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Llegó de Nicaragua con las manos vacías y hoy tiene un negocio en el cual 11 emprendedores ticos salen adelante

Geysel Solís salió de Nicaragua hace 25 años, dejó a su hijo de un año con su mamá y vino a Costa Rica a “aventurar”; hoy dirige un centro de belleza en Cartago donde cada emprendedor es su propio jefe.

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Geysel Solís nació en Nagarote, León, Nicaragua, hace 46 años. Es hija de doña Ángela Ojeda, una costurera de un hogar humilde, donde, desde pequeña, aprendió que para salir adelante había que trabajar duro.

Hace unos 25 años dejó su pueblo y cruzó hacia Costa Rica buscando un mejor futuro. Pero no vino con grandes comodidades ni con la seguridad de tener una casa esperándola.

“Me vine sola. Dejé a mi hijo mayor de un año con mi mamá. Yo venía a aventurar”, recuerda.

Geysel Solís salió de Nicaragua hace 25 años, dejó a su hijo de un año con su mamá y vino a Costa Rica a “aventurar”; hoy dirige un centro de belleza en Cartago donde cada emprendedor es su propio jefe.
Geysel, originaria de Nagarote, León, Nicaragua, convirtió los años de esfuerzo en Costa Rica en una historia de superación y emprendimiento. (Cortesía/Cortesía)

Al llegar, consiguió trabajo como empleada doméstica con alojamiento incluido. Los primeros días, una amiga la escondió en la casa donde trabajaba y dormía.

“Ella me metió sin pedirles permiso a los patrones donde trabajaba también de doméstica. Luego busqué trabajo y por dicha conseguí”.

Después trabajó en distintos lugares, incluso en bares y tiendas. Eran tiempos complicados para los migrantes y Geysel recuerda que en algunos trabajos hasta tenía que salir corriendo cuando aparecía Migración.

“Me tocaba esconderme hasta en el cielo raso de las tiendas donde yo estuviera trabajando porque llegaba Migración”.

Pero ella no se devolvió. Con el paso de los años, formó su familia en Costa Rica y entendió que necesitaba aprender un oficio que le permitiera trabajar y al mismo tiempo tener más tiempo para sus hijos.

“No sabía nada de estilismo. Nada, nada, nada. Aquí fue donde aprendí”.

Geysel Solís salió de Nicaragua hace 25 años, dejó a su hijo de un año con su mamá y vino a Costa Rica a “aventurar”; hoy dirige un centro de belleza en Cartago donde cada emprendedor es su propio jefe.
Geysel cuerda que llegó a Costa Rica hace unos 25 años y tuvo que empezar desde cero, trabajando como empleada doméstica y en distintos oficios. (Cortesía/Cortesía)

Comenzó con cursos y posteriormente se certificó en estética. También encontró apoyo en un costarricense que le tendió la mano en un momento importante de su vida.

“Me dio apoyo, tanto económico como moral y de todo. Él me ayudó a salir adelante y también me ayudó a que yo cogiera esos cursos”.

Su primer emprendimiento nació en su casa, en Cartago. Su suegra incluso le regaló la primera camilla para que pudiera atender a sus clientas que la buscaban para que les hiciera las cejas.

“Yo trabajaba en la sala de mi casa y después empecé a buscar un mejor lugar y me fui abriendo puertas en el asunto de las cejas”.

Poco a poco empezó a alquilar pequeños espacios y a construir una clientela.

Cuando llegó la pandemia, Geysel tuvo que detener su trabajo. Pero los gastos no se detuvieron.

Geysel Solís salió de Nicaragua hace 25 años, dejó a su hijo de un año con su mamá y vino a Costa Rica a “aventurar”; hoy dirige un centro de belleza en Cartago donde cada emprendedor es su propio jefe.
Jovencilla jugó béisbol en el Pancassan de Nagarote, Nicaragua. (Cortesía/Cortesía)

“Yo tenía que meterle el hombro a mi esposo porque sí había muchos gastos. Fue entonces cuando él me propuso abrir un pequeño negocio. Me animé, alquilé un local y comencé sola”, recuerda.

Pero los clientes empezaron a hacerle una pregunta tras otra: si hacía uñas, cabello, pestañas...

“Ahí me prendió el bombillo y le dije a mi esposo: consigamos para comprar un espejo y una silla. Después llegó una mesa de manicurista, una estación para uñas y una muchacha que estaba comenzando con las pestañas. Así nació una idea que terminaría siendo mucho más grande”, reconoció.

Geysel duró cuatro años en aquel primer local. Pero siempre tuvo otro sueño: crecer.

Hace dos años y medio abrió un espacio mucho más grande. El primer local ya quedó atrás y ahora se concentran los esfuerzos en el proyecto que bautizó como “Fabi’s Beauty Center”.

Geysel Solís salió de Nicaragua hace 25 años, dejó a su hijo de un año con su mamá y vino a Costa Rica a “aventurar”; hoy dirige un centro de belleza en Cartago donde cada emprendedor es su propio jefe.
De las primeras fotos que se tomó cuando llegó a Costa Rica. (Cortesía/Cortesía)

“Siempre soñé con algo más grande. Yo quería algo más completo”.

Hoy el lugar reúne a 11 emprendedores independientes. Hay servicios de masajes, uñas, pestañas, estilismo y estética, tatuaje, entre otros. La particularidad es que ella no es la patrona de ninguno de ellos.

“Ellos no trabajan para mí. Ellos trabajan para sí. Cada uno es su jefe, cada uno maneja su cartera de clientes, su dinero. Ellos nada más me pagan el alquiler mensual”.

Ella acondicionó el local y les alquila los espacios para que puedan desarrollar sus propios negocios: “Yo les digo que esto es como un mercadito”.

Y mientras ayuda a otros a crecer, Geysel también continúa atendiendo a sus clientes con tratamientos faciales y otros servicios de estética.

Aunque lleva más de la mitad de su vida en Costa Rica, Geysel no se olvida de Nagarote. Cada dos meses, procura regresar: “Voy a trabajar, veo a mi mamá y, de paso, voy y pongo guapa a la gente de mi pueblo”.

Cuando mira hacia atrás y recuerda a aquella joven que llegó a Costa Rica sin saber qué le esperaba, tiene claro qué le diría.

Geysel Solís salió de Nicaragua hace 25 años, dejó a su hijo de un año con su mamá y vino a Costa Rica a “aventurar”; hoy dirige un centro de belleza en Cartago donde cada emprendedor es su propio jefe.
Fabi Beauty es hoy el sueño cumplido de la nicaragüense, quien acondicionó un espacio para que 11 emprendedores independientes puedan desarrollar sus propios negocios. (Cortesía/Cortesía)

“No hay que echarse para atrás. Hay que tener siempre fuerza de voluntad, porque la vida a uno le premia los esfuerzos”.

Geysel Solís salió de Nicaragua hace 25 años, dejó a su hijo de un año con su mamá y vino a Costa Rica a “aventurar”; hoy dirige un centro de belleza en Cartago donde cada emprendedor es su propio jefe.
Yahaira Romero y José Jiménez, son masajistas ticos que comparten espacio con Geysel. (Cortesía/Cortesía)

Geysel todavía piensa en nuevos proyectos porque, después de 25 años de caminar, caer, levantarse y volver a empezar, ha aprendido que los sueños también se construyen paso a paso.

Geysel Solís salió de Nicaragua hace 25 años, dejó a su hijo de un año con su mamá y vino a Costa Rica a “aventurar”; hoy dirige un centro de belleza en Cartago donde cada emprendedor es su propio jefe. En la foto, Mayky quien es tatuador.
Mayky quien es tatuador, es otro de los emprendedores que se apuntó con Geysel. (Cortesía/Cortesía)
Eduardo Vega

Eduardo Vega

Periodista desde 1994. Bachiller en Análisis de Sistemas de la Universidad Federada y egresado del posgrado en Comunicación de la UCR. Periodista del Año de La Teja en el 2017. Cubrió la Copa del Mundo Sub-20 de la FIFA en el 2001 en Argentina; la Copa del Mundo Mayor de la FIFA del 2010 en Sudáfrica; Copa de Oro en el 2007.

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