Una macabra revelación hizo que el caso de un niño de 8 años, que según su padre, supuestamente, se había quitado la vida, diera un giro doloroso y cruel.
Esto se debe a que las autoridades, finalmente, comprobaron, de forma científica, por medio de la autopsia, que el pequeño no atentó contra su propia vida, sino que fue víctima de un atroz homicidio.
Así lo confirmó el Ministerio Público ante una consulta hecha por La Teja, referente a este caso ocurrido el martes 15 de abril del 2025, en una casa ubicada en El Rosario de San Pablo de León Cortés.
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“En respuesta a su solicitud, la Fiscalía Adjunta de la Niñez y Adolescencia informó que la causa se mantiene en investigación, por lo que no es posible dar mayor información al respecto.
“Sin embargo, el despacho confirmó que la autopsia arrojó que se trató de una muerte homicida y que los imputados cumplirán medidas cautelares durante todo el proceso. Es todo lo que se puede informar, en apego al artículo 295 del Código Procesal Penal”, indicó la Fiscalía.
Por este caso, ocho días después de la muerte del niño, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) detuvo a los papás, un hombre apellidado Ureña, de 72 años; y una mujer de apellido Granados, de 50 años.
Randall Zúñiga, quien en ese momento era el director del OIJ, explicó que Ureña fue detenido pues sospechaban que él acabó con la vida de su hijo y luego trató de fingir que se trató de un sucidio.
“Se solicitó colaboración a Medicina Forense, se le dieron algunas pautas o lineamientos que se verificaron en el sitio y el caso se empezó a trabajar como un posible filicidio (cuando un padre mata a su hijo). El padre es quien figura como sospechoso de darle muerte, esto mediante asfixia mecánica, conocida popularmente como una ahorcadura”, detalló Zúñiga.
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En aquel momento, el Juzgado a cargo del caso ordenó medidas cautelares no privativas de libertad para ambos padres. La Teja consultó si dichas medidas se mantienen, por lo que se está a la espera de la respuesta de la Fiscalía.
Señala una supuesta venganza
Aunque es señalado como el principal sospechoso por la muerte de su propio hijo, Ureña le habría asegurado a sus familiares que no tuvo nada que ver con el crimen y que, más bien, todo se habría tratado de una venganza en su contra.
Una familiar del hombre contó que este dio a conocer otra versión en la que se desliga del crimen y señala a tres nicaragüenses como los presuntos responsables.
“Ellos (los nicaragüenses) alquilaban una casa que él (Ureña) compró y les dijo que tenían que desalojarla, ellos se enojaron y tuvieron un pleito con él, incluso, tuvieron que llamar a la Policía de San Pablo.
“Él lo que dice es que uno de los muchachos le dijo que si no podía hacer nada, entonces se iba a vengar con lo que más quería”, explicó la familiar.
Los allegados de Ureña le preguntaron por qué contó eso hasta tiempo después, a lo que el hombre les habría dicho que se le había olvidado debido a la presión y angustia que sentía por la muerte de su hijo.
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“Cuando él se acordó fue y le dijo al abogado, pero dice que no quiso recibirlo como para ponerlo en el caso”.
La mujer dijo que no sabe ni qué creer, pues aunque Ureña asegura que jamás le haría daño a su propio hijo, tienen ciertas dudas por la crianza que le daba al chiquito, que no fue la mejor.
“Él jura y dice que mejor se hubiera matado él antes de tocar al chiquito. Yo estoy entre mitad y mitad, porque no sé qué creerle”.
Se le apareció en sueño
La mujer también contó que el niño, quien por un tiempo vivió con ella en su casa, se le apareció en un sueño para revelarle cómo es que le habrían arrebatado la vida.
“Yo me soñé un día de estos con el chiquito, él llegó y me explicó cómo lo habían ahorcado. Me dijo que fue un muchacho alto, que lo ahorcó con la mano derecha y que en la mano izquierda andaba un celular sin estuche.
“Me desperté y le conté a mi esposo y él me dijo que seguro fue porque yo pienso mucho en él. Entonces como es un sueño, uno no sabe ni qué creer”, contó la mujer.
Además, aseguró que desde que el niño fue encontrado sin vida ella estaba segura de que no se trataba de un suicidio.
“Él era un chiquito demasiado alegre, era demasiado inocente, él jamás iba a tener pensamientos suicidas, yo siempre supe que eso no era así”, dijo la familiar.
De momento la Fiscalía no ha dado a conocer cuáles serían los presuntos delitos por los que son investigados los padres del niño.


