En una familia tica que vive en Armenia, un país que está entre dos continentes (Asia y Europa), todos están poniendo de su parte para que la democracia se consolide con el voto, incluso Sol, una perra nativa de esa nación.
René Sandoval, su esposa, Laura Sánchez y sus dos hijas, justo ahora que usted lee esta nota, están viajando de Armenia a Roma, Italia, para poder votar el domingo 1 de febrero.
Es un viaje en carro en medio de la nieve y luego en avión. En total, casi 3 mil kilómetros. Viaja toda la familia junta.
Sin embargo, Sol no viaja, tuvieron que dejarla con una vecina italiana que la cuidará. Por eso la perrita está poniendo de su parte para que la familia tica pueda votar.
Fue toda una fuerte decisión la de dejarla en otras manos; sin embargo, la peludita aceptó y entendió que primero está la democracia.
“Vamos en familia y teníamos que ver con quién dejamos a la perrita. Por dicha, una vecina nos ayudó. Eso también es parte de los detalles a cuidar”, explica René.
Sol es mestiza (o sea, zaguate), adoptada en la comunidad donde viven.
“Aquí hay muchos perritos callejeros y se está haciendo un programa de esterilización. Nos contactaron, la vimos y fue amor a primera vista, sobre todo con nuestras hijas. Se integró de inmediato a la familia”.
La peludita entiende cuatro idiomas: español, inglés, armenio y ruso, aunque en casa manda el español.
“Tiene algo de la raza gamper, que es un perro ovejero muy resistente al frío, y algo de border collie. Aquí son comunes los perros grandotes, fuertes, hechos para la nieve”, contó con orgullo el tico, quien aseguró que a Sol le encanta jugar con la nieve, nunca se ha enfermado y es feliz con el caldito de pollo hecho a la tica por ellos.
René, de 44 años, es sicólogo, de Desamparados, donde vivió hasta los 25 años. Su esposa, Laura Sánchez, es terapeuta física y educadora. Viven en Dilijan, Armenia, desde el 2023 por motivos laborales.
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Carretera con nieve
El viaje comenzó mucho antes de abordar el avión. Para poder votar, la familia salió desde Dilijan para recorrer unos 130 kilómetros en carro hasta la capital de Armenia, Yerevan, en pleno invierno.
“Estamos hablando de manejar con nieve. Para un tico eso da susto, sobre todo cuando el carro decide patinar, pero uno se acostumbra”, contó René.
Una vez en Yerevan, el segundo reto es por aire: tomar un vuelo de cuatro horas hasta Roma, ciudad donde está el consulado costarricense en el que se empadronaron.
Varias opciones
Aunque viven en Armenia, el empadronamiento lo hicieron en Italia, luego de analizar opciones en otros países.
“Es la primera vez que votamos fuera del país, siempre lo habíamos hecho en Costa Rica”, explicó.
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Antes valoraron votar en Emiratos Árabes Unidos, Moscú, Austria, Alemania o Turquía, pero por costos, logística, clima y temas políticos, Roma fue la opción más viable.
Viajar a votar no es solo comprar tiquetes. Es coordinar permisos en el trabajo, horarios, seguridad y hasta quién cuidaba a Sol, eso fue de lo más difícil porque aman a su mascota.
Votar es honrar un privilegio
Para René, el esfuerzo tiene una razón clara: amor a la patria y a la democracia.
“Trabajamos con gente de más de 80 nacionalidades y uno ve cuáles países tienen democracia y cuáles no. Ahí uno se da cuenta del privilegio que tiene Costa Rica. Poder confiar en el Tribunal Supremo de Elecciones como una institución transparente es maravilloso”, afirmó.
Resaltó que en muchos países las mujeres no pueden votar, mientras que en Costa Rica el voto vale igual para todos. “Desde el millonario hasta el más pobre, todos los votos valen lo mismo. Eso no pasa en todo lado”.
Lección para las hijas
La familia se ha mantenido informada de la política nacional. “Todas las mañanas vemos debates, analizamos propuestas, qué nos gusta y qué no.
“Nuestras hijas preguntan por qué tanto esfuerzo y les explicamos que Costa Rica vale demasiado”.
Cuando conversan con compañeros de trabajo de Suecia, India, Armenia, Polonia, Kirguistán, hay gran sorpresa en ellos.
“Les sorprende mucho que Costa Rica no tenga ejército y la confianza que tenemos en el proceso electoral. Para estudiantes de Ucrania, Rusia o Venezuela, eso les abre mucho los ojos”.
Un viaje que inspira a otros
René compartió su historia en redes sociales y el impacto fue inmediato.
“Una excompañera del colegio me escribió y me dijo que, tras ver el video, compró tiquete para viajar de Estados Unidos a Costa Rica a votar. Eso nos alegró muchísimo”.
El plan es claro: salir el viernes en la tarde, volar en la noche, llegar de madrugada a Roma, descansar el sábado, votar el domingo y regresar ese mismo día para estar lo más pronto posible con Sol, a quien inmediatamente comenzaron a extrañar todos.





