Doña Carmen Benavides reveló un detalle que hace aún más macabro el atroz crimen de su hijo Agustín Carvajal Benavides, el joven empresario de 34 años que fue torturado y asesinado en su casa en San Carlos.
Ese dato tiene que ver específicamente con la persona que habría apretado el gatillo del arma con la que Agustín fue ejecutado el lunes 29 de diciembre de 2025 en Garabito de Aguas Zarcas.
La señora le contó este dato a La Teja pocos días después de que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) realizara un operativo en distintos puntos del país, el cual culminó con la detención de cinco hombres sospechosos de participar en el crimen.
Entre esos sujetos se encuentra un joven de apenas 18 años que, según doña Carmen, habría sido quien le arrebató la vida a Agustín de forma despiadada.
“Al que me mató a mi chiquito, y que no le tembló la mano ni pensó que era un adolescente en ese momento para dispararle 11 balazos, lo están tramitando como si fuera menor de edad, porque le faltaba una semana para cumplir 18 años cuando pasó eso. Entonces, ese caso lo está llevando la Penal Juvenil. Al menos se está haciendo justicia”.
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En el operativo, además del joven, la Policía Judicial capturó a cuatro sujetos de apellidos Álvarez, de 28 años; Sánchez, de 29; Orozco, de 38; y Solano, de 49.
El muchacho pasará tres meses en prisión preventiva, mientras que los otros sospechosos cumplirán esa misma medida durante seis meses.
Abrazada de su foto
La detención de los cinco sospechosos fue ejecutada por el OIJ la madrugada del pasado jueves 23 de abril, cuando los agentes allanaron varias propiedades ubicadas en distintos puntos del país.
Doña Carmen recordó que la noticia fue como un baldazo de agua fría para ella, pues sinceramente nunca pensó que la Policía Judicial actuara con tanta rapidez.
“Mi hermana me llamó como a las seis de la mañana, me dijo que pusiera las noticias y entonces yo empecé a gritar en la sala, llamé a mi hija y agarré una foto (de Agustín), y empecé a decir: ‘Señor Jesús, se hizo justicia, señor Jesús, se hizo justicia’, fue lo que grité y me tiré al suelo a llorar”.
La señora dijo estar muy agradecida con el trabajo del OIJ, pero especialmente con el criminólogo a cargo del caso, pues en todo momento estuvo concentrado en rastrear y detener a los sospechosos.
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“Yo doblé rodilla y siempre le pedí a Dios que no se escaparan de su mano y que por favor se hiciera justicia por mi hijo”, agregó.
Ese mismo día, luego de que se diera la noticia de la captura de los sujetos, doña Carmen se presentó a los tribunales de San Carlos, pues sentía la necesidad de saber quiénes eran las personas que podrían estar detrás del crimen de Agustín.
“El fiscal me dijo que si quería, que me esperaba a que los pasaran para la sala, que ellos no me iban a conocer. Fue algo impactante ver a esos individuos pasar; sentí una impotencia tal que lo único que hice fue quedarme queditica.
“Cuando ya los metieron a la sala, lo único que pude hacer fue gritar y me fui al baño a vomitar y llorar, porque me sentí desesperada e impotente”.
Les podría haber ayudado
Doña Carmen dijo que al menos ella no reconoció a ninguno de los sospechosos, pero indicó que existe la posibilidad de que en algún momento estos hubiesen conocido a Agustín.
“No los conozco, pero pienso que tienen que ser conocidos de mi hijo, porque él era una persona que ayudaba a los demás, les llevaba comida y hasta les daba trabajo, porque mi hijo era de esas personas que no se podía quedar sin hacer nada al ver a una persona desprotegida. Tal vez estos malditos que hicieron esto fueron ayudados por mi hijo y le tenían como cierta envidia”.
Pese al enorme dolor que carga en su corazón por lo que le hicieron a su hijo, doña Carmen aseguró que ella no les guarda rencor a esas personas.
“Desde el fondo de mi corazón yo los perdoné, y yo dije: ‘Bueno, Señor, solo Tú sabes, solo Tú juzgas y solo Tú condenas. Yo no soy quién para condenar ni para juzgar a nadie, solo Dios tiene ese poder y Él ha hecho justicia y los ha alcanzado con la mano divina y los ha traído hasta aquí, y ahí van a tener que pagar los que tengan que pagar”.
En cuanto al crimen de Agustín, quien era un promotor de eventos artísticos, el OIJ señaló que maneja dos líneas de investigación.
“De acuerdo con lo que hemos desarrollado hasta el momento, podríamos presumir dos hipótesis: una que fue por un robo, ya que a la víctima le sustraen joyas, artículos electrónicos, dinero y un vehículo de alta gama; o que tuviera que ver con alguna circunstancia por su trabajo”, detalló Michael Soto, director interino del OIJ.



