El ambiente político en Costa Rica sigue bastante agitado y esta vez un pleito involucra un profesor de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Todo comenzó a raíz de unas declaraciones públicas realizadas por el docente Diego Alexander Ugalde Fajardo durante el denominado “Plantón en defensa de la democracia”. En ese espacio, el educador dirigió una serie de ataques y palabras ofensivas contra la presidenta de la República, Laura Fernández.
El asunto no se quedó ahí, pues la situación provocó la molestia inmediata de los diputados oficialistas y encendió el debate sobre los límites del respeto y la libertad de expresión.
Una denuncia que exige cuentas claras
La diputada Nayuribe Guadamuz Rosales, del Partido Pueblo Soberano, pegó el grito al cielo y acudió formalmente ante la Rectoría de la Universidad de Costa Rica (UCR) para pedir una investigación profunda sobre el profesor.
La legisladora solicitó un informe detallado que incluya el vínculo laboral de Ugalde, su trayectoria académica, salarios, evaluaciones y antecedentes administrativos de los últimos diez años.
“Es inaceptable que una persona responsable de formar a futuros docentes utilice un espacio público para insultar y denigrar a la presidente de la República”, manifestó Guadamuz, quien recordó que una cosa es tener diferencias políticas y otra muy distinta recurrir a ataques ofensivos contra una mujer que lidera el país.
La contundente respuesta de la UCR
Ante la gran polémica generada, la Rectoría de la Universidad de Costa Rica emitió un comunicado oficial para fijar su postura sobre lo ocurrido con el docente.
La institución fue clara y contundente al rechazar los calificativos usados contra la mandataria, asegurando que son “incompatibles con el respeto que debe prevalecer en el debate público” y ajenos a los valores universitarios.
Desde la UCR recalcaron que rechazan categóricamente toda forma de violencia verbal y la deshumanización de cualquier persona, sin importar su color político o la posición que ocupe.
En su pronunciamiento, la UCR dejó claro que reconoce el derecho de los ciudadanos a criticar y mostrar desacuerdos con las autoridades gubernamentales; sin embargo, enfatizaron que esa libertad debe ejercerse de forma responsable y sin recurrir al agravio personal.
La universidad hizo un llamado a toda la sociedad costarricense para frenar la polarización y cultivar la tolerancia, la escucha y el pensamiento crítico.
“La democracia no se fortalece cuando convertimos al otro en enemigo, ni cuando sustituimos los argumentos por insultos”, señaló la universidad en su mensaje, recordando que la palabra y el respeto deben seguir siendo los pilares de la convivencia en Costa Rica.



