la cajuela de un pick-up para que en Alajuela, primero y ahora en Puntarenas, sepan que las verduras o las frutas de la semana ya llegaron.
Detrás de esa frase pegajosa que dice “¡Llegó Renato... el que compra caro y vende barato!”, se esconde la historia de un luchador incansable. Un nicaragüense de 49 años que vino solo de vacaciones, pero encontró en Costa Rica su gran proyecto de vida.
Su nombre es Roger Antonio Rojas Berrios, aunque muchos le dicen Renato. Nacido en Managua, en el barrio Batahola Sur, es la muestra pura del coraje centroamericano. Pasó de recoger verduras de la calle para ir a venderlas puerta a puerta cuando era un niño de siete años en su país natal a convertirse en uno de los vendedores más queridos de las provincias de Alajuela y Puntarenas.
Vacaciones que lo cambiaron todo
La historia de Roger con Costa Rica comenzó sin planes a largo plazo. Venía a pasear y descansar, pero el calor humano y el trabajo de esta tierra lo amarraron para siempre.
“Yo me vine en el año 2007. Sinceramente, venía de vacaciones, pero a raíz de esas vacaciones me gustó Costa Rica y decidí quedarme, la verdad.
“Primero vine a San José y estuve ahí unos meses. Me puse a trabajar en la construcción en Santo Domingo de Heredia con unos muchachos que me dieron la oportunidad. En la construcción me fue bien; yo no sabía absolutamente nada y ahí aprendí a pintar, a empastar y a hacer detalles.
“A finales de ese año 2007, mi hermana trabajaba en un negocio de verduras en Alajuela, por las paradas viejas del Barrio San José, a la par del supermercado El Bodegón, al dueño le decían ‘Melcochón’.
“Un día mi hermana me dijo que le hiciera un día de trabajo porque tenía una actividad, y ya no regresó... ¡Me dejó trabajando en las verduras! Ahí estuve como dos años y en el 2009 alquilé mi propio negocio cerquita. Empecé a hacer mi propio camino en Alajuela, alquilando locales y pulseándola”, recordó.
Periódicos, semáforos y las rutas
Tras cerrar sus primeros tramos por temas personales, don Roger se metió en el mundo de la venta de periódicos para ganarse el pan honradamente en las esquinas alajuelenses, convirtiéndose en un pregonero muy bueno.
“En el 2010 me puse a trabajar con La Nación. Llegué al semáforo de La Agonía porque un compañero abandonó el puesto y yo me hice cargo. Empecé a vender La Nación, La Teja, Al Día y La Extra. Llegué a ser de los mejores vendedores; tenía puestos en el semáforo de la Corte y otros lados”.
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Tiempo después, combinaba todo, en el mismo semáforo vendía los periódicos y también las verduras.
“Ya por ahí del 2013 me reintegro a las ventas ambulantes en vehículo. Me hice de un Toyotita Tercel Station Wagon y empecé a vender verduras en las calles.
“La frase de Renato nació entre 2015 y 2016, cuando hicimos una sociedad con varios compañeros para ir en un camión a diferentes rutas: Atenas, Grecia, Cartago, Turrialba, Liberia, Upala y Guanacaste.
Nace la frase
“En ese grupo andaba un señor que inventó la frase ‘¡Llegó Renato... el que compra caro y vende barato!’. Nos gustó a todos y desde entonces la adoptamos para trabajar".
Tras la pandemia de 2020 y la pérdida irreparable de su hija mayor en Nicaragua, Roger se refugió en la fe y en el trabajo diario para levantarse cada mañana.
“En el 2021 comencé a vender verduras de nuevo, pero desde la casa; además, como ya tenía mi camionetita gris me fui a la calle otra vez a sonar el perifoneo de ‘Llegó Renato’.
“Llevo uva, manzana, ciruela, papa, chile, tomate, cebolla... de todo. Ahora viajo casi todos los días a Puntarenas. Vivo en Alajuela y voy para allá. En el Puerto la gente ya conoce a Renato; me va muy bien gracias a Dios.
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“Esto de las verduras lo traigo desde carajillo. A los 7 u 8 años en Nicaragua me iba al mercado El Mayoreo a rebuscarme las verduritas porque éramos de escasos recursos. Armaba palanganitas a cinco córdobas con tomate, cebolla y chile para vender en el barrio”, dice.
No finaliza sin agradecer: “A mí, Costa Rica me lo ha dado todo y le devuelvo trabajo honrado. Lo que importa es venir a sumar y levantarse temprano con una sonrisa”.





