Sucesos

Mamá le pidió a Dios que acompañara a su hijo, pero lo que ocurrió horas después le desgarró el corazón

Luis Alonso Ramírez tenía 19 años cuando salió a reunirse con unos amigos y nunca regresó a casa.

Luis Alonso Ramírez Gutiérrez tenía 19 años cuando desapareció en Barva de Heredia. Su mamá, Sonia Gutiérrez, guarda su ropa, sus zapatos y hasta sus cascos de moto, mientras vive con la incertidumbre de no saber si su muchacho está vivo o muerto.

En la casa de doña Sonia, el tiempo parece haberse detenido en una fecha que nunca ha podido superar: el 21 de agosto de 2018, cuando vio por última vez a su hijo.

En Expediente LT retomamos este caso que acaparó la atención de los medios de comunicación, pero con el paso de los años no se ha vuelto a hablar del paradero de Luis Alonso.

El joven salió para reunirse con unos amigos en el parque. Su papá lo llevó hasta ese lugar y, antes de despedirse, recibió de su mamá unas palabras que ella recuerda hasta hoy.

Actualmente, Luis Alonso tendría 27 años. Sin embargo, su familia no sabe dónde está ni qué le ocurrió después de aquella noche.

En el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) todavía aparece registrado como vivo, pero ese dato no responde la pregunta que más atormenta a doña Sonia: si su hijo sigue en algún lugar del mundo o si murió sin que ella haya podido despedirse.

“El cuarto de él está intacto, un nieto mío se vino a vivir conmigo y entonces él duerme ahí, pero todo lo de mi hijo está ahí”, contó la mamá.

También recuerda a la tortuguita y los peces que eran de su hijo; pues doña Sonia siguió cuidándolos después de su desaparición hasta que la tortuga murió.

“Día a día, por mínimo que sea lo que esté haciendo, lo recuerdo; si estoy en una fiesta o en la casa lo recuerdo, más si hay algo que a él le gustaba, recuerdo su perfume, la ropa”, expresó.

Luis Alonso Ramírez Gutiérrez fue visto por última vez el 18 de agosto del 2018, tenía 19 años, actualmente tendría 27 años. Foto: Cortesía Ana Ramírez (Cortesía de Ana Ramírez)

Luis Alonso trabajaba para una empresa de aduanas; era responsable con su jornada laboral y, según su mamá, nunca acostumbraba quedarse fuera de la casa sin avisar.

Después del trabajo, tenía la costumbre de reunirse con sus amigos en Barva. Por lo general, regresaba en autobús entre las 9:30 y las 10 p. m., pasaba la noche en su casa y al día siguiente volvía a sus obligaciones.

“Lo último que le dije fue que Dios lo acompañara y que se portara bien”, recordó.

El cuarto, la ropa, los zapatos y otras pertenencias de Luis Alonso Ramírez Gutiérrez, aún son conservadas por doña Sonia Gutiérrez. Fotos: Cortesía Sonia Gutiérrez para LT

Después, la mamá se acostó a dormir, confiada en que su hijo volvería, pero durante esas primeras horas de la noche no regresó.

Al principio, su esposo intentó tranquilizarla. Le decía que el muchacho seguramente aparecería en cualquier momento. Sin embargo, para una mamá que conocía las costumbres de su hijo, el retraso empezó a convertirse en una preocupación difícil de ignorar.

“Me desperté a la 1 de la mañana y nada que había llegado; me senté en la cama solo pidiéndole a Dios que apareciera A esa hora yo llamaba a los amigos, a ver si sabían dónde estaba, sentía un susto terrible, pero ninguno me supo decir nada”, narró.

A las cuatro de la mañana, doña Sonia ya estaba convencida de que algo malo había ocurrido. Les pidió a su esposo y a sus otros hijos que no fueran a trabajar porque no quería continuar esperando sin hacer nada.

“Mis hijos me decían: ‘Ay, mami, no piense así, seguro se quedó en la casa de alguna chiquilla que conoció, porque eso hacen los adolescentes’. Yo solo les decía: ‘a él le pasó algo, ya hubiera llegado’”, recordó.

Al día siguiente, Luis Alonso debía presentarse a trabajar, pero no llegó. Y desde entonces, la familia no ha vuelto a saber de él.

07/11/2024, Heredia, Barva, fotografías del Parque de Barva.
En el parque de Barva, Heredia fue el último lugar en el que se le vio a Luis Alonso Ramírez Gutiérrez, desde entonces su paradero es un misterio. Foto: José Cordero (Jose Cordero)

Sus familiares denunciaron la desaparición ante el OIJ. La fotografía de Luis Alonso apareció en medios de comunicación y muchas personas conocieron su rostro.

Doña Sonia lo buscó en todo lado, bajo el sol o la inclemente lluvia, pero sin respuestas.

“Visité la morgue y hospitales buscándolo, pero nadie pudo darme respuesta de él”, afirmó.

“Cuando llueve es muy triste para mí, porque recuerdo cuando debajo de fuertes aguaceros lo andaba buscando. Lo busqué hasta en cafetales, donde veía un zopilote lo iba a buscar por si me lo dejaron tirado, pero nunca encontré un rastro de él”, relató.

Los 21 de cada mes siempre le rezan a Luis Alonso Ramírez Gutiérrez en la casa de su mamá. Foto: Cortesía de Sonia Gutiérrez. (Cortesía de Sonia Gutiérrez)

La única pertenencia de Luis Alonso que apareció fue su celular, un día después de su desaparición en barrio San José de Alajuela.

El hallazgo abrió una nueva interrogante, pero no resolvió el misterio. Doña Sonia asegura que el celular nunca fue entregado a sus familiares.

La mamá afirma que, con el paso de los años, ha sentido que el caso quedó relegado. Recuerda que en una ocasión le preguntó a la agente encargada si podía revisar el contenido del teléfono y, según su testimonio, recibió como respuesta que no tenía tiempo para hacerlo.

Durante todos estos años, doña Sonia ha intentado encontrar una explicación que le permita entender por qué su hijo desapareció sin dejar noticias. Ella recuerda a Luis Alonso como un muchacho tranquilo, apegado a su familia y sin problemas conocidos.

“Nunca lo vi con ninguna cosa sospechosa, la gente que lo conocía habla bien de él, nunca nadie me llegó a decir que era malcriado, que anduviera en malos pasos, ninguna queja de él”, contó.

Los dos hermanos y papás del joven no pierden la esperanza de saber qué pasó con su ser querido. Foto: Cortesía de Ana Ramírez. (Cortesía de Ana Ramírez)

Por eso, la idea de que hubiera decidido marcharse voluntariamente no le resulta fácil de aceptar. Doña Sonia sostiene que su hijo vivía tranquilo en la casa y que no tenía motivos conocidos para alejarse de la familia.

Cuando se le pregunta qué le dice su corazón de mamá, doña Sonia reconoce que siente que su hijo podría haber muerto. Sin embargo, esa sospecha no es una certeza y tampoco le permite cerrar la historia.

“Él era muy apegado a mí, entonces yo digo, a no ser que lo tengan en otro país o me lo tengan amarrado metido en algún lado, él ya no está en este mundo, porque él estando consciente me buscaría”, manifestó.

“Si fue que lo mataron o le pasó algún accidente, ¿dónde está el cuerpo? Si es así, que aparezca el cuerpo para poder despedirlo y cerrar el ciclo, pero aquí no sabemos qué pasó y no hay paz”, dijo.

La incertidumbre también se cuela en sus sueños. Durante estos ocho años, doña Sonia ha soñado dos veces con Luis Alonso. En uno de ellos, le dice que está bien y que no piense en él. Cuando ella intenta abrazarlo, él le pide que no lo haga y en ese momento ella se despierta.

En el otro sueño, ella está sobre una piedra y lo ve pasar.

El dolor de doña Sonia tiene fechas que no pasan inadvertidas. Cada 25 de mayo, día del cumpleaños de Luis Alonso, le dedica una misa. Es la forma que encontró para recordarlo y para mantener presente la fecha en la que debería estar celebrando un año más de vida de su hijo.

Además, cada día 21 del mes realiza una oración en su casa. Por lo general, algunos vecinos la acompañan.

“Le dije a Dios: ‘hasta que él me aparezca o hasta que sepa qué le pasó, no dejaré de rezar’ y así me he mantenido desde el día que él desapareció”, expresó.

Hasta vigilias hubo por Luis Alonso Ramírez Gutiérrez, pero luego ya solo su familia y los más cercanos mantienen la memoria de él presente día a día. (Cortesía de Ana Ramírez)

Durante esas oraciones, doña Sonia pide por Luis Alonso, pero también por las personas que atraviesan una situación parecida. Sabe que hay otras madres y familias que pasan los días sin saber dónde están sus seres queridos, si están vivos o si alguna vez podrán darles sepultura.

“Rezo por todas esas mamás y familias que también se les desaparecieron sus familiares, porque les entiendo ese dolor de no saber qué pasó con ellos y le pido a Dios fortaleza también para ellos, por todos los desaparecidos y las mamás que están sufriendo este mismo dolor que tengo yo”, manifestó.

Alejandra Morales

Alejandra Morales

Bachillerato en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas y licenciada en Comunicación de Mercadeo en la UAM. Con experiencia en temas de sucesos y judiciales.