¿Y si Costa Rica estuviera celebrando su independencia el día equivocado? Esa es la pregunta que desde hace años mueve a Miguel Rojas Jiménez, docente universitario pensionado de la Universidad de Costa Rica e historiador especializado en el proceso independentista.
Para él, la fecha que debe ocupar el corazón de las celebraciones patrias no es el 15 de setiembre de 1821, sino el 29 de octubre de 1821. “Porque es la fecha que nos corresponde”, afirma con convicción.
Rojas sostiene que ese día los representantes costarricenses reunidos en Cartago tomaron una decisión trascendental: declarar la independencia absoluta del gobierno español y comenzar el camino hacia un gobierno propio.
“El 29 de octubre de 1821, Costa Rica entera, a través de sus representantes, conoció y discutió como único punto de agenda si se independizaba o no del gobierno español. Finalmente, votó por unanimidad su independencia absoluta de España, redactó el decreto y firmó su Acta de Libertad e Independencia”, escribió en su libro 29 de octubre de 1821. Acta única de la libertad y la Independencia de Costa Rica.
Para el investigador, ese documento marca el nacimiento político del país y merece recuperar su protagonismo en la memoria nacional.
¿Por qué celebramos el 15 de setiembre?
La pregunta inevitable es por qué Costa Rica celebra su independencia el 15 de setiembre.
Rojas explica: “el 31 de agosto de 1848 el presidente José María Castro Madriz sancionó la ley número 140, que dispuso celebrar esa fecha con solemnidad y establecerla como día feriado. El decreto no explica nada sobre por qué se escogió ese día para la celebración costarricense.
“El 15 de setiembre se relaciona con la independencia proclamada en Guatemala en 1821, mientras que, si se entiende bien la historia, la decisión política propia de Costa Rica quedó formalizada el 29 de octubre”, asegura don Miguel con su libro publicado en la mano en el cual historiadores del país como Vladimir de la Cruz, asegura que el 29 de octubres “es una fecha gloriosa que debemos celebrar.
Rojas rechaza la idea de que Guatemala le regalara la independencia al país mediante un documento enviado por correo.
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“Los representantes de Guatemala les dijeron a los demás pueblos que decidieran qué querían hacer, cuál era su suerte y su destino. Costa Rica tenía que tomar su propia decisión”, explica.
Por eso, considera que la celebración nacional debe reconocer el momento en que los representantes costarricenses tomaron esa decisión.
“Hay que ser respetuosos de las identidades, de la cultura y del desarrollo de los países vecinos, pero no es posible que estemos metidos en un saco de fuerza celebrando una fecha que no nos corresponde”, afirma.
El comienzo de un país con gobierno propio
Para el historiador, “el proceso independentista no terminó con la firma del acta. El 1 de diciembre de 1821, Costa Rica aprobó el Pacto de Concordia, considerado su primera Constitución política.
“Ese documento estableció las bases de la organización política del país y reguló aspectos relacionados con la condición de sus habitantes como costarricenses. Es a partir de ahí que comienza construirse un gobierno propio”, aclaró.
El historiador insiste en que conocer esos documentos es fundamental para comprender cómo se construyó la Costa Rica actual.
Su propuesta no se limita a cambiar una fecha en el calendario. Quiere que el país revise su historia, estudie sus documentos y abra una conversación sobre los acontecimientos que dieron origen a su vida independiente.
“Las fechas no son simbólicas, son reales”, sostiene.
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“El orgullo de esa Costa Rica esencial”
A sus 73 años, el investigador sueña con que octubre se convierta en un mes dedicado a fortalecer la identidad y el orgullo nacional.
“Deberíamos construir todo un mes que levante el ánimo de la identidad, de la memoria y del orgullo de esa Costa Rica esencial que nos heredaron”, expresa.
Su llamado es a que la historia salga de los libros y llegue a las escuelas, las familias y las celebraciones de cada comunidad.
Este 29 de octubre, Rojas invita a los costarricenses a volver la mirada hacia Cartago y conocer el acta que considera la verdadera partida de nacimiento política del país.
Porque, para él, “amar a Costa Rica también significa conocer su historia y preguntarse si las tradiciones que celebramos reflejan fielmente nuestro pasado”.







