Una videollamada, una última fotografía y luego el silencio marcaron los momentos finales en la vida de Junieysis Merlo Espinoza, según la reconstrucción realizada por el OIJ.
De acuerdo con el informe policial, la última comunicación de la joven madre ocurrió la mañana del martes 31 de marzo del 2026, cuando mantuvo contacto con su novio, un hombre de nacionalidad nicaragüense que reside en Estados Unidos.
Entre las 6:35 a. m. y las 6:50 a. m., Junieysis realizó una videollamada por WhatsApp, durante la cual se encontraba con vida en su habitación.
“Se encontraba con vida en su cuarto acostada en la cama”, señala el informe del OIJ.
Posteriormente, a las 6:57 a. m., la joven envió una fotografía a su pareja sentimental. Después de ese momento, no se registró ninguna otra comunicación por parte de ella.
La hipótesis judicial establece que, alrededor de las 7 a. m., el principal sospechoso del homicidio, de apellidos Ramírez Calvo, habría ingresado al cuarto de la víctima y la estranguló.
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Tan solo minutos después, a las 7:10 a. m., el sospechoso le dijo a un conductor de back hoe que realizara un hueco más profundo en la propiedad en el condominio Los Pericos, en Salitral de Santa Ana, excavación que ya había sido iniciada el día anterior.
El informe también detalla que, entre las 8 a. m. y las 8:40 a. m., el mismo operario recibió la instrucción por parte de Ramírez Calvo de tapar el hueco, bajo el argumento de que ya no era necesario. Para ese momento, según la investigación, el sospechoso ya habría introducido el cuerpo de Junieysis en la fosa y lo cubrió con hojas de palma para ocultarlo.
La fosa donde fue enterrada la joven madre se localiza a aproximadamente 150 metros de la vivienda en la que residía.


