“Tremendo, debuto en Costa Rica con este tipo de actividad tan linda y democrática. Tengo dos semanas de haber llegado, soy chileno y me encanta este ambiente de las elecciones. Estoy rezando mucho por este proceso que están viviendo”, son las primeras palabras que nos dijo el padre Pablo Gajardo Figueroa, quien celebró la misa en la que estuvo el candidato liberacionista Álvaro Ramos, en Santa Ana.
La confirmación de una visita inesperada
No pasaron ni 48 horas desde que al padrecito le confirmaron que Ramos estaría en la misa de 8:30 de la mañana, algo que lo tomó por sorpresa, pero no le hizo cambiar el sermón que ya tenía escrito, el cual sí o sí tocaría el tema de las elecciones.
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Un sermón que no fue modificado
“Tenía preparada la prédica conociendo el tema de las elecciones, pero al saber que vendría Ramos me puse un poco nervioso, pero le pedí iluminación y acompañamiento al Espíritu Santo, por eso seguí adelante con el sermón ya preparado, no cambié ni una línea.
“Para tratar el tema electoral aproveché las mismas lecturas del día porque hablan de humildad y de respeto a los demás. Fue un fuerte mensaje con Cristo como centro del corazón de todos nosotros. Este proceso me recordó mi patria, en Chile venimos saliendo de elecciones igual de alegres”, recordó.
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El impacto de las cámaras durante la misa
Cuando ya arrancó la misa y vio tantísimas cámaras de televisión y fotografía, sí se puso nervioso.
“Nunca había celebrado una misa con tantas cámaras. Me dijeron que me iba a ir bien, pero no imaginé que sería tan bien recibido. Me sentí como el burrito en el cual entró Jesús a Jerusalén, porque el burrito veía y veía la gran celebración y pensaba que era para él, pero no, era para Jesús; en este caso, tanta cámara no era para mí”, comentó con sonrisas el sacerdote.
El mensaje central de su reflexión
“Sofonías, en su lectura, no habla de mayoría ni de éxitos visibles, más bien habla de personas sencillas que buscan vivir en la verdad, que no engañan, que no hacen el mal y que confían en Jesús. Aunque no hagan ruido, aunque no sean muchas, ellas son las que sostienen la esperanza de un país y le dan alma a una nación.
“Siempre me ha gustado la idea de que los cristianos estamos llamados a ser alma de nuestros países, alma de nuestra patria. En otras partes de la Biblia, Jesús nos dice que somos sal y levadura de nuestro mundo. Cada uno está llamado a darle alma a la nación. María Santísima no forma hombres y mujeres soberbios, sino personas de corazón sencillo, dóciles a Dios”, dijo el padrecito en parte de su sermón.
Un origen marcado por la fe
El padre Pablo tiene 43 años, es nativo de una ciudad muy pequeñita que se llama Santa María de los Ángeles.
“Vea usted qué coincidencia, nací en un lugar donde la patrona es la Virgen de los Ángeles, como aquí en Costa Rica”, destacó con gran emoción el sacerdote.



