Con miras a las elecciones presidenciales, surge una advertencia: evitar que Costa Rica tome el mismo rumbo que Venezuela bajo Hugo Chávez. En los últimos años, analistas y ciudadanos han notado similitudes entre el discurso de Rodrigo Chaves y dirigentes como Daniel Ortega, Nicolás Maduro y el fallecido Hugo Chávez.
Bárbara Soler, venezolana de 28 años radicada en el país, analizó dos videos comparativos. En el primero, Hugo Chávez proponía una Asamblea Constituyente para “reestructurar el Estado y la República”. En el segundo, Rodrigo Chaves pedía 40 o 45 diputados “diametralmente” opuestos a los actuales.
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“Camino Pacífico, para salir de esta tragedia social, económica y política, la cual nos trajeron 40 años de falsa democracia, no hay otro camino que el camino de la Asamblea Constituyente, una nueva Constitución, reestructurar el Estado, la República, la economía, la sociedad, reivindicar y reunificar al pueblo venezolano”, dijo el expresidente venezolano.
Algo similar dijo Rodrigo Chaves en 2024 en una conferencia de prensa en Casa Presidencial:
“Si en 2026, cuando yo no voy a ser presidente de la República, no hay 40 o 45 diputados y diputadas de la Asamblea Legislativa absoluta y diametralmente opuestos a los que ustedes y nosotros elegimos en este 2022-2026, si no logramos poner muchas Pilares Cisneros, muchas Adas Acuñas, y sacar a los que ustedes saben o a personas como las que ustedes saben, este país no va a poder arreglar esos problemas tan profundos”, dijo.
“Pero aquí está la esperanza (alzando un lapicero), y yo no estoy metiéndome en beligerancia política, pues yo no le estoy diciendo por quién votar, yo le estoy diciendo que la única oportunidad que tiene esta patria de arreglar al Poder Judicial, a la Contraloría, a los mandos medios, a la Unidad de Contabilidad de Costos de la Caja, al auditor de la Caja, a la Junta Directiva de la Caja, es que ustedes se amujeren y se ahombren y digan vamos a apostarle a un grupo lo suficientemente grande o vamos a apostar a formar un grupo lo suficientemente grande de diputados muy diferentes a los que hay hoy para que cambien y terminen de cambiar esta patria”, añadió.
Para Bárbara, la similitud en la búsqueda de control absoluto sobre las instituciones es innegable.
“Tiene mucha hablada”
Bárbara, quien vive aquí desde hace 18 años, nota que ambos dirigentes coinciden en la forma de dirigirse al pueblo.
“Él (Rodrigo Chaves) hace mención a algo que Chávez también hacía mucha mención, que el pueblo necesitaba usar el cerebro”, dijo.
Añade que, aunque el mandatario costarricense quizás no tenga el carisma de Hugo Chávez, sí posee “mucha abalada” (respaldo o ímpetu). Además, califica como “absurdo” que el oficialismo busque controlar 40 curules en la Asamblea Legislativa.
“Es un poco absurdo porque en una Asamblea, o en los juzgados, debería haber gente imparcial, gente de afuera. Él lo menciona en el video, que sea gente que sea totalmente ajena; sabemos que eso es falso porque, al fin y al cabo, lo que quiere es montar su grupito como lo hizo Chávez en su momento, meter a las personas que él considere en el poder para que lo respalden en su toma de decisiones, buenas o malas”, dijo.
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“Hizo mucho daño”
El régimen venezolano no solo afectó la economía, sino que separó familias, incluida la de Bárbara. Sus padres, Nelson Soler y Lisbeth Gallardo, emigraron a Costa Rica cuando ella tenía 10 años, buscando un futuro mejor antes de que la situación colapsara.
“Me fui con 10 años de Venezuela y al inicio sí fue muy difícil. Tengo una familia muy grande, muy numerosa y sí convivíamos mucho siempre. Creo que esa fue la parte más complicada, dejar a mi familia. El primer año que nos vinimos, yo lloraba todos los días, porque uno pasa de tener un círculo grande a solo ser mis papás, mis hermanos y yo que, obviamente, es el círculo más importante, pero, gracias a Dios, crecí en una familia muy unida”, contó Bárbara, quien también enfrentó bullying por ser extranjera.
Con el tiempo, Costa Rica se volvió su hogar.
- “Me encanta Costa Rica, me ha dado muchas cosas buenas, me ha dado personas increíbles y he tenido la posibilidad de que mi familia, antes de que las cosas se pusieran muy malas, pudiera venir. Lo más difícil es no tenerlos cerca y, hasta cierto punto, esa comunicación se ha ido deteriorando por diferentes razones. Ahorita no hay comunicación en el país, entonces es muy difícil saber qué sucede”, comentó.
Costa Rica necesita despertar
Para Bárbara, el impacto en un país pequeño puede ser incluso más catastrófico que en Venezuela. Insta a los costarricenses a instruirse e investigar para evitar una tragedia social.
“No solo los medios de comunicación tienen la verdad absoluta. Hay mucha gente afuera que te va a contar lo que vivió. Yo me fui muy pequeña, pero hay gente que vivió en esa época de hambruna en el 2017, que fue uno de los años más fuertes en Venezuela y que te puede contar lo que se vivió como tal, pues eso te da una perspectiva diferente, puede ayudar a abrir los ojos, para que uno caiga en cuenta de que la situación que ahorita no está fea, pero puede ponerse así muy rápido”, expresó.
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