El amor que durante años impulsó a José Armando Hernández Porras, de 45 años, a cumplir los sueños de su familia quedó marcado por dos historias: una ilusión que sí logró hacer realidad y otra que la tragedia dejó inconclusa.
José Armando es el motociclista que murió cuando se dirigía hacia su trabajo y fue embestido por un pick-up, conducido por un hombre de apellidos Potoy Goméz, que lo atropelló y arrastró, provocándole la muerte, sobre Circunvalación, a la altura de San Sebastián.
Durante cinco años ahorró con un objetivo muy claro: llevar a su esposa, Cindy Castañeda, a Francia para que conociera la Torre Eiffel, un sueño que ella le había contado desde que ambos estaban en el colegio, y que, siendo todavía un muchacho, él prometió que algún día la llevaría.
Ese deseo se cumplió, pero otro de los grandes planes familiares quedó para siempre truncado.
Cindy le indicó a La Teja que no solo había perdido a su esposo, sino también las metas que ambos habían construido como familia.
“No solamente es que mató a alguien, es que mató la vida y el futuro de una familia entera. José era el proveedor de la casa, era el amor de mi vida, mi alma gemela durante más de 25 años”, expresó.
Uno de los sueños que más ilusión les hacía era celebrar el vals de 15 años de su hija menor, quien actualmente tiene 11 años.
“Nuestra hija ya estaba ensayando para su vals de 15 años y siempre dijimos que después del viaje seguía el planeamiento de los 15 años de la chiquita”, manifestó la esposa.
Pero ese no era el único plan que tenían como familia.
Planes que quedaron en pausa
Cindy explicó que también esperaban con ilusión las graduaciones de sus hijos y el inicio de la etapa universitaria.
“Pensábamos en la universidad de los hijos mayores; para el próximo año teníamos dos graduaciones, la de sexto grado y la de quinto año de colegio. Él mató planes, futuro, todo”, lamentó.
La familia también enfrenta el dolor de saber que el conductor señalado de provocar el accidente no cumplirá prisión preventiva, lo que aumenta la preocupación de que otras tragedias similares puedan repetirse.
“Lo único que pedimos es que se haga justicia en toda la extensión de la palabra, que el conductor cumpla por sus acciones”, exigió Cindy.
“He puesto todo en las manos de Dios, que es el mejor juez que yo pueda tener; confío en la justicia terrenal y, si no, por la justicia celestial, en algún momento va a tener que pagar por lo que hizo”, señaló.
Un mensaje que nunca llegó
José Armando siempre acostumbraba avisarle a su esposa cuando ya estaba en el trabajo. El sábado 7 de marzo anterior, día que ocurrió la fatalidad, ella lo despidió cuando él salió de la casa; cuando vio que el mensaje de su esposo no llegaba, recibió la llamada más dolorosa.
“Pasadas las cinco de la mañana, él salió de la casa y siempre existió la costumbre de que él me avisaba cuando llegaba y cuando salía. Ese día no me avisó y fue cuando recibí una llamada, pasadas las siete de la mañana.
“Fue algo extraño porque cuando yo tomé el teléfono y vi que eran las siete de la mañana y él no me había avisado, inmediatamente entró esa llamada”, recordó la esposa.
Un amor que empezó en el colegio
La historia de amor entre Cindy y José Armando comenzó hace 26 años, cuando ambos estaban en el colegio.
“Nos conocimos en tercer año y empezamos a ser novios. En ese momento uno tiene sus sueños y él me prometía que algún día me iba a llevar a Francia”, recordó.
La vida los separó por un tiempo. Cada uno formó su familia, pero años después se reencontraron gracias a las redes sociales.
En el 2012 retomaron su relación, en el 2013 empezaron a convivir y el 25 de octubre del 2014 se casaron; un año después nació su hija.
“Cuando nos casamos, nos propusimos ahorrar durante cuatro años. Él era el único proveedor y yo administraba el dinero. Siempre me decía que el viaje no habría sido posible si yo no lo hubiera administrado bien, porque hacer un viaje a Europa no es de cinco colones”, recordó Cindy.
Ahora, mientras enfrenta el duelo, la esposa asegura que el dolor más grande es saber que aquel hombre que cumplió el sueño de llevarla a Francia ya no podrá acompañar a su hija en uno de los momentos más importantes de su vida.




