El diputado oficialista José Miguel Villalobos anuncia que dará la lucha en el Congreso para cambiar la Constitución Política. Su meta es clara: que el expresidente Rodrigo Chaves pueda volver a pelear por la silla presidencial antes de lo que manda la ley actual.
Actualmente, según la Constitución Política, cualquier expresidente debe estar al menos ocho años fuera del poder antes de volver a postularse. Es decir, a Chaves le tocaría esperarse obligatoriamente hasta el 2034. Sin embargo, el oficialista quiere acortar esa espera para que se lance como candidato presidencial en las elecciones del 2030.
Villalobos fue transparente al hablar de sus intenciones y de la dura batalla que le espera en la Asamblea Legislativa para convencer a las demás fracciones.
Él dijo que va a tratar de impulsar la reelección presidencial para que Chaves sea nuevamente candidato en el 2030, pero prefirió no ahondar en los detalles de su estrategia; dijo que se conocerá en su momento.
El diputado sabe que no será fácil conseguir el apoyo necesario en la Asamblea Legislativa para conseguir la reforma, pero dice que no hay peor lucha que la que no se hace.
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¿Qué tan difícil es cambiar la Constitución?
Para entender si este plan tiene futuro o es solo un sueño en el aire, acudimos a las voces de expertos. El abogado constitucionalista Fernando Zamora explicó en sencillo cómo es el trámite para hacer un cambio de este calibre y la verdad es que no es nada fácil.
Primero, el proyecto debe ser dictaminado por una comisión legislativa independiente creada solo para ese tema. Luego, viene una primera votación en el plenario.
“Una vez dictaminado eso, se aprueba; no tiene que ser en la primera legislatura por 38 votos necesariamente, puede ser por 29 votos, o sea, mayoría absoluta”, detalló Fernando.
Eso no sería difícil porque los oficialistas tienen mayoría en el Congreso. Sin embargo, para cambiar la Constitución, los diputados deben darle un tiempo de “reflexión” al tema y esperar a la siguiente legislatura (el siguiente año legislativo).
Es en esa segunda etapa donde la cosa se podría complicar la Villalobos.
“En la siguiente legislatura, que es ese plazo de reflexión y espera (...) se vota y ahí sí ya son necesarios los 38 votos”, resumió Zamora.
¿Una jugada maestra para encender la hoguera política?
Más allá de los votos y las leyes, ¿qué hay detrás de esta propuesta? El politólogo Sergio Araya dio un análisis superinteresante. Él advierte que este es un tema “sensible” que despierta muchísimas pasiones en los ticos.
Araya explica que para los detractores del movimiento chavista, esta iniciativa valida la tesis de que buscan una “concentración del poder” y una deriva autoritaria, recordando que en regímenes autocráticos (tanto de izquierda como de derecha) una de las primeras acciones suele ser permitirle al líder reelegirse.
Además de los 38 votos, Araya recuerda que el plan ocuparía una consulta a la Sala Constitucional y ser mencionado por la actual presidenta, Laura Fernández, en su discurso del 2 de mayo.
Mantener viva la polarización
Aunque el politólogo ve que actualmente “no hay condiciones” para que esto se apruebe, asegura que el diputado Villalobos podría tener una “segunda intención” muy astuta: mantener la atención del público en un tema candente y dejar encendida “la hoguera de la confrontación y de la polarización”.
Si la oposición rechaza la idea, el oficialismo podría usar eso a su favor. Según el experto, esto le permitiría al Gobierno consolidar el discurso de que “la élite” intenta bloquear sus reformas y frenar la llamada “tercera república”.

