Francisco Javier Granados López no pudo tener hijos biológicos, pero eso nunca le impidió convertirse en un padre para seis personas a quienes crió como si fueran suyos.
Además, estaba completamente enamorado de un bebé de un año, hijo de una de sus hijas de crianza, a quien veía como su nieto.
Así lo recuerdan sus familiares, quienes aún intentan asimilar la muerte del hombre de 33 años, quien falleció baleado luego de un choque ocurrido la mañana del martes 12 de mayo en barrio Nazareth, 500 metros al oeste de Metrocentro, en Cartago.
El choque habría ocurrido a las 6:10 a. m. y la alerta del accionamiento del arma fue pasadas las 6:40 a. m.
En un video que se viralizó se ve que Granados estaba dentro del carro cuando en determinado momento se baja y agarra de su automóvil un mango de pala, camina hacia el otro conductor de forma agresiva y amenazante. Entonces, la otra persona trata de alejarse; no obstante, habrían continuado con los dimes y diretes entre ellos hasta que ocurrió el balazo que alcanzó a Granados en una pierna, justo en la vena femoral, lo que provocó que se desangrara en pocos segundos y cayera muerto en el sitio.
Sheilyn Meza, de 19 años, fue una de las hijas que Francisco ayudó a criar desde pequeña. Ella lo recordó como un hombre trabajador, protector y completamente entregado a su familia.
“Me crió desde los seis años. Él me mantuvo, siempre estuvo ahí presente”, expresó la joven.
Según contó, Francisco se esforzaba todos los días para sacar adelante el hogar y nunca dudaba en ayudar cuando alguien lo necesitaba.
“Siempre fue muy amable. Si uno necesitaba ayuda, él siempre corría para todos, para mis hermanas, mi mamá y para el bebé, que es mi hijo. Siempre nos defendía, nos cuidaba y suplía todo en la casa. Él no era un mal hombre”, manifestó la muchacha.
La joven explicó que su mamá, Karol Cedeño, de 36 años, tiene tres hijas —dos de ellas mayores de edad y otra de 13 años—, pero junto con Francisco también habían acogido y estaban criando a otros menores como parte de la familia.
Para ellos, Francisco era el pilar del hogar.
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El bebé que veía como su nieto
Su esposa aseguró que el hombre estaba ilusionado con el pequeño de un año, a quien veía como un nieto y consentía constantemente.
“Era quien se hacía responsable de muchas de las cosas de él. El bebé acaba de cumplir un año y él estaba emocionado con cada etapa de su vida”, recordó la mujer.
La muerte de Francisco ocurrió pocos minutos después de que llamara a su esposa para avisarle que había sufrido un accidente de tránsito, aunque le aseguró que se encontraba bien.
Sin embargo, minutos después ocurrió el ataque de un balazo que acabó con su vida y que ahora es investigado por las autoridades judiciales.
La familia solo espera que las autoridades sean las que determinen las consecuencias de estos hechos.
Por este caso figura como sospechoso un hombre de apellidos Mora Cubero, de 23 años, quien se mantiene ligado al proceso. Aunque permanece en libertad, debe firmar periódicamente ante las autoridades mientras avanza la investigación por el delito de homicidio simple.
La muerte de Francisco dejó devastada a una familia que hoy llora la pérdida de quien, pese a no ser padre biológico, dedicó gran parte de su vida a cuidar, proteger y sacar adelante a varios niños y jóvenes como si fueran sus propios hijos.
En Costa Rica, el Código Penal establece en el artículo 111 que quien haya dado muerte a una persona será penado con prisión de doce a dieciocho años.
La ley también es clara en exponer cómo debe ser aplicado si existió legítima defensa, hecho que es analizado por el OIJ y la Fiscalía.
El artículo 18 dice que “No comete delito el que obra en defensa de la persona o derechos, propios o ajenos, siempre que concurran las siguientes circunstancias: a) Agresión ilegítima; y b) Necesidad razonable de la defensa empleada para repeler o impedir la agresión”.


