Ante la creciente discusión pública que se está dando en el país sobre una eventual reforma fiscal y la posibilidad de aplicar nuevos impuestos a los productos de la canasta básica, el Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN) levantó la voz para alertar de algo importante.
La institución considera urgente analizar las graves implicaciones que esta medida tendría sobre la mesa de la población, golpeando de manera directa a los hogares con menores ingresos económicos.
Para la presidenta del Colegio, la Dra. Angie Jiménez, el acceso a alimentos nutritivos de consumo diario es un pilar innegociable de la salud pública.
La experta enfatiza que cualquier modificación que eleve los precios en los supermercados y pulperías debe evaluarse desde una óptica integral, que vaya más allá de la recaudación económica y contemple la realidad social y nutricional del país.
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“Los alimentos de la canasta básica forman parte de la alimentación diaria de miles de familias costarricenses. Un eventual incremento en su costo podría obligar a algunos hogares a modificar sus patrones de consumo, limitar la compra de ciertos productos o sustituirlos por alternativas de menor calidad nutricional”, advirtió la Dra. Jiménez.
Golpe a pacientes con enfermedades crónicas
El impacto de gravar los alimentos básicos no se limita al bolsillo de las familias, sino que se traslada directamente a los saturados centros médicos del país.
La nutricionista recordó que Costa Rica atraviesa importantes desafíos frente a enfermedades crónicas como la obesidad, la hipertensión y la diabetes.
En todas estas condiciones médicas, la dieta diaria juega un papel fundamental, no solo como medida de prevención, sino como parte esencial del control y tratamiento. Encarecer la comida saludable podría traducirse en un retroceso en la salud de miles de pacientes.
Colegio pide incluir la seguridad alimentaria en debate fiscal
Frente a este panorama, el Colegio hace un llamado a las autoridades y legisladores para que cualquier debate sobre la tributación de alimentos de primera necesidad incorpore análisis profundos sobre seguridad alimentaria, acceso a una alimentación adecuada y, sobre todo, la protección integral de las poblaciones más vulnerables.
“Las decisiones que afectan el costo de los alimentos pueden tener repercusiones directas en la salud de las personas. Por ello es importante que este tipo de medidas se analicen considerando su posible impacto sobre los hábitos alimentarios y el bienestar de la población”, concluyó Jiménez.
Finalmente, la institución reiteró su disposición de puertas abiertas para aportar todo su criterio y conocimiento técnico en cualquier espacio de discusión donde se tomen decisiones que puedan afectar la alimentación y la salud del pueblo costarricense.



