En el juicio por el atroz femicidio de Nadia Peraza, el acusado de acabar con su vida, Jeremy Buzano, de 27 años, llamó la atención de muchos al ingresar a la sala por un detalle muy particular.
Ese detalle, que no pasó desapercibido, fue un tatuaje que tenía en el lado izquierdo del cuello, el cual, en apariencia, se hizo durante su estadía en prisión tras ser detenido como sospechoso del crimen.
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No se trataba de un simple tatuaje, sino del nombre de la pequeña hija que Buzano tuvo con Nadia, quien actualmente tiene 4 años y se encuentra bajo el cuidado de su abuela paterna.
Además del nombre de su hija, Buzano se tatuó una estrella encima de este y una especie de flor que pareciera ser un diente de león. El tatuaje llamó la atención de muchos en la sala por el hecho de que, en apariencia, era bastante reciente.
De hecho, durante el primer día de debate, los abogados le preguntaron a Marilyn Espinoza, mamá de Nadia, sobre los tatuajes de Buzano y ella mencionó que solo recordaba uno que tenía en el brazo.
En su declaración, la señora reveló que su pequeña nieta ya no recuerda a su mamá ni a su papá, pues cuando ocurrió el crimen era muy pequeña, por lo que ahora la ve a ella como si fuera su mamá.
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Nadia Peraza, de 21 años, fue vista por última vez el 20 de febrero de 2024 en San Rafael de Heredia y, tras no tener noticias de ella, fue reportada como desaparecida el 1.º de marzo de 2024 ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Las autoridades hallaron restos humanos dentro de una refrigeradora el 17 de mayo de 2024, en una vivienda en San Pablo de Heredia. Posteriormente, el OIJ confirmó que esos restos pertenecían a Peraza.


