Sucesos

Papá de venezolana asesinada en Escazú: “El piso fue limpiado tres veces con vinagre y cloro”

Hay dos guardas detenidos, pero los abogados sospechan que siete hombres participaron en el homicidio

Carlos Caicedo, papá de Carla Stefaniak, la venezolana asesinada hace cinco meses en villas Le Mas, en calle Hoja Blanca de San Rafael, Escazú, le aseguró al programa Primer Impacto que la habitación en la que acabaron con su hija fue limpiada tres ocasiones, al parecer, con la intención de borrar huellas y otras evidencias.

Expresó que estos han sido los momentos más duros de su vida y que decidió incinerar los restos de Carla porque no quería que la mamá de su hija la viera por última vez en la condición en la que él la vio en el Complejo de Ciencias Forenses en San Joaquín de Flores, Heredia.

"La médica (patóloga) me dijo que tenía seis días en estado de descomposición, había unos olores muy fuertes. Describir lo que yo vi es muy difícil...(respiró profundo) me dirigí a ella (su hija) y le juré en su lecho que iba a luchar para que se haga justicia (se le corta la voz) ¡y lo estoy haciendo!”, expresó.

Sospechan de más personas

Por la muerte de la extranjera fueron detenidos los dos guardas de seguridad del hotel, el primero de apellido Espinoza, arrestado el 5 de diciembre y el segundo de apellido Martínez, detenido el 21 de ese mes; sin embargo el papá le dijo a Primer Impacto que sospecha de más personas.

“La policía me dijo que el piso fue limpiado tres veces con vinagre y cloro, imagínese usted todo el tiempo del que dispusieron esa fatídica noche, son tan desfachatados los dueños del lugar que la habitación (en la que estuvo Carla) la rentaron al siguiente día”, expuso.

Este papá dijo que Espinoza es sospechoso por haber mentido, al asegurar que Carla se había ido en un carro negro.

“Creo que él (Espinoza) no la tocó, él no cometió el crimen como tal, pero está involucrado al cien por ciento porque encubrir es tan penado como cometer el hecho en si”.

“El dueño del lugar mintió, dijo que solo Carla estaba esa noche ahí y un huésped en la habitación número diez, mientras que el guarda (Espinoza) dijo en una declaración jurada que aquella noche estaba lleno (el hotel), entonces, si a Espinoza lo detienen por mentir, ¿por qué no detienen a los dueños, que también están mintiendo?", señaló Caicedo.

Las autoridades sospechan que la turista fue violada; no obstante, Espinoza en su declaración dijo que no tuvo contacto sexual con Carla y pidió que le realizaran pruebas de ADN.

Además, trascendió que debajo de las uñas de Carla quedaron sangre y rastro de tejidos de sus agresores, los cuales están siendo analizados.

Joseph Rivera, abogado de la familia de Carla, dijo que el cuerpo estaba totalmente desfigurado, tenía siete puñaladas en la cara, cortaduras de defensa, cortaduras en las piernas, que según él, fueron hechas después de morir.

Guardas debían ver y callar

Rivera asegura que en el hotel había fiestas todos los días.

“Hacían actos sexuales deplorables, orgías, por lo tanto los dueños del hotel saben que ahí se consumen drogas y que las fiestas son todos los días”, aseguró.

“Parte de la contratación, según la declaración, que dio (el guarda Espinoza) es que él debía quedarse callado en todo lo que viera ahí, porque era parte de un negocio”, señaló.

El abogado afirmó que sobre la cama encontraron sangre, además, en las evidencias tienen la huella de arrastre de la cama a la puerta, así como sangre en el lavatorio y en la bañera.

Además, en la habitación 10 hallaron la computadora de Carla y una huella de una tenis de hombre, el abogado considera que, al menos, siete hombres participaron en el homicidio.

“La habitación está en un segundo piso, es muy difícil sacar un cuerpo muerto, bajar unas gradas, caminar seiscientos metros, abrir un portón y enterrarla solo”, asegura Rivera.

Esperan justicia pronto

Carla estaba radicada en Estados Unidos desde hacía varios años, llegó a Costa Rica el 22 de noviembre del 2018 y el 28 de ese mismo mes debía tomar el vuelo de regreso. Ese día se reportó su desaparición. Ella vino al país a celebrar su cumpleaños 36, cumplía el mismo día que debía regresar.

El cadáver de Carla apareció enterrado a 600 metros de donde se hospedó, el 3 de diciembre anterior.

La familia los incineró porque no querían que la mamá de Carla ni otros familiares la vieran en la condición que quedó.

“Pensar en la manera en la que mataron a mi hermana simplemente me destroza”, aseguró Mario Caicedo, hermano de Carla.

La familia promete no descansar hasta que se haga justicia por Carla.

Alejandra Portuguez Morales

Alejandra Portuguez Morales

Bachillerato en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas y licenciada en Comunicación de Mercadeo en la UAM. Con experiencia en temas de sucesos y judiciales.