Sucesos

El impresionante testimonio de hombre que sobrevivió a explosión dentro de tanque de gasolina y creyó haber llegado al cielo

Ricardo Salgado contó que él estaba listo para darle la mano a Jesús, pues pensaba que se encontraba a las puertas del cielo

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Un testimonio que le eriza la piel a cualquiera. Así se puede describir la historia de vida de don Ricardo Salgado, quien es un verdadero milagro andante.

Cualquier persona que converse con Salgado jamás se imaginaría que él sobrevivió a una terrible explosión cuando se encontraba limpiando el interior de un tanque de gasolina de un servicentro, en San José, hecho en el que uno de sus compañeros perdió la vida.

Incluso, para el mismo don Ricardo aún es difícil creer lo que sucedió ese día, pues en aquel momento llegó a pensar que esa mortal explosión lo había enviado directo al cielo.

“Estaba saliendo mucho humo y me acuerdo que caminé hacia un túnel donde se veía luz y yo estiré la mano porque estaba tan seguro de que Jesús me la iba a dar. Estaba segurísimo de que ya había llegado al cielo”, contó Salgado a La Teja.

Esa explosión ocurrió el 9 de febrero de 1993, cuando Ricardo era un muchacho de apenas 24 años, pero la sigue recordando tal y como si hubiera ocurrido ayer.

Ricardo señaló que para aquel momento tenía apenas dos años de casado y su primer hijo estaba muy pequeñito. En ese entonces, trabajaba en el mantenimiento de equipos de combustible en gasolineras; específicamente, le tocaba ingresar a los tanques que estaban bajo el suelo para limpiarlos.

“Era algo atrevidísimo; si se analiza hoy, era algo demasiado descabellado. Hoy en día aún pienso cómo pude haber sido tan increíblemente irresponsable”.

Novelón explosión tanque gasolina en San José. Foto Archivo.
Ricardo aseguró que es un milagro que haya salido con vida de ese lugar. Imagen generada con Inteligencia Artificial. (Archivo/Novelón explosión tanque gasolina en San José. Foto Archivo.)

Sin embargo, en aquel tiempo ese riesgo valía la pena, pues Ricardo contó que él tenía un salario de ¢8 mil a la semana y por entrar a limpiar un tanque le pagaban ¢10 mil, por lo que en un solo día a veces limpiaba hasta tres (¢30 mil serían hoy ¢287 mil).

“Yo me ganaba ¢30 mil, aparte de los ¢8 mil de la semana; entonces, era un salario muy bueno”, agregó.

Ese martes 9 de febrero de 1993, llegó hasta la antigua bomba de Coopetaxi, ubicada sobre la avenida 10, 200 metros al oeste del edificio de Acueductos y Alcantarillados (AyA), donde actualmente hay un parqueo.

La labor de Ricardo consistía en entrar al interior del tanque que estaba vacío, pues siempre quedaba un porcentaje que no lograba ser succionado por la máquina.

Salgado explicó que antes la gasolina era más sucia, lo que causaba que en el fondo del tanque se produjera una especie de sedimento o arena, tipo metano, que él tenía que barrer.

Para esa arriesgada labor, usaba una especie de traje de pescador, una máscara de oxígeno hechiza conectada a un compresor y una escalera de madera para bajar al tanque.

Antes de iniciar su labor, Ricardo tenía la costumbre de orar y encomendarse a Dios, pues sabía que se trataba de un trabajo peligroso, pues ya habían experimentado situaciones de mucho riesgo en otros lugares.

“El 1.° de mayo de 1991 al hermano de mi jefe, que era Eduardo Mata, le estalló un tanque en Taras de Cartago que le costó la vida, y el 25 de septiembre del mismo año nos estalló otro tanque en Villa Bonita de Limón. Entonces uno ya sabía lo que podía pasar. Para esa labor, Salgado contaba con la ayuda de dos compañeros, Luis Anchía y Adolfo Mata, quienes se quedaron fuera del tanque realizando otras labores.

Novelón explosión tanque gasolina San José. Foto Archivo.
Novelón explosión tanque gasolina San José. Foto Archivo. (Archivo/Novelón explosión tanque gasolina San José. Foto Archivo.)

“Uno entraba al tanque y adentro empezaba a barrer ese metano o sedimento. En ese instante, usted empezaba a alborotar todos los gases del tanque, que podían tener 20 o 30 años acumulados. Uno lo que realmente hacía era motivar una bomba”, recordó.

La tragedia vino cuando Ricardo estaba a punto de terminar el trabajo, pues a un compañero se le cayó una llave de cañería y esta, al impactar con el suelo, desató un infierno en ese tanque de gasolina.

“La llave de cañería, al impactar el cemento del suelo, hizo una cosa que se llama electricidad estática y, como el suelo estaba lleno de gases, generó una chispa que los encendió”, explicó Salgado.

Ricardo recordó que de inmediato se dio cuenta de que algo había pasado, pues dentro del tanque empezó a escuchar un zumbido, el cual describió como el sonido del viento que da paso a un huracán.

“Yo vi que afuera se iluminó, luego vi como una especie de sol gigante que entró al tanque y en ese momento vi que era una llama gigante que me envolvió por completo”.

Salgado explicó que el gas empezó a quemarse en círculos dentro del tanque, por la circunferencia de este, y esa situación provocó que él empezara a golpearse contra las paredes.

“Yo quedé inconsciente, póngale que sentí que fueron 30 o 40 segundos, aunque otras personas me dijeron que había sido más tiempo”, recordó.

La explosión también causó estragos fuera del tanque, pues Adolfo fue alcanzado por esta y, lamentablemente, falleció 18 días después. En cuanto a Luis, Salgado recordó que este también sufrió quemaduras de consideración.

Un detalle que aún sigue llamando la atención de Ricardo es que las paredes de ese tanque se expandieron aproximadamente 2 centímetros hacia afuera, demostrando la fuerza que tuvo al punto de poder desplazar el subsuelo.

Novelón explosión tanque gasolina en San José. Foto Archivo.
Este fue el agujero por que el que entró Ricardo. Foto Archivo. (Archivo/Novelón explosión tanque gasolina en San José. Foto Archivo.)

Tras la explosión, Ricardo abrió los ojos y vio que se encontraba rodeado de una neblina muy espesa, como una gran nube gris que él podía tocar. En ese momento lo único que le vino a la mente fue que había muerto dentro del tanque: “¡Ay, mae!, me morí“, fue lo único que alcanzó a decir.

A la distancia también empezó a escuchar las voces de varias personas que lo llamaban por su nombre, por lo que pensó que en efecto estaba llegando al cielo.

“Cada vez veía más la claridad y caminé hacia un túnel (que resultó el hueco por el que había entrado) y estiré la mano, porque yo estaba segurísimo de que Jesús me iba a dar la mano. Yo solo esperaba que me dijera: ‘Ricardo’, para yo responderle: ‘Aquí estoy, ayúdame’”.

Sin embargo, en cuestión de segundos todo cambió para Ricardo, pues se dio cuenta de que aún se encontraba dentro del tanque y que había llamas que le llegaban casi hasta la cintura.

“En ese momento pensé: ‘¡Ay, mi madre!, no me he muerto, todavía estoy aquí’ y empecé a brincar para llegar al hueco, pero me faltaban unos 40 centímetros.

“Entonces lo que hice fue correr y ayudarme con la circunferencia del tanque para llegar hasta el borde del hueco; eso fue puro instinto de supervivencia“, relató.

Al salir por ese hueco, Ricardo perdió la piel de las manos y del pecho, tanto por el daño del fuego como por el filo que tenía el borde de dicho hueco.

Novelón explosión tanque gasolina en San José. Foto Archivo.
Años después Ricardo regresó al lugar donde ocurrió la tragedia, el cual se convirtió en un parqueo. Foto Archivo. (Archivo/Novelón explosión tanque gasolina en San José. Foto Archivo.)

Lo primero que hizo Ricardo al salir del tanque fue pedirle un vaso de agua fría a un muchacho, quien se quedó pálido al ver que estaba con vida.

Pero de inmediato Salgado perdió la paz, pues vio que la gasolinera estaba rodeada de cámaras de medios de comunicación, por lo que era cuestión de tiempo para que su esposa se enterara de la explosión.

“Pensé que iban a llamar a mi esposa y le iban a decir que yo estaba quemado y me iba a morir”, agregó.

Pero en ese mismo momento, entre esa multitud que estaba observando lo que había pasado, vio un rostro conocido.

“En lo que vuelvo a ver hacia la gente, estaba un muchacho vecino del barrio (barrio Cuba), que era mensajero. Yo le dije a un policía que por favor me lo llamara. Cuando llegó, se me quedó viendo, porque no me reconocía, entonces le dije que era Ricardo y que ocupaba un favor, que se fuera en moto para el barrio y que le dijera a mi esposa que todo era mentira, y él se fue soplado en la moto”, comentó.

Pese a las graves quemaduras que sufrió en la explosión, Ricardo se encontraba bastante tranquilo; de hecho, recuerda que se sentía bien, al punto de que les dijo a los paramédicos que lo dejaran de último y que primero atendieran a sus compañeros.

Sin embargo, esa calma le duró muy poco luego de que alcanzó a escuchar lo que dos paramédicos estaban hablando a voz baja. “En lo que estoy sentado, uno le preguntó al otro: ‘¿Dónde está el muchacho que estaba dentro del tanque?’, y el otro le respondió: ‘Es ese’, y yo escuché cuando dijeron que yo estaba reventado y que me quedaban solo tres horas de vida“, recordó.

Novelón explosión tanque gasolina en San José. Foto Archivo.
Algunas cicatrices en el cuerpo de Salgado le recuerdan el milagro que vivió. Foto Archivo. (Archivo/Novelón explosión tanque gasolina en San José. Foto Archivo.)

Otro detalle que aún sigue fresco en la memoria de Salgado es que en ese momento estaba a punto de ser entrevistado por el conocido periodista Greivin Moya, pero al escuchar que supuestamente le quedaban pocas horas de vida, dejó todo tirado y salió corriendo hacia la ambulancia.

“Cuando escuché que me iba a morir, me levanté, me monté en la camilla, literalmente abrí la puerta de la ambulancia y le dije al enfermero que arrancara porque me estaba dando un paro, pero realmente era por el miedo que sentía”.

Pese a que salió con vida de ese infierno, Salgado sufrió graves quemaduras en su cuerpo, principalmente de la cintura hacia abajo, aunque el fuego también le causó lesiones en las manos, las orejas, la cara y el pecho.

Ese mismo día de la explosión, Ricardo fue llevado al hospital San Juan de Dios, donde era esperado por más de 20 especialistas.

Recordó que la situación más apremiante ocurrió en horas de la noche, cuando su esposa llegó a visitarlo, pues él no quería que lo viera así, por lo que hizo lo posible para mantener la mentira con la que había mandado a aquel vecino.

“Había un enfermero que era hermano de un compañero del colegio. Le dije que necesitaba un favor, que, como mi esposa me iba a ver, quería que me tapara el cuerpo con una manta. Que, además, le dijera que no me podía destapar porque me estaban curando y que me echara crema en la cara, porque la tenía negra, y que me pusiera un gorrito. A ella se le salieron un par de lágrimas al ver que yo estaba ‘bien’”, recordó.

Pero la mentira duró poco, porque días después su esposa lo visitó de sorpresa y ahí descubrió su verdadero estado. Para ella fue muy difícil, pero en ningún momento lo abandonó y más bien se convirtió en su mayor apoyo.

Salgado pasó más de dos meses internado y año y medio en rehabilitación, pero gracias al cuidado de los médicos y su fuerza de voluntad logró salir adelante.

Actualmente, Ricardo se dedica de lleno a disfrutar del tiempo con su familia, especialmente con su pequeño nieto Lucas Salgado, quien es su adoración.

Novelón explosión tanque gasolina en San José. Foto Archivo.
Ricardo junto a su pequeño nieto Lucas. (Archivo/Novelón explosión tanque gasolina en San José. Foto Archivo.)
Adrián Galeano Calvo

Adrián Galeano Calvo

Periodista de Sucesos y Judiciales en el periódico La Teja desde 2017. Cuenta con un bachillerato en Relaciones Públicas de la Universidad Latina y una licenciatura en Comunicación de Mercadeo de la UAM. En el 2022 recibió el premio a periodista del año del periódico La Teja.

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