Lincy Calderón Rojas habría preparado a sus papás para afrontar la tragedia más dura de sus vidas, la cual ocurrió a escasos 10 días de que la jovencita cumpliera sus anhelados quince años.
Así lo contó a La Teja Heilyn Rojas, mamá de Lincy, quien explicó que desde hacía varios días su amada hija venía diciendo cosas que, en ese momento, no tenían sentido para ellos, pero que tras un terrible accidente de tránsito terminaron cobrando significado.
“Mi niña llevaba dos meses que en sus bromas decía: ‘Ay, mamá, me voy a morir’, cosas a las que no quisimos prestarles atención, pensamos: ‘¡Qué ideas las de nuestra hija!’.
“El día antes de salir al paseo en familia, y con nuestros amigos del grupo de la iglesia, estábamos platicando sobre la fiestita de Lincy y ella se volvió y dijo: ‘¿Y si yo muero y no me hacen fiestita?’. Ella tenía como ese presentimiento. Para mí todo tiene un sentido muy importante y es la preparación que Dios nos había estado dando desde días atrás“, explicó Rojas.
Lamentablemente, las palabras de Lincy se convirtieron en realidad la noche del pasado sábado 9 de mayo, cuando un violento choque ocurrido en la ruta 34 (Costanera Sur) terminó cobrando la vida de la jovencita, quien falleció en el hospital Escalante Pradilla de Pérez Zeledón.
Paseo en familia terminó en tragedia
Heylin contó que para esa fecha ella y su familia andaban de paseo en unas playas de Guanacaste con unos amigos del apostolado de la iglesia católica a la que asisten, que se llama Centinelas de la Verdad.
“Nos regresamos la noche del sábado como a las 6 p.m.; veníamos muy tranquilos en dos carros, los señores en un pick up y nosotros, una familia de cinco, en otro carro detrás”.
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En el vehículo de la familia viajaban Heylin, su esposo Iván Mora y sus otros dos hijos: una chiquita de cinco años y un niño de ocho. La tragedia los alcanzó cuando iban pasando por una recta.
“Un carro venía muy rápido e invadió nuestro carril, golpeó la parte trasera del carro de los señores y en segundos nos dimos cuenta de que nos había impactado a nosotros. Mi esposo trató de maniobrar, pero no se lo pudo quitar, y el impacto más que todo fue del lado mío y de mi hija”.
Rojas contó que su hija menor afortunadamente resultó ilesa, pero su hijo de ocho años sufrió golpes en la cadera y una fisura en una vértebra, mientras que ella resultó con cuatro costillas fracturadas. Lamentablemente, la peor parte la llevó Lincy.
“Mi niña recibió el golpe muy fuerte en la cabecita y eso fue lo que ocasionó la muerte de ella en el hospital Escalante Pradilla”.
En cuanto a los ocupantes del vehículo que causó el accidente, Rojas dijo que no sabe mayor cosa sobre ellos, solo que fueron atendidos por los cuerpos de emergencia.
Anhelada fiesta
Como toda jovencita de su edad, Lincy estaba muy entusiasmada por su fiesta de quince años; era un evento por el que había esperado mucho tiempo y por eso sus papás se estaban esforzando para que esa festividad fuera inolvidable para ella.
Lincy iba a cumplir 15 años este miércoles 20 de mayo y su fiesta se iba a realizar el sábado 23 de mayo en su natal pueblo de Cajón de Pérez Zeledón. Ese día finalmente se iba a poner el vestido rojo que tanto anhelaba estrenar.
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“Mi niña Lincy, con su luz hermosa, este mes de mayo cumplía tan solo 15 añitos; tenía grandes ilusiones con su fiesta; con ayuda de muchos ya teníamos todo preparado.
“Yo le rogaba a Dios para poder hacerle una fiesta a mi niña fuera de lo común, quería que todo fuera sano, que todos sus amigos y familiares disfrutaran sanamente, porque ahora los jóvenes pasan por muchas cosas duras y la sociedad enseña cosas que no van con el amor de Dios”, dijo su mamá.
En medio del enorme dolor que siente por la trágica pérdida de Lincy, su mamá y el resto de su familia han encontrado cierta paz al saber que ella ahora se encuentra disfrutando de una fiesta aún más grande.
“Dios me regaló la más hermosa hija, y en su infinita misericordia nos permitió tener casi por 15 años a este ángel. No hay palabras como padres para explicar lo que se siente perder a un hijo, pero en nuestro dolor sabemos que Dios la tiene allá con Él, en una mejor fiesta, en una mejor vida, porque es una vida nueva, no es morir, sino vivir en el Señor”, destacó su mamá.
Heilyn incluso contó que tenían planeado que este pasado jueves su hija se probara el vestido rojo que tanto anhelaba estrenar; además, ya estaban por definir los últimos detalles para la fiesta.
Una joven llena de sueños
Lincy estaba cursando el noveno grado en el Colegio Técnico Profesional de General Viejo, en donde en cuestión de pocos meses se ganó el corazón de decenas de personas por su forma tan especial de ser.
Su mamá la describió como una muchacha que irradiaba luz y a la que un enojo no le duraba más de cinco minutos; además, la recordó como una jovencita muy respetuosa y que tenía una larga lista de sueños por cumplir.
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“Tenía muchas ilusiones, viajar a Colombia o a Francia. Este año tomó la decisión de ser doctora obstetra, quería luchar por ser mejor y le encantaba ayudar a los demás.
El cariño que Lincy sembró en todas las personas que se cruzaron en su camino ahora está siendo cosechado por sus padres, quienes a la fecha siguen impresionados por la gran cantidad de personas que tenían un lugar en su corazón para Lincy.
“Quiero agradecer de todo corazón a toda la población estudiantil del CTP de General Viejo, a todo el personal administrativo, a todos por el amor tan grande que le tenían a mi hija, por el respeto; a todos sus compañeros y padres que la amaban tanto. De verdad, gracias por formar parte de su vida”.
Heylin también agradeció a la empresa de ambulancias privadas UCI, cuyo personal los acompañó desde el día del accidente hasta en el funeral de Lincy.
“También quiero hacer un llamado a la población, a que por favor tengamos mucho cuidado en carretera, manejar con precaución, ser muy prudentes y tener mucha empatía por los demás”.



