Adriana Abarca, de 24 años, era mamá de una niña de 5 años y vecina de Alajuelita, San José, ella se convirtió en la tercera víctima de femicidio en este 2026 en Costa Rica.
El sospechoso del crimen es su pareja de apellido Marín, de 25 años, quien no logró salirse con la suya al intentar huir, pues fue entregado por su propio cuñado.
Este hombre, quien es un excruzrojista y que prefirió reservar su identidad, le dijo a las autoridades cómo se enteró de los hechos.
Adriana y Marín visitaron a una hermana de este último, en barrio Lourdes de San Carlos, Alajuela, aparentemente de paseo y con la intención de encontrar trabajo.
Llegaron el jueves 22 de enero anterior y este jueves 29 de enero, supuestamente, regresarían a la Gran Área Metropolitana; sin embargo, por razones que aún no están claras, la mujer fue atacada a puñaladas, al parecer por Marín, y murió dentro de la vivienda de su cuñada.
Los gritos de Adriana alertaron a la familia de que una desgracia había ocurrido; no obstante, no hubo nada qué hacer para salvarle la vida. Así lo confirmó el concuño de la víctima a Allan Jara Noticias.
“Ellos venían de paseo, llegaron hace ocho días. También venían a buscar fuentes laborales ambos y, como no encontraron, se iban hoy (este jueves) para San José. Estaba todo normal, todo tranquilo, jamás pensamos que iba a ocurrir esto”, expresó el testigo.
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Antes de la agresión, Marín supuestamente presentó fuertes dolores de estómago, por lo que una ambulancia lo trasladó al hospital de San Carlos. Adriana Abarca lo acompañó y ambos regresaron a la vivienda durante la madrugada.
“Llegaron como a las 2:30 de la madrugada del hospital, tranquilos, se acostaron. De hecho, él me dijo que tenía hambre y le dije: ‘Hay arroz, frijoles, cocínese lo que ocupe’. Jamás pensé que entre las 3:30 y las 4:30 de la mañana se diera esta situación”, relató.
“De hecho, él me dijo: ‘Mañana nos vamos para San José, nos vamos en el bus del mediodía’. Lo único que escuchamos fueron los gritos, derribé la puerta y lo vi a él. Me dijo: ‘Deme las tenis porque necesito irme’, y en ese momento me dio tanta cólera que lo agarré del cuello y lo senté. Le dije que de aquí no se iba”, agregó el testigo.
Aun así, el sospechoso logró salir por la parte trasera de la vivienda, pero posteriormente regresó pidiendo que le devolvieran el bolso.
“Atrás hay un lote baldío, en apariencia intentó autoeliminarse con un cordón de zapato, pero no pudo, él llamó por el cuarto de pilas, que le dieran el bolso, inmediatamente lo agarré y se lo entregué a la Fuerza Pública, les dije: ‘Aquí está, es él’”, señaló el concuño de la víctima y esta acción fue determinante para que Marín no huyera.
El testigo dijo que se le calentó tanto la sangre que hasta después pensó que también podía haber resultado herido.
“Con cabeza fría pensé que si él (Marín) hubiese andado el puñal en la mano, hubiésemos sido dos víctimas”, señaló.
Las autoridades policiales confirmaron que Marín salió hace dos meses de prisión. La pareja en apariencia mantenía una relación de aproximadamente cinco años, pero se desconoce si tenían antecedentes de violencia doméstica.
La alerta de esta agresión trascendió a las 4:53 a.m.
La Cruz Roja Costarricense confirmó que la víctima presentaba múltiples heridas provocadas por arma blanca (puñal). Los cruzrojistas fueron alertados de la emergencia durante la madrugada y, al llegar al lugar, encontraron a la mujer con graves lesiones en el cuello y en los brazos.
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Pese a los esfuerzos de los socorristas, la mujer fue declarada sin vida en la escena.
Este caso se convierte en el quinto asesinato de una mujer registrado en los primeros días del 2026, una cifra que vuelve a encender las alertas por la violencia que afecta al país. Las autoridades judiciales se encargaron del levantamiento del cuerpo e iniciaron las investigaciones para esclarecer lo ocurrido y dar con los responsables.
Es, además, el tercer femicidio que ocurre en este enero del 2026.



