Si usted siente que la calle está dura y que conseguir un buen puesto de trabajo es casi una misión imposible, no es una idea suya. Los números le dan la razón.
Según un análisis de la Universidad Nacional (UNA) basado en datos del INEC, Costa Rica vive un estancamiento laboral que asusta: en los últimos seis años, el aumento neto de personas con trabajo fue de apenas 655 personas.
Para que se haga una idea, mientras el país solo generó esos poquitos puestos, la población creció en más de 294 mil habitantes. Es decir, la economía no está ni cerca de caminar al ritmo de la gente.
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La “trampa” del desempleo bajo
Muchos celebran que el número de desempleados cayó casi a la mitad, ya que pasó de 309 mil en 2019, antes de la pandemia, a 147 mil en 2025. Sin embargo, la UNA advierte que esto no es motivo de fiesta. El desempleo bajó porque la gente dejó de buscar trabajo o se salió del mercado laboral.
La tasa de participación en el mercado laboral se desplomó: hoy, hay casi medio millón de personas más fuera de la fuerza de trabajo que antes de la pandemia. Esto pone en riesgo desde el pago de las pensiones hasta el crecimiento del país.
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Mujeres y jóvenes: los más golpeados
La crisis tiene rostro de mujer. El informe detalla que la fuerza de trabajo femenina se redujo un 8.1%, mientras que en los hombres fue de 5.4%, profundizando las brechas que ya existían.
En el sector turismo, por ejemplo, mientras se crearon 2.108 empleos para hombres, las mujeres perdieron más de 8.300 puestos.
Los jóvenes (15 a 34 años) también están sufriendo el ajuste, especialmente en las microempresas, que han sido las más castigadas por la situación económica, perdiendo casi 15 mil puestos de trabajo.
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¿Quiénes ganan y quiénes pierden?
El mercado laboral no solo está estancado, se está transformando en algo más excluyente. Ahora, para conseguir trabajo, casi que es obligatorio tener título universitario o secundaria completa.
Los sectores que más vieron reducidas las oportunidades laborales fueron la agricultura, el comercio, los hoteles y el servicio doméstico que están en números rojos, y los que crecieron fueron la industria manufacturera, los servicios financieros, la comunicación y el transporte que son los únicos que sacan la cara.
Un mercado para “pocos”
En resumen, Costa Rica tiene hoy un mercado laboral más pequeño y más difícil. Los nuevos empleos solo piden alta calificación, dejando por fuera a casi la mitad de los desempleados que no terminaron el colegio.
La caída del desempleo no es una mejora, es el resultado de un país que se está quedando sin opciones para los más vulnerables.
Se necesitan políticas públicas urgentes que incluyan de nuevo a las mujeres y a los jóvenes en la economía nacional.



