El Colegio de Profesionales en Nutrición de Costa Rica lanzó una advertencia a la población sobre los riesgos asociados al consumo excesivo de sodio, subrayando la urgencia de fortalecer hábitos alimentarios que protejan la salud cardiovascular y prevengan padecimientos a largo plazo.
Según los expertos, la alta ingesta de sal tiene un impacto directo y perjudicial en el desarrollo de hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares, problemas renales y padecimientos cardíacos.
El enemigo oculto: La sal no solo está en el salero
Muchas personas superan los límites saludables de consumo de sodio sin siquiera notarlo.
Angie Jiménez, presidenta del Colegio de Profesionales en Nutrición, explicó que este exceso proviene principalmente de nuestra dependencia a los productos procesados y ultraprocesados.
“La sal no solo está en el salero. Gran parte del sodio que consumimos diariamente proviene de productos empacados, embutidos, salsas, snacks, sopas instantáneas y comidas rápidas. El problema es que este exceso se relaciona directamente con el aumento de hipertensión y enfermedades cardiovasculares”, señaló Jiménez.
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La recomendación de la OMS y cómo lograrla
De acuerdo con las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo diario recomendado de sal debe ser menor a cinco gramos, lo que equivale aproximadamente a una cucharadita. No obstante, las rutinas cotidianas de alimentación hacen que gran parte de la población supere fácilmente esta barrera.
Para combatir esta tendencia, el Colegio recomienda aplicar las siguientes medidas prácticas en el día a día:
- Reducir gradualmente la cantidad de sal añadida en las comidas caseras.
- Leer las etiquetas nutricionales para identificar y evitar productos altos en sodio.
- Priorizar el consumo de alimentos frescos y naturales.
- Utilizar hierbas y especias como alternativa saludable para dar sabor a las preparaciones.
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“Pequeñas decisiones diarias pueden generar grandes beneficios para la salud. Reducir el consumo de sal ayuda a controlar la presión arterial, protege el corazón y disminuye el riesgo de enfermedades crónicas que afectan la calidad de vida de miles de personas”, agregó la nutricionista.
Educar el paladar desde la infancia
Otra de las grandes preocupaciones de la organización es la normalización de los alimentos altamente procesados en los hogares y centros educativos. Esta situación está exponiendo a niñas, niños y adolescentes a patrones de alimentación perjudiciales desde edades muy tempranas.
Jiménez fue enfática en la necesidad de corregir este rumbo.
“El paladar se educa. Si desde pequeños acostumbramos a los niños a comidas con exceso de sal, después será más difícil que acepten sabores naturales. Por eso es fundamental fortalecer la educación alimentaria y promover preparaciones caseras más saludables”, aseguró.
El llamado de las autoridades en nutrición es claro: invitan a todas las familias a revisar sus hábitos de consumo diarios y adoptar cambios sencillos.
Estas acciones son clave para construir un estilo de vida que garantice bienestar y prevenga complicaciones médicas en el futuro.



