Norman Ortiz pensó que se preparaba para una cirugía de rodilla. Nunca imaginó que, en cuestión de días, pasaría de planear un procedimiento médico rutinario a enfrentar una operación cerebral de emergencia que podría marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
El vecino de Tres Ríos, de 46 años, ha dedicado las últimas dos décadas de su vida al trabajo misionero y al servicio de comunidades cristianas.
Quienes lo conocen hablan de un hombre siempre dispuesto a ayudar, acompañar y tender una mano a quien lo necesitara. Hoy, sin embargo, es él quien necesita el apoyo de miles de personas.
Su hermana, Katherine Ortiz Rodríguez, conversó con La Teja y nos contó cómo una situación aparentemente normal terminó convirtiéndose en una pesadilla para toda la familia.
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“Mi hermano se estaba realizando exámenes para una operación de rodilla que tenía programada. Empezaron a aparecer algunos resultados alterados y además tuvo ciertos síntomas que no parecían tener relación con la lesión. Eso hizo que los médicos sospecharan que algo más estaba pasando y decidieran profundizar en los estudios”, explicó.
Diagnóstico que cambió todo
La semana pasada los acontecimientos avanzaron a una velocidad que nadie esperaba. Tras varios exámenes, los médicos detectaron señales preocupantes que obligaron a realizar una tomografía. El resultado fue devastador.
“Nos informaron que había una masa en el lado derecho del cerebro. Debido a su tamaño y las condiciones que presentaba, requería atención urgente. Luego le realizaron una resonancia magnética y otros estudios especializados.
“Finalmente se confirmó que se trataba de un tumor cerebral agresivo ubicado en la parte frontal derecha de su cabeza y que necesitaba una cirugía de emergencia”, contó la hermana.
La noticia cayó como un balde de agua fría sobre familiares, amigos y personas que durante años han compartido con Norman en labores de servicio y evangelización.
Carrera contra el tiempo
La familia analizó distintas posibilidades para atender la situación médica. Norman tiene 20 años como misionero en Panamá y hasta analizaron operarlo en Costa Rica. Sin embargo, las características del tumor y la urgencia del procedimiento obligaron a buscar una alternativa inmediata.
Por esa razón nació la campaña “Miracle for Norman” (Un milagro para Norman), creada para recaudar fondos que permitan cubrir la cirugía, la hospitalización, los cuidados intensivos y la recuperación posterior.
“Necesitamos alrededor de 70 mil dólares (aproximadamente 32 millones de colones). Gracias a Dios hemos visto muchas bendiciones y muchísima solidaridad. Ya logramos reunir cerca de 42 mil dólares (19 millones de colones), lo que permitió asegurar el quirófano, los equipos especializados, los medicamentos, la anestesia, el oxígeno y todo lo necesario para la operación.
“Pero todavía necesitamos completar la meta para cubrir el resto del proceso médico”, aclara Katherine.
Según explicó la familia, los recursos pendientes son fundamentales para cubrir honorarios médicos, estancia en cuidados intensivos, hospitalización y los tratamientos que Norman ocupará después de la cirugía.
Dedica su vida a servir
Más allá del diagnóstico y la campaña, quienes rodean a Norman insisten en recordar quién es él. Durante más de 20 años ha trabajado como misionero cristiano, participando en actividades comunitarias, acompañando familias y colaborando con personas en momentos difíciles.
Por eso, dicen sus seres queridos, esta lucha no la enfrenta solo. Mientras médicos, familiares y amigos mantienen la esperanza puesta en una recuperación favorable, cientos de personas se han unido para donar, compartir la campaña y elevar oraciones por quien dedicó buena parte de su vida a servir a los demás.
¿Cómo ayudar a Norman?
La familia mantiene activa la campaña “Miracle for Norman”, donde las personas pueden realizar donaciones y conocer los avances del proceso médico.
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Además del apoyo económico, los familiares piden compartir la información para llegar a más personas que puedan colaborar en este momento tan difícil.
Cada aporte, por pequeño que parezca, representa una oportunidad más para que Norman continúe luchando por su vida y tenga acceso a la atención médica que necesita.
Ya mismo puede donar al SINPE Móvil 8569-9061 a nombre de Josué Ortiz Piedra.




