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Sobreviviente de covid-19: “Este Día del Padre la alegría es doble por la bendición de estar vivo”

El panadero Omar Paniagua espera que su experiencia sirva para que todos cuiden a sus papás este domingo

Para Omar Paniagua Ulloa, el Día del Padre siempre ha tenido un significado muy especial, pero el de este año lo considera milagroso ya que por poco no lo puede celebrar por culpa del covid-19.

Este panadero turrialbeño, de 61 años, se contagió del virus y fue a dar al CEACO, estuvo tan malito que tuvieron que intubarlo, pero sus ganas de vivir y de estar de nuevo con su familia le dieron la fuerza para luchar y salir adelante.

“Este Día del Padre la alegría es doble por la bendición de estar vivo, porque por el virus casi no llego, el don de la vida es único y Dios me está dando una nueva oportunidad que tengo que aprovechar y cuidar”, expresó el sobreviviente.

Omar le contó a La Teja su ruda experiencia y espera que su testimonio sirva para que los hijos cuiden mucho a sus papás este domingo, ya que un descuido podría convertir la celebración en el inicio de una tragedia.

— ¿Cómo se dio cuenta que estaba contagiado de covid-19?

El 21 de abril, mientras estaba subiendo unas gradas, yo sentí un agotamiento raro y como que me faltaba el aire, pero no le di mucha importancia. Al día siguiente me levanté en la madrugada y me fui para la panadería que tengo en el centro de Turrialba, pero a media mañana me sentí muy agotado y tuve que acostarme en un catre que tengo ahí, entonces una de mis hijas llegó a recogerme y me llevó al hospital. Ahí me hicieron la prueba y al ver que era positivo me mandaron al CEACO.

— ¿Cómo tomó la noticia de que estaba contagiado y lo iban a internar?

La tomé tranquilo, no pensé en lo grave que era esto, es algo increíble lo que me esperaba. Con el pasar de los días mi salud se fue complicando, me pidieron que me pusiera boca abajo y me pusieron una máscara para el oxígeno y era algo terrible porque cubría casi que toda la cara, yo pensé que me la iban a dejar unas horas, pero la tuve que soportar durante días y lastima mucho, ya en ese momento me di cuenta que yo estaba grave.

— ¿Cuándo lo intubaron?

Me intubaron el 6 de mayo, yo recuerdo que el día anterior a eso yo estaba consciente, pero ya el 6 estaba mal, se me vino encima todo porque los signos vitales estaban fatal y por eso decidieron hacerlo.

Yo había estado hablando con mi familia todos los días, el 5 de mayo conversé con mis hijos por última vez. Mi señora dice que yo la llamé a ella el 6 como a las 7 de la mañana, pero yo de eso no me acuerdo, ella me echó la bendición y después de eso me intubaron.

— ¿Del tiempo que usted estuvo sedado recuerda algo?

Sí, pero son como traumas, así los veo yo, tenía como una especie de alucinaciones. Aquí en Turrialba hay un lugar que se llama Peralta y yo recuerdo que me veía ahí, pero como si yo fuera un asaltante. Subía por un camino y después me veía como un esclavo con cadenas en las piernas.

Cuando desperté, el 17 de mayo, recordaba esas cosas y hasta llamé a un sobrino y le dije que habían intentado balearme, según yo. La cadena seguía sintiéndola en los pies y cuando me pedían que me sentara me descompensaba porque me atormentaba la cadena.

Un compañero de cuarto llegó a orar conmigo para que me liberara de esa atadura y al día siguiente esa cadena no existía, entonces pude sentarme y tocar el suelo con mis pies de nuevo.

— ¿Después de despertar necesitó mas oxígeno?

Sí claro, a mí me quitaron el oxígeno hace unas dos semanas. La recuperación ha sido muy lenta, yo todavía no camino, no puedo ponerme de pie, solo me siento. Antes de enfermarme yo pesaba 110 kilos y, aunque no me han pesado, yo calculo que puedo estar en unos 75 kilos por toda la masa corporal que perdí.

Este miércoles fui a una cita de control y me enviaron a terapia física y a terapia ocupacional para ir recuperando la fuerza y todo eso, porque cuando yo voy a tomar agua, la mano que sostiene el vaso se me mueve y se me riega, para todo eso es la terapia.

— ¿Cómo fue su regreso a casa?

Recuerdo que me dijeron un día que me iban a dejar salir, pero me compliqué un poco con la respiración, entonces tuvieron que dejarme un poquito más. Ya cuando superé eso y me dieron la nueva fecha de salida, sentía una alegría tan grande de saber que iba a volver a estar con mi familia.

Volví a la casa el 8 de junio y fue una experiencia única, me estaban esperando un montón de personas, desde el centro de Turrialba me hicieron una caravana con un montón de carros y me acompañaron 18 kilómetros hasta llegar a mi casa en Santa Teresita de Turrrialba, fue algo increíble, viera la cantidad de vecinos que estaban esperándome.

Al llegar, el muchacho de la ambulancia sacó su ratico y se metió conmigo en la ambulancia y me dio unas palabras muy bonitas, me dijo: ‘Don Omar, yo he visto recibimientos, pero lo que yo veo aquí es increíble, no entiendo qué ha hecho usted para merecer eso que tiene ahí afuera, voy a abrir la puerta de la ambulancia y va a ver lo que hay ahí'.

— ¿Cómo se ha sentido de vuelta en casa?

Ha sido muy emotivo porque aunque yo todavía no puedo estar muy cerquita de la gente, ni abrazar a nadie, he podido ver de larguito a mis hermanos y estar con mi señora y mis hijos. Un día después de que salí del hospital, una hija cumplió 33 años y me dijo que el mejor regalo que le pude dar fue volver a casa para su cumpleaños. Mi mamá cumplió años el 14 de junio, vino a la casa y de larguito pude saludarla, yo feliz de la vida de verla de nuevo.

Ya puedo comer más cosas porque al principio no me dejaban, estoy luchando por fortalecer los músculos, ya puedo mover más los brazos y las piernas y espero ir mejorando cada día. Recibo muchos mensajes por el celular de personas que dicen que oraron mucho por mí mientras estuve internado y eso lo alienta mucho a uno.

— ¿Qué consejos da usted para evitar contagios de covid-19 este Día del Padre?

Es un día muy especial, yo tengo siete hijos: Carolina, Karina, Karen y Kenneth de mi primera familia y de la segunda camada están María José, Laura Sofía y Santiago, y sé que ellos, al igual que todos los que tienen vivos a sus papás, quieren celebrarlos, pero con responsabilidad.

Este Día del Padre no es para fiestas ni para abrazos, si alguien quiere ir a darle una vueltica al papá mejor hacerlo de largo. Tenemos que hacer conciencia de lo grave que es el coronavirus, habrá personas que les da leve, pero otros no tenemos la misma suerte y sufrimos bastante, por eso hay que cuidar a los seres que queremos.

Rocío Sandí

Periodista de la Universidad Internacional de las Américas, con experiencia en Sucesos y Judiciales. Antes trabajó en La Nación y ADN Radio.