Jairo Villalobos Castillo, de 43 años, terminó de trabajar en el restaurante de unos amigos y le dijo a su esposa que tardaría un poco en llegar a su casa, pues saldría un rato con su amigo Roberto Mendoza Gutiérrez, de 31 años.
Lamentablemente, esa salida de amigos terminó de la peor forma posible, todo por culpa de un conductor en aparente estado de ebriedad, que embistió de forma brutal la motocicleta en la que viajaban Villalobos y Mendoza, quienes perdieron la vida en esa tragedia.
Isamar Villalobos, hermana de Jairo, contó que la esposa de este se enteró de la triste noticia de la peor forma posible, aunque en el fondo de su corazón ya tenía un mal presentimiento antes de descubrir lo que había sucedido con su amado.
“Ella se quedó esperándolo hasta un poco tarde; incluso él le estuvo contestando antes de que pasara el accidente, le dijo que ya casi iba para la casa, pero después ella se quedó dormida pensando en que ya iba a llegar.
“La esposa se levantó como a las 3 de la mañana, se dio cuenta de que no había llegado y empezó a llamarlo, pero no le contestó. Lo que no dijo fue que tenía mucho susto. Mi cuñada no pudo dormir más y empezó a buscar noticias hasta que como a las 5 o 6 de la mañana encontró una del accidente; aunque no decía el nombre, ella sabía que se trataba de Jairo”, contó Isamar.
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Violento choque
El mortal hecho ocurrió la madrugada del pasado lunes 9 de marzo en el sector de Santa Lucía de Barva, en Heredia.
El violento suceso se dio cuando la motocicleta en la que viajaban los dos amigos fue chocada de frente por el carro conducido por un hombre apellidado Oporta, de 31 años, quien manejaba a alta velocidad.
Tras el accidente, las autoridades le practicaron la prueba de alcoholemia a Oporta, la cual resultó positiva, por lo que fue detenido; sin embargo, la hermana de Jairo confirmó que el sujeto fue dejado en libertad poco después.
Un verdadero pulseador
Isamar describió a su hermano como un verdadero pulseador, que siempre andaba buscando la forma de ganarse la vida honradamente, para sacar adelante a su esposa y a su hijita de apenas cuatro añitos.
“Él hace como cuatro meses se había quedado sin trabajo, entonces empezó a vender ceviche en la calle y, como tenía su moto y tenía su cajón de reparto, hacía entregas porque mucha gente lo conocía.
“Las personas lo querían mucho porque siempre fue una persona demasiado servicial. Como andaba tanto en la calle, le pedían favores: que si le averiguaba si había alguna casa de alquiler, o si le conseguía tal pieza a la moto, o que si sabía dónde arreglar el carro, y mi hermano siempre buscaba la forma de ayudarlos”.
Según Isamar, su hermano estaba empezando a trabajar con unos amigos que tenían un restaurante chino, pues se ofrecía a realizar el servicio exprés de los pedidos.
“Los fines de semana él les pedía que si podía ayudarles a repartir; todavía no era nada fijo, pues tenía muy poquito de estar con ellos”, agregó.
En ese mismo local trabajaba Roberto Mendoza, con quien Jairo quedó en salir la noche del domingo; poco después ambos fueron alcanzados por la tragedia.
“La irresponsabilidad de manejar ebrio de esta persona le arrebató la oportunidad a una familia de crecer junta; dejó una bebita sin papá y a una esposa desconsolada, rompió un hogar”
— Isamar Villalobos, hermana de Jairo.
Hasta las últimas instancias
La muerte de los dos amigos ya está siendo investigada por las autoridades judiciales; sin embargo, Isamar reveló que su familia y los seres queridos del amigo de Jairo decidieron interponer una denuncia por aparte, con la que están dispuestos a llegar hasta las últimas instancias.
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“El martes se hizo la demanda ya formal, por recomendación de la Fiscalía. Nos dieron la oportunidad de poner la demanda de la acción civil y la querella; ambas fueron colocadas para ambas familias. Ha sido demasiado doloroso, pero también confiamos en Dios en que las cosas se van a hacer de la mejor manera”.
En cuanto a su hermano, Villalobos lo recordó como un hombre muy alegre, que nunca se quejaba de nada por más difícil que fuera la situación. Además, lo describió como un buen hijo que siempre estuvo muy pendiente de sus papás.
“Siempre estaba feliz, riendo, molestando, haciendo bromas. Tenía amigos por todos lados, porque se nos han acercado muchísimas personas a externarnos su dolor.
“Me alegra muchísimo el corazón el saber que la gente me lo quería tanto. Gracias a Dios, hemos recibido muchísimo apoyo”.



