Qué incomodidad más grande es andar con el abdomen inflamado. En muchas ocasiones, este mal es causado por ciertos alimentos que usted consume y le caen pesados.
La doctora Elizabeth Delgado, nutricionista del Colegio de Profesionales en Nutrición, explicó por qué la respuesta a este problema no es igual para todos.
La experta reconoce que hay comidas como los frijoles y otras leguminosas, la cebolla, el ajo, el brócoli y la coliflor que pueden aumentar los gases y la distensión en algunas personas.
A esa lista de cuidado también se le suman algunas frutas, grandes cantidades de edulcorantes y las bebidas carbonatadas (como las famosas gaseosas). Pero la doctora advierte algo clave: “No existe una lista universal de alimentos que ‘inflaman’ a todas las personas”.
Lo que a usted le cae pesado, puede que a su vecino le caiga bien. Que un alimento provoque molestias en alguien no significa que tenga el mismo efecto en otra persona, ya que la tolerancia es individual y lo correcto es identificar qué está provocando los síntomas en cada caso.
Cuidado con quitar el gluten o los lácteos
Últimamente, vemos una fuerte tendencia en redes sociales a eliminar de golpe el gluten, los lácteos o los carbohidratos para intentar solucionar el problema de la panza inflamada. ¡Pero mucho ojo con eso!
La doctora Delgado es contundente y asegura que “no existe un alimento milagroso que ‘desinflame’ el organismo ni necesitamos eliminar el gluten, los lácteos o los carbohidratos de manera generalizada”.
Lo que realmente hay que hacer es mantener una buena calidad global de la alimentación sostenida en el tiempo. Comer a base de frutas, vegetales, cereales integrales, frutos secos, semillas, leguminosas, pescado y grasas insaturadas tiene muchísimo más respaldo científico que las populares dietas restrictivas.
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No siempre es culpa de la comida
A veces el problema no es lo que nos servimos en el plato. Acciones muy cotidianas como comer demasiado rápido, hacerlo en grandes cantidades, hidratarse poco o aumentar de forma muy brusca el consumo de fibra también son causantes de la distensión abdominal.
Además, hay otros villanos silenciosos en nuestro estilo de vida. Dormir mal, tener altos niveles de estrés, llevar una vida sedentaria o pasar muchas horas seguidas sin comer para luego mandarse comidas muy abundantes, pueden influir en las molestias.
¿Cuándo hay que buscar ayuda médica?
Tener una inflamación ocasional en el abdomen puede ser algo normal. Pero si usted nota que esto aparece frecuentemente, persiste en el tiempo, resulta muy intenso o afecta su calidad de vida, la especialista recomienda buscar una valoración urgente.
Preste muchísima atención si, además de la inflamación, presenta señales de alerta como pérdida involuntaria de peso, sangre en las heces, vómitos persistentes, fiebre, anemia, dolor intenso o cambios importantes y persistentes en su hábito intestinal.
Finalmente, el Colegio recuerda que se deben evitar las restricciones alimentarias sin conocer primero qué le está cayendo mal y siempre buscar la orientación de un profesional cuando los síntomas no desaparecen.


